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Paisaje con flores iluminadas cálidamente por un rayo de luz inspirada para el Blog de Araceli López Echando un vistazo a… LA CONSCIENCIA CRÍSTICA: un despertar desde el amor.

La consciencia crística

Por Araceli López Méndez R.Sc.P.

En esta Semana de Pascua que recién termina, deseo compartir contigo una reflexión profunda y amorosa sobre lo que significa vivir en Consciencia Crística, un estado de plenitud al que todos podemos aspirar.

¿Qué es la Consciencia Crística?
La Consciencia Crística es mucho más que un concepto espiritual: es un estado de ser. Es el reconocimiento de que somos una extensión viva del Poder Creador Universal, parte activa y co-creadora de Dios. Esta consciencia nos invita a descubrir y cumplir nuestro propósito de vida, (en el budismo se conoce como Dharma), con amor, servicio y claridad, tanto en lo individual como en lo colectivo.

Jesús, el Cristo, vino a mostrarnos este camino, no solo con palabras, sino con su ejemplo. A través de su vida, nos enseñó que todo en el universo tiene un propósito perfecto, no desde la moral humana, sino desde una comprensión espiritual más elevada.

Vivir desde la Consciencia
Cuando habitamos esta consciencia, dejamos de emitir juicios y prejuicios. En cambio, abrazamos los valores universales, cultivamos pensamientos constructivos y actuamos desde la paz interior. En este estado, nuestras decisiones ya no vienen del miedo o del ego, sino de una conexión directa con la sabiduría divina.

La Consciencia Crística es, en esencia, una armonía entre nuestro espíritu y nuestra humanidad. Es cuando nuestros hemisferios cerebrales —el racional y el creativo— trabajan en equilibrio, permitiéndonos vivir con una percepción expandida. Es lo que Jesús manifestó en vida, y lo que nos invitó a experimentar: «El que cree en mí, hará las obras que yo hago; y aún mayores…» (Juan 14:12).

El poder de transformar la realidad
Desde esta consciencia, todo lo que vivimos —la enfermedad, la escasez, el dolor— se
resignifica. Ya no lo vemos como castigo, sino como parte de un proceso de aprendizaje. Podemos entonces transformarlo en salud, abundancia, amor y comprensión. Y, sobre todo, acceder al regalo más grande: la paz interior y la conexión con el presente.

¿Cómo empezar el camino?
Este camino no requiere renuncias extremas ni sacrificios. No se trata de alejarnos de la vida, sino de vivirla con responsabilidad y autenticidad. No tenemos que rechazar el dinero, las relaciones o el gozo físico. Solo necesitamos conciencia, respeto y coherencia. Herramientas como la meditación, la oración, los decretos o afirmaciones, la visualización y la introspección son puertas que nos acercan al despertar. Nos ayudan a silenciar el ruido mental y a escuchar la voz de nuestro Cristo Interior.

Para florecer, es importante estar pendientes de nuestros pensamientos, evitando aquellos que son destructivos y que nos conducen a sentir malestar hacia los demás y hacia uno mismo. Posteriormente, erradicar el juicio, la crítica y las opiniones no pedidas, descubriendo la integridad de cada ser vivo y vinculándonos con la autenticidad. “Aquel de ustedes que esté libre de pecado, que tire la primera piedra” Juan 8:1-7. Gran lección de Jesús el Cristo.

El milagro de vivir despiertos
A medida que avanzamos en este despertar, comenzamos a ver los cambios: nos sentimos más en paz, más presentes, más conectados. Comprobamos que los milagros existen, que la vida se vuelve más liviana y amorosa. Y, poco a poco, el miedo, la incertidumbre y la duda se disuelven, dando paso a la intuición, la plenitud y la fe.

Gracias, Bendito Maestro Jesús, por mostrarnos este camino de Amor y Aceptación. Que en estos días de Pascua y siempre, podamos honrar sus enseñanzas no solo con palabras, sino con acciones conscientes y amorosas.

AFIRMO: “Estoy dispuest@ y abierto a recibir toda posibilidad de ampliar mi
consciencia hasta revelar el Cristo que yace en mi ¡Y ASÍ ES!”

Un amanecer en el campo mostrando una flor abriéndose inspirado en el blog de Araceli López Echando un vistazo a… “MORIR Y RENACER”

Morir y renacer

Por Araceli López Méndez R.Sc.P.

Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.”
— Juan 11:25

Hace algunos años, cuando el film de Mel Gibson, La Pasión de Cristo fue exhibida, decidí ir a verla con mi muy querida amiga Ana Gaby. Resulta que sólo pudimos permanecer en el cine 15 minutos pues empecé a llorar casi desde el primer latigazo que le infringen al actor central y quien representaba al gran Maestro Jesús. Empecé a experimentar una culpa inmensa y no podía dejar de llorar. Sólo le decía a mi amiga que ese sacrificio no había servido de nada pues la humanidad seguía sin entender ni aprender de las experiencias ni de la historia misma, y desde luego, considerándome una gran pecadora.

Posteriormente, tuve mi cita con mi terapeuta de Ciencia de la Mente, Lupita Sánchez del Moral, con quien apenas empezaba a trabajar. Le conté esta situación y es entonces que me explica un poco sobre los mensajes, vida y ejemplo del Maestro de Maestros. Tiempo después tomé clases con una experta en el estudio de la Biblia, D.D. Rebeka Piña, ahondando, aprendiendo y comprendiendo más sobre el tema. Adyacente a esto, me deleite con el capítulo dedicado al gran Maestro Jesús en el libro de la Ciencia de la Mente escrito por el Dr. Ernest Holmes, cuya interpretación es simplemente gloriosa.

Sin ir más allá, me avoco entonces a compartir desde mi entender, estas dos profundas
y amorosas enseñanzas de Jesús.

La muerte.- Este concepto no sólo trata del final del cuerpo físico de la persona, sino de saber que todos los días tenemos la oportunidad de cerrar los círculos, de morir al temor, al rencor, al odio, a la mentira, a la envidia, a la traición, a la codependencia, a la prepotencia, a la soberbia, al resentimiento, a la ira, a la tristeza, a la angustia, a la humillación; al juicio, al chisme, al soborno, al chantaje, a la manipulación, a la indolencia, a la víctima, a la corrupción; a cualquier sentimiento, emoción o idea que aporta malestar, que impide el fluir con la vida y que nos mantiene experimentando el infierno. Así que siempre tenemos la opción de disponernos a morir a todo aquello que nos lástima y nos hace daño como un latigazo en el alma.

Ahora, aquí viene un paso transformador que permite evolucionar y continuar, El Perdón. Por ello, cuando Jesús está agonizando en la cruz dice: – Padre perdónalos porque no saben lo que hacen –, significa que actuamos por ignorancia y por inconsciencia, pues de lo contrario, no nos atreveríamos a calificar, a juzgar, a criticar y mucho menos a sentir cualquier de las emociones o sentimientos aquí mencionados, ni en mi contra ni en la de nadie. Realmente amaríamos y aceptaríamos a los demás como a nosotros mismos.

El renacer o resucitar.- Significa que podemos volver a empezar. Es el momento de dejar atrás todo y de abrir un nuevo círculo basado en el amor. Es el turno de estar preparados para renovarnos, para renacer en alguien diferente a lo que hasta hoy hemos sido. Es regalarnos la oportunidad de vivir desde un ser resucitado en la compasión, en la comprensión, en el respeto, en la integridad. Es entender que todo en la vida es negociable excepto nuestra dignidad. Es revivir cada mañana y co-crear un día diferente practicando algo distinto a todo aquello que nos atormentaba. Es estar dispuesto a vivir el momento presente, a entender que hoy es lo único que tenemos y se acabó. El futuro ni siquiera sabemos si llegará. He aquí una de las frases más importantes y bellas que pronuncia el Maestro Jesús ya resucitado a sus apóstoles: –“¡La Paz sea con ustedes!” -. Indica que al renovarnos y renacer en la consciencia crística, estaremos en paz, dormiremos y despertaremos en paz y que, a pesar de los desafíos que se nos presenten, siempre que elijamos resucitar a lo mejor en nuestro interior, viviremos en paz.

Después de esto, he dejado de sentirme culpable o pecadora. Hoy comprendo que soy un espíritu pasando por una experiencia humana y que por ello y durante el aprendizaje, cometo y cometeré errores. No obstante, me hago cargo y responsable de mí y confío en que siempre tengo la libertad de elegir morir a lo negativo y comprendiendo que todos nuestros actos tienen consecuencias. Así que siempre puedo arrepentirme (replantear el tema), perdonarme y renacer a todo lo que yo quiera o requiera en esta experiencia única e irrepetible que es la vida.

