Por Araceli López Méndez R.Sc.P.
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“No hay obstáculo que no podamos superar si tenemos la creencia y la determinación necesarias”. Ernest Holmes
Hace aproximadamente un año, me senté con mi amado sobrino nieto Oliver a ver la película “El Gato con Botas” y honestamente, la disfruté muchísimo, no solo por la hermosa compañía, sino por la gran lección intrínseca en el mensaje de dicha cinta.
El personaje principal va transitando por múltiples hazañas corriendo toda clase de riesgos que parecen divertirlo en gran medida, además de que, se sugiere, tiene una gran adicción a momentos adrenalínicos que salvan su vida momentáneamente, y,
adyacente a esto, esos enormes ojos tiernos y convincentes, así como su enloquecedora verborrea, generan una gran simpatía ante sus oponentes. No obstante, el “Gato” ya ha gastado ocho de sus nueve vidas y aunque él ya perdió la cuenta por el camino, llega el momento de hacerse consciente de esto y para recuperarlas, tiene que lanzarse a la mayor aventura que jamás ha vivido hasta entonces, emprendiendo así un épico viaje a la Selva Negra en busca de la mítica “Estrella del Deseo” con el fin de recuperar sus vidas perdidas.
Ustedes, queridos lectores, se preguntarán ¿y esto que tiene que ver con la Ciencia de la Mente o con la espiritualidad? Pues en lo personal encontré en esta película algunas aristas y cuestionamientos importantes, pues en el recorrer de la vida, los seres humanos vamos perdiendo el tiempo y oportunidades significativas por desconocimiento, por inconsciencia, por miedo, por evitar encarar las situaciones, por comodidad, etc. El asunto es que, la vida suele traernos algún punto extremo e incómodo en el cual, únicamente nos queda, como al “Gato”, emprender un viaje épico
hacia el interior de nosotros mismos, directo al cambio, a la transformación, encontrando grandes retos, así como momentos decisivos para soltar el control, instantes en los que la alternativa más efectiva es sobreponernos al miedo eligiendo entonces, ser valientes.
Por último, en este film para niños, se revela la escena más importante y sublime que es el descubrimiento del amor real, de la lealtad, del valor de la familia en cualquiera de sus diferentes formas y manifestaciones, de la amistad, del poder de la unidad y, sobre todo, la apertura a la consciencia sin egos ni juicios. En paralelo y en el desenlace, vemos pasar ante nuestros ojos decisiones destructivas, soberbias y de profunda inconciencia.
Por lo antes descrito, me vi reflejada en ese paradero donde mi integridad estaba en jaque, rogando por ayuda a “La Estrella del Deseo”, y, como siempre soy escuchada, la respuesta llegó al fin con la Ciencia de la Mente. Hoy disfruto del regalo del valor y la consciencia, sin eliminar mi humanidad, pero sobre todo recordando quien soy, de donde provengo y el propósito de mi vida, SERVIR.
Afirmación: “Estoy atent@ a las oportunidades de la Vida. Me abro a la intuición y a la consciencia experimentando el sagrado servicio como propósito divino ¡Y Así Es!”