Afirmo: AQUÍ Y AHORA MUERO A LA VÍCTIMA Y A TODO PENSAMIENTO DESTRUCTIVO. HOY DECIDO RENACER AL AMOR INCONDICIONAL Y A LA ACEPTACIÓN TOTAL HACIA MI Y MIS SEMEJANTES ¡Y ASÍ ES!

Persona iluminada, inspirada en la figura de coach, mentor (a) asesor (a) consejero (a)

Mensaje o Mensajero

Por Araceli López Méndez R.Sc.P.
araceli.lopez29@outlook.com

Me parece que es muy importante conocer o tener un maestr@, mentor/a, consejer@, asesor/a, psicólog@, gurú o de los múltiples nombres que se le puede llamar a un guía y quien nos dé a conocer la verdad espiritual y humana de nosotr@ a través de una filosofía y/o religión, de la manera o forma con la que cada un@ fluya mejor y sienta una verdadera conexión de amor y que genere un vínculo con nuestro poder interno, y, del cual, extraigamos el sentido común y la sabiduría junto con todas las cualidades divinas que por default nos pertenecen y a las cuales tenemos derecho de disfrutar.

Humanamente, l@s mensajer@s que nos comparten del conocimiento y quienes nos ayudan a cambiar nuestros pensamientos, nuestras decisiones, nuestra cotidianidad, nuestra vida, se convierten en muchos casos, en la “única” voz que debemos seguir, la entidad especial que nos puede convertir en ese ser maravilloso que tanto anhelamos. En algunas ocasiones hasta son motivo de adoración e idolatría, y, aunque ni siquiera sea el propósito o la intención de etas almas, somos nosotros quienes los queremos ver como alguien perfect@ o casi perfect@. No obstante, en el primer momento en que ocurre una diferencia o un error con el o la coach en cuestión, esa admiración o respeto
empiezan a disminuir o tal vez a desaparecer, dado que es muy fácil olvidar que esa persona es justo eso, una persona y evidentemente es human@. Lo más complicado del tema es llegar al fanatismo y con el riesgo de integrarse a una secta de la cual es muy difícil salir.

Luego entonces ¿en dónde poner nuestra atención? Asumo que en el mensaje. Desde luego es determinante confiar en ese/a asesor/a quien nos proporciona la información,
siempre que observemos congruencia, libertad, honestidad y bondad en él o ella, pero,
sobre todo, escuchar nuestra intuición que no es más que la voz del Creador en nuestro interior.

Por otro lado, creo que todos los mensajes de vida, han sido escuchados por seres que se han abierto a la oportunidad de conocer y saber acerca de esos poderes que cada un@ posee y que suele desconocer. Esa es la misión del mensajero, ser portador y transmisor de la Verdad con humildad y ejemplo, manteniéndose lo más lejos posible de la arrogancia espiritual.

Esta es una invitación a tratar de evitar la idealización hacia nuestros maestros, conservando el amor, la admiración, respeto, gratitud e incluso, pueden ser inspiración a emular, pero entendiendo que lo más valioso que nos dan, es el mensaje divino.

Afirmación: Estoy abiert@ a escuchar con atención el o los mensajes de vida que me inspiran y me llevan a un cambio y transformación divina, revelando la mejor versión de mí ¡Y Así Es!

Mariposa sobrevolando un lago al atardecer que evoca el blog echando un vistazo... a yo soy la causa

La Ley de Causa y Efecto: Cómo Influye en Tu Vida

Echando un vistazo a… Yo soy la causa
Por Araceli López Méndez R.Sc.P.
araceli.lopez29@outlook.com

«No podemos evitar que los pájaros de la tristeza vuelen sobre nuestras cabezas, pero sí podemos evitar que aniden en nuestro cabello.»
— Proverbio chino

¿Alguna vez te has preguntado por qué o para qué sucede algo en tu vida? ¿Qué provocó eso que ahora estás experimentando?

Existe una ley universal: La Ley de Causa y Efecto, que para mí es la Ley Madre. De ella nacen otras leyes poderosas que quizás ya conoces: la de Atracción, del Espejo, de circulación, de la Intención, de Equivalentes Mentales, y más.

Y así como todo efecto tiene una causa, existe una Primera Causa. Yo la llamo Uno Único o Dios — aunque cada corazón tiene su propio nombre para esa energía suprema. De esta Primera Causa se origina todo lo creado: el universo, o como muchos ya lo llaman, el omniuniverso, porque Dios es Omnipotente, Omnipresente y Omnisciente.

Desde esta perspectiva, todo lo que existe es efecto de esa Causa Primordial, incluida nuestra propia vida. Y así, tú y yo somos tanto causa como efecto: creamos con nuestras ideas, pensamientos y creencias. Algunas veces creemos que somos buen@s para algo, y la Vida, que escucha y responde, nos lleva a convertirnos en ello. Otras veces dudamos de nuestras capacidades, y entonces… hasta se nos quema el agua.

Por eso, presta atención a tus pensamientos, a tus elecciones y a dónde fijas tu atención.

Porque como dice mi gran amigo Rodrigo: “La Vida es justa, porque te da lo que pides.”

Y yo agregaría:

  • Te da lo que piensas.
  • Te da lo que generas en tu mente.
  • Te da lo que co-creas.

Afirmación: Yo fluyo de manera equilibrada, armoniosa y justa en la vida, porque al ser una causa correcta y luminosa, la respuesta a mi co-creación es buena y muy buena. ¡Y Así Es!

Te invito a explorar más reflexiones sobre el Amor Divino y la transformación interior en mis otros escritos como La ley del desapego

Chica entrando a la resonancia magnética que ilustra el blog que escribió Araceli López.... Echando un vistazo a… “¿QUIÉN MANDA AQUÍ?”

Quién manda aquí, es pregunta.

Por Araceli López Méndez R.Sc.P.
araceli.lopez29@outlook.com

Hace aproximadamente un año, viví una experiencia que me dejó una gran enseñanza sobre el poder de la mente. Tuve que someterme a una resonancia magnética debido a un tema delicado de salud. Como muchos saben, este procedimiento requiere quedarse completamente inmóvil para evitar tener que empezar de nuevo. Me acomodaron en la camilla, colocaron una perilla en mi mano izquierda para oprimir en caso de emergencia y el estudio comenzó.

Dentro del túnel, rodeada por ese sonido fuerte y monótono, mi mente empezó a jugar conmigo. Surgieron pensamientos incómodos y, para colmo, me dio una molesta comezón en el labio y en el ojo. Por un momento, estuve tentada a presionar la perilla para detener el proceso y rascarme. Pero, justo en ese instante, una pregunta surgió con fuerza en mi interior:

“¿Quién manda aquí? ¿La mente o yo?”

Sin dudarlo, respondí: “YO.”

En ese instante, todo cambió. Al hacerme consciente, decidí redirigir mis pensamientos. Como el ruido del aparato no me permitía entrar en oración —lo que en Ciencia de la Mente conocemos como Oración Científica Afirmativa— ni en una meditación profunda, opté por enfocarme en todo aquello que amo y deseo experimentar. Me sumergí en pensamientos impregnados de alegría, gratitud y esperanza.

El tiempo pasó volando. Para cuando me di cuenta, ya había olvidado la comezón. Al terminar la resonancia, me sentí profundamente agradecida por haber recordado una verdad tan poderosa: soy yo quien tiene el control, no mi mente.

Esta lección no solo aplica para ese momento, sino para la vida entera. Cuando reconocemos que tenemos el poder de elegir nuestros pensamientos, todo cambia. Los hábitos, las emociones y hasta la relación con nuestra mente —cuyo trabajo natural es pensar— mejoran radicalmente.

Te invito a experimentar esta maravillosa sensación de libertad. Al elegir conscientemente qué pensar, abrimos la puerta a un mundo donde la paz, la fuerza y el equilibrio son posibles. Recuerda siempre: tú tienes el poder.

“La felicidad de tu vida depende de la calidad de tus pensamientos.” – Marco Aurelio.

Afirmación:Aquí y ahora, soy quien manda. Dirijo mi mente con claridad y elijo conscientemente qué pensar. Este es mi derecho, mi poder y mi libertad. ¡Y así es!”

Una figura que se aprecia que su mente, su alma y su cuerpo se conectan en una luz tenue que ilustra el blog de Araceli López Echando un vistazo a la… RELACIÓN MENTE – CUERPO

Mente y Cuerpo: La Conexión Esencial

Echando un vistazo a… La relación mente – cuerpo
Por Araceli López Méndez R.Sc.P.
araceli.lopez29@outlook.com

Que hermoso es saber y estar consciente de que poseemos un cuerpo estupendo y sagrado al que hay que cuidar con esmero y dedicación en vista de que es nuestro medio de comunicación y transporte perfecto a todos lados y por 24 horas diarias. Adyacente a esto, es también, y, sobre todas las cosas, una expresión divina.

En algunas ocasiones, he reflexionado acerca de las personas que han nacido con alguna capacidad diferente a la mayoría y concluyo que, a pesar de eso, su cuerpo también es perfecto y es la manera en que se expresa el Creador con el mundo. Así que de igual forma hay que honrarlo.

Por otro lado, está el cuerpo que se enferma, que pierde el valor sublime y bendito de la salud. Al respecto, la mayoría de la gente concibe esta situación como algo muy negativo y desastroso. Pues bien, el dolor físico no necesariamente es un cruel enemigo, ya que esta condición suele llamar nuestra atención para cambiar algún escenario en nuestra vida. Por lo tanto, es transcendental ver dentro de nosotros y verificar que está sucediendo en nuestra mente y emociones, es decir, a nivel psicosomático.

Es vital comprender que las enfermedades no son un castigo y que una deidad así lo dispuso. Es absurdo pensar que un ser tan perfecto y que Es “el Amor” como lo Es eso que llamamos Dios, Buda, Krishna, Vida, Uno Único o como cada persona le conozca, que es quien nos creó a su imagen y semejanza, tenga como objetivo lastimarnos y arruinarnos la existencia. Sería incoherente, inconsistente, inconsciente, absurdo e ilógico.

Por lo tanto, hay que ir más allá de esas ideas y considerar la posibilidad de que estas experiencias sirven para aumentar nuestra consciencia del propósito real de la vida y llegar a una comprensión verdaderamente profunda de que hay un Espíritu creador dentro de nosotros.

¿Cómo iniciar esto? Aceptando que debemos cultivar una relación armoniosa mente-cuerpo. Para ello, me baso en la maravillosa descripción que hace el fundador de Ciencia de la Mente, Ernest Holmes en su libro “The Essential”, y donde narra virtuosamente que La Naturaleza creó un laboratorio químico dentro de nuestro cuerpo para cuidar de nuestra salud, y que hay pequeñas inteligencias, como las células, por ejemplo, que custodian nuestra energía, como si fueran personitas vigilantes por el bienestar interno y otras que no son tan lindas y tienden a destruir ese bienestar.

Así que, bajo este esquema, poseemos la capacidad y el poder de hablar con esas células imaginando que son seres diminutos y recordándoles que su trabajo es cuidar amorosamente del estómago, del corazón, del hígado, dependiendo del órgano que en cierto momento no esté funcionando del todo bien.

Podemos entonces cerrar nuestros ojos por un momento y comunicarnos con esos átomos y decirles lo maravillosos que son y cuanto apreciamos el que estén ahí colaborando para nuestra mejor y más preciada empresa que es nuestro cuerpo.

Es de entender que estamos aprendiendo una forma diferente de relacionarnos con todo nuestro ser y que probablemente acudiremos al doctor, y en cuyo caso, se entabla una adecuación donde el médico provoca a través de los medicamentos, que las personitas buenas trabajen a su favor y logren convencer a los pequeños villanos que este organismo no es su hogar, por lo que deben desalojarlo de inmediato.

Para terminar, lo más grandioso de todo esto, es saber que esta morfología es el templo donde habita el Creador, es el canal con el cual se expresa el Uno Único, es el santuario, la casa y el Cuerpo de Dios materializado e individualizado en cada uno de nosotros, con todas sus características y eso que llamamos imperfecciones que, a final de cuentas, es lo que nos hace ser particularmente diferentes en el aspecto físico, pero todos somos iguales en esencia.

Con gran placer comparto esta maravillosa afirmación escrita por el hermosísimo Ernest Holmes y que lo dice todo con total y completa sabiduría.

Mi cuerpo es el templo del Espíritu viviente. Es substancia espiritual ahora. Cada parte de mi cuerpo está en armonía con el Espíritu viviente dentro de mí. La Vida de este Espíritu fluye a través de cada átomo de mi ser, revitalizando, revigorizando y renovando cada parte de mi cuerpo físico.

Hay un patrón de perfección en el centro de mi ser ahora operando a través de cada órgano, función, acción y reacción. Mi cuerpo está por siempre siendo renovado por el Espíritu y yo soy el Espíritu manifiesto. ¡Y Así Es

Haz las paces con tu cuerpo. Es tu templo, tu aliado, tu canal sagrado de expresión. Tómate un momento hoy para agradecerle, hablarle con amor y reconocer la inteligencia divina que habita en cada célula.
Tu salud comienza con una relación de respeto y armonía entre tu mente y tu cuerpo.

Comparte este mensaje si tocó algo en ti o guárdalo como recordatorio de que en ti habita lo sagrado.

Si te gustó esta entrada también puedes leer:

Lo que piensas de ti mismo.

Figura angelical en posición de meditación con el centro resplandeciendo que ilustra el blog de Araceli López Echando un vistazo a la… SABIDURIA DE LA CHISPA DIVINA

La sabiduría de la chispa divina

Por Araceli López Méndez R.Sc.P.
araceli.lopez29@outlook.com

Hoy iniciaré este blog con las sabias palabras de

Swami Sivananda, lo mejor que puedes dar:

  • A tu enemigo es el perdón;
  • A tu adversario, la tolerancia;
  • A un amigo, tu corazón;
  • A tu hijo, el buen ejemplo;
  • A tu padre, consideración;
  • A tu madre, la conducta, que le haga sentirse orgullosa de ti;
  • A ti mismo, el respeto;
  • A todos, compasión.

Suena romántico y hermoso más no fácil ¿verdad?

Vayamos desmenuzando cada situación en forma breve, para que desde la parte más sabia que nace de nuestro interior, desde nuestra Chispa Divina, advirtamos los grandes beneficios que tienen estas frases que generosamente nos ha compartido este ser tan profundo.

  • ¿Perdón? ¿a mi enemig@? ¿cómo? La forma más sencilla es soltando la víctima en la cual me he instalado. Quitar el poder a quien se lo he otorgado. Agradecer la lección recibida y dejar ir a la persona en cuestión y como resultado, soy libre y empiezo a sanar las heridas.
  • ¿Tolerancia? ¿a mi adversari@? ¿por qué? Porque tod@s somos diferentes. Porque acerca de una verdad hay otros puntos de vista y todos son válidos. Porque tod@s sentimos distinto. Porque las diferencias enriquecen y me hacen conocer más profundamente el pensamiento humano. Porque evito la necedad. Porque me entreno a saber escuchar y aprendo a negociar.
  • ¿Mi corazón? ¿le hará falta a alguien? ¿cuál es la idea? Compartir. Sentir una sublime alegría al relacionarme con l@s amig@s. Me ayuda a ser leal y honest@ sin por ello comprometer mis valores y lo que es correcto para mí. Decir la verdad. Estar ahí en las buenas y en las no tan buenas. Me entreno para no juzgar.
  • ¿Un buen ejemplo? ¿Pero si soy la autoridad? ¿Pero si yo los mantengo y los educo? Sí, pero no hay ninguna palabra que tenga el peso más contundente que una acción. “Las cosas no se dicen, se hacen, porque al hacerlas se dicen solas” Woodie Allen. Justamente porque soy la autoridad doy el ejemplo, así me evitaré la culpa.
  • ¿Para qué o por qué considerar a mi padre? Porque él se prestó como canal para que yo naciera y experimentara la vida. Cualquiera que sea la lección o aprendizaje que haya obtenido de él, yo puedo elegir experimentar cosas distintas que me ubiquen en una consciencia más elevada y sea capaz de agradecer mi propia historia.
  • Todas las madres se quieren sentir orgullosas ¿qué sentido tiene? Es tan simple como practicar la gratitud y la humildad. Es la oportunidad que la vida me pone para ser mejor y superar cualquier barrera u obstáculo; cualquier miedo transmitido por ella.
    Hay que recordar que así aprendió y al igual que mi padre, han hecho lo que han podido con lo que han tenido. Es orgullo bien entendido, no arrogancia. Nada más me parió, así de simple.
  • Pero yo sí yo me respeto. Entonces ¿por qué tengo miedo de perder mi trabajo, mi pareja, mi status, o de no alcanzar mi sueño? Obvio ¿verdad? El respeto no son las formas sociales, eso es sólo una parte para convivir. El respeto va más allá de la superficie. Es creer que soy merecedor/a del bien absoluto y que mi autoestima y dignidad no es negociable.
  • ¿Compasión? Pero si eso es lástima. No, de ninguna manera. Compasión es confiar plenamente que esa persona que aparentemente está en una situación difícil por la enfermedad, por alguna tragedia, porque no tiene trabajo, familia, pareja, dinero, etc., posee un poder interno infinito. Es saber aceptar a l@ demás sin juzgar; Es soltar el control y dejar que esa persona se dé la oportunidad de salir adelante. Es enseñarle a pescar y no darle el pescado; Es comprender que a veces, esa persona es mi espejo y lo que busco es justificarla para justificarme a mí mismo. Es reconocer que existe la unidad y que emana desde el Ser Supremo, por lo tanto, todos somos parte de todos.

Vaya pues esta invitación a admitir, a reconocer nuestro poder, nuestra sabiduría que
no es más que un aspecto sagrado de nuestra divinidad, de nuestra Chispa Divina.

AFIRMACIÓN: “HOY DECLARO QUE SOY, PERDÓN, TOLERANCIA, CORAZÓN, BUEN EJEMPLO, CONSIDERACIÓN, ORGULLO, RESPETO Y COMPASIÓN, EN UNA PALABRA “AMOR” ¡Y ASI ES”.

El gato con Botas ojos tiernos que sirve para ilustrar el blog Echando un vistazo a… EL GATO CON BOTAS.escrito por Araceli López

Echando un vistazo a… El gato con botas

Por Araceli López Méndez R.Sc.P.
araceli.lopez29@outlook.com

“No hay obstáculo que no podamos superar si tenemos la creencia y la determinación necesarias”. Ernest Holmes

Hace aproximadamente un año, me senté con mi amado sobrino nieto Oliver a ver la película “El Gato con Botas” y honestamente, la disfruté muchísimo, no solo por la hermosa compañía, sino por la gran lección intrínseca en el mensaje de dicha cinta.

El personaje principal va transitando por múltiples hazañas corriendo toda clase de riesgos que parecen divertirlo en gran medida, además de que, se sugiere, tiene una gran adicción a momentos adrenalínicos que salvan su vida momentáneamente, y,
adyacente a esto, esos enormes ojos tiernos y convincentes, así como su enloquecedora verborrea, generan una gran simpatía ante sus oponentes. No obstante, el “Gato” ya ha gastado ocho de sus nueve vidas y aunque él ya perdió la cuenta por el camino, llega el momento de hacerse consciente de esto y para recuperarlas, tiene que lanzarse a la mayor aventura que jamás ha vivido hasta entonces, emprendiendo así un épico viaje a la Selva Negra en busca de la mítica “Estrella del Deseo” con el fin de recuperar sus vidas perdidas.

Ustedes, queridos lectores, se preguntarán ¿y esto que tiene que ver con la Ciencia de la Mente o con la espiritualidad? Pues en lo personal encontré en esta película algunas aristas y cuestionamientos importantes, pues en el recorrer de la vida, los seres humanos vamos perdiendo el tiempo y oportunidades significativas por desconocimiento, por inconsciencia, por miedo, por evitar encarar las situaciones, por comodidad, etc. El asunto es que, la vida suele traernos algún punto extremo e incómodo en el cual, únicamente nos queda, como al “Gato”, emprender un viaje épico
hacia el interior de nosotros mismos, directo al cambio, a la transformación, encontrando grandes retos, así como momentos decisivos para soltar el control, instantes en los que la alternativa más efectiva es sobreponernos al miedo eligiendo entonces, ser valientes.

Por último, en este film para niños, se revela la escena más importante y sublime que es el descubrimiento del amor real, de la lealtad, del valor de la familia en cualquiera de sus diferentes formas y manifestaciones, de la amistad, del poder de la unidad y, sobre todo, la apertura a la consciencia sin egos ni juicios. En paralelo y en el desenlace, vemos pasar ante nuestros ojos decisiones destructivas, soberbias y de profunda inconciencia.

Por lo antes descrito, me vi reflejada en ese paradero donde mi integridad estaba en jaque, rogando por ayuda a “La Estrella del Deseo”, y, como siempre soy escuchada, la respuesta llegó al fin con la Ciencia de la Mente. Hoy disfruto del regalo del valor y la consciencia, sin eliminar mi humanidad, pero sobre todo recordando quien soy, de donde provengo y el propósito de mi vida, SERVIR.

Afirmación: “Estoy atent@ a las oportunidades de la Vida. Me abro a la intuición y a la consciencia experimentando el sagrado servicio como propósito divino ¡Y Así Es!”

Imagen de mariposa azul aleteando y a un lado se mira su capullo para inspirar el blog de Echando un vistazo a… LA EVOLUCIÓN

La evolución

Por Araceli López Méndez R.Sc.P.
araceli.lopez29@outlook.com

La mayoría de las personas solemos decir que deseamos mejorar en tal o cual cosa, o bien, simplemente ser mejores seres humanos. En lo personal prefiero el término “evolución”, ya que esto me habla de transformación, de cambio sustancial, de una metamorfosis que nos convierte gradualmente en alguien libre y pleno.

Podemos estar seguros de que todo en nuestro entorno nos habla de la “evolución”, la ciencia en todas sus formas, la tecnología y desde luego la humanidad, aunque en ocasiones pareciera que no es así.

Considero que es muy importante fomentar en uno mismo la “evolución” observando toda nuestra persona, desde el punto de vista material o físico, nuestra salud mental y emocional y desde luego, nuestra espiritualidad; Es decir, reconocernos desde una plataforma integra, llevando en paralelo todos estos aspectos para honrar a nuestra alma y permitir que esta “evolucione” de la manera más amable posible. No obstante, sería idóneo no agobiarnos a cada paso que damos o de sentirnos culpables ante los muy posibles errores pues justamente eso también es parte de la “evolución”. Esto se trata de fluir como corchos en el agua, de sentirnos cómodos al ir adquiriendo conocimiento y experiencias sin descuidar ninguna de las áreas que forman nuestra vida.

Uno de los ejemplos más significativos de “evolución” es el de la mariposa. Este ejemplar tiene la grandiosidad de transformarse de manera perfecta empezando porque no tiene ninguna resistencia al cambio. Todo inicia en un pequeño huevecillo dentro del cual se haya un diminuto insecto que posteriormente se convierte en oruga y finalmente aparece la mariposa. Durante la metamorfosis, se lleva a cabo un desarrollo celular en el interior del capullo el cual se mantiene intacto hasta que la mariposa lo rompe con sumo cuidado para cerrar el ciclo e iniciar el vuelo. Pareciera que instintivamente celebra cada paso de la transición.

Así me gusta imaginarme a mí misma y en general al ser humano, como una mariposa que se genera todas las capacidades sin obstinarse en retar a la Vida y las Leyes Divinas.

Nuestro fundador Ernest Holmes define el cambio humano y espiritual de una manera única citando: “No cabe duda que nuestra eterna evolución es un proceso interminable a través del cual llegamos a ser más conscientes de la vida. Es algo que nos da gozo contemplar, no importa cuánto bien podemos experimentar. Hoy día sabemos que esto es sólo un indicio de que viene mucho más en camino.”

Esto nos habla, como en la mariposa, de una “evolución” del ser siempre en espiral ascendente encontrando así el misterio de nuestra propia divinidad, de esa fuerza co-creativa intrínseca con todo el poder transformador de convertirnos en un cristo que vive y manifiesta todo aquello para lo cual estamos aquí.

Así pues, concluyendo el tema, todo el aprendizaje que llevamos en el capullo, cualquier experiencia por dura que parezca, bendigámosla y agradezcamos que siempre aportará bendiciones a nuestra “evolución” espiritual.

Afirmación: “Aquí y ahora, sin resistencia alguna, fluyo con todo mi aprendizaje y mi experiencia; cuido de mi cuerpo, de mi mente y emociones para mi evolución espiritual perfecta ¡Y Así Es!”