Archivo de la etiqueta: afirmaciones positivas

Espejo y máscara para reflexionar sobre la vanidad, el vicio maestro.

Vanidad vicio maestro

Echando un vistazo a… La Vanidad: el “vicio maestro”
Por Araceli López Méndez R.Sc.P.
contactoaracelilopezmendez29@gmail.com


Seguramente muchos recuerdan la película El Abogado del Diablo. En su escena final, el personaje que encarna al diablo por el gran actor Al Pacino, pronuncia con deleite: “¡Vanidad, mi pecado favorito!”. Y cómo no serlo… si con solo tocar esa delicada fibra vanidosa, la manipulación se vuelve sencilla. Basta una alabanza calculada para que “el abogado” ceda ante sus insinuaciones. Como bien dijo Deepak Chopra: “Los seres humanos inventaron al diablo para poder echarle la culpa a alguien”.


En la Tercera Morada, Santa Teresa describe la Segunda Sequedad del ser, y allí encontramos la vanidad en su forma más profunda. No se trata de arreglarse o lucir bien —lo cual es saludable si se encausa con equilibrio—, sino de esa soberbia que no reconoce más razón que la propia; de la egolatría que ansía elogios y no admite semejantes; de un narcisismo que desprecia y maltrata, o incluso, de una falsa humildad que en el fondo solo busca aplausos.

Mostrar nuestro valor y reconocer nuestras cualidades es sano; excederlo, es caer en el vituperio. La persona vanidosa suele creer que su opinión es la única válida, recurriendo a chantajes, manipulación, descalificación o desaprobación para imponerse. Con frecuencia, observa con lupa los errores ajenos para erigirse en juez y dictar sentencia.

Pero en lo más hondo, la vanidad esconde dolor y sufrimiento. Sanarla requiere un primer paso: reconocerla. Solo así podremos transitar el camino hacia el amor, la aceptación, la seguridad, la confianza, la autoestima, el respeto y la comprensión. Solo así podremos recordar que somos seres únicos, irrepetibles y eternamente uno con el Creador.

La vanidad, en el fondo, no es más que otra máscara del miedo y la inseguridad.
Lupita Sánchez del Moral, gracias por inspirarme en este tema.

Afirmación: En el eterno presente, me reconozco con una autoestima alta y vibrando en Amor incondicional. Estoy segur@ de mí mism@, sin necesidad de la vanidad. ¡Y así es!

Si este tema resonó contigo, te invito a explorar más reflexiones y afirmaciones en Que Te Impulsa. Descubre otras lecturas que nutren el alma y encuentra inspiración en cada categoría de nuestra página.

Frase de Louise Hay sobre el perdón y la culpa, en fondo cálido con ilustración de corazón en una mano.

El Poder del Perdón: Suelta la Culpa Hoy

A veces cargamos con culpas que nos impiden avanzar, amar y respirar en paz.
Hoy es un buen día para soltar, perdonarte y comenzar de nuevo.
Recuerda: La culpa es un veneno lento. El perdón es medicina. Louise Hay

• . ݁₊ ⊹ . ʚ♡ɞ . ⊹ ₊ ݁. •• . ݁₊ ⊹ . ʚ♡ɞ . ⊹ ₊ ݁. •• . ݁₊ ⊹ . ʚ♡ɞ . ⊹ ₊ ݁. •• . ݁₊ ⊹ . ʚ♡ɞ . ⊹ ₊ ݁. •

Diario de Gratitud

Beneficios de un Diario de Gratitud

Echando un vistazo a… Diario de Gratitud
Por Araceli López Méndez R.Sc.P.
contactoaracelilopezmendez@gmail.com

“La gratitud es el arte de apreciar las pequeñas cosas que hacen grande la vida.” – Rosa Montero


¿Qué es un Diario de Gratitud y Por Qué Deberías Tener Uno?


¿Alguna vez te has preguntado qué es un diario de gratitud, cómo funciona y para qué sirve? Estas son las preguntas que muchos se hacen al escuchar sobre esta práctica.


Desde que empecé a estudiar la Ciencia de la Mente, aprendí que una de las claves para alcanzar nuestros sueños es agradecer todo. Y me refiero a todo: tanto lo bueno como lo no tan bueno. Cada situación, por difícil que sea, esconde una lección valiosa. Este valor, que ya era parte de mi educación familiar, me ha mostrado beneficios increíbles más allá de lo espiritual.


Hace poco, en una Contemplación con Corazón, abordamos el tema de la gratitud, mi amiga Tere Ángeles nos mostró sus cuadernos llenos de gratitud que ha escrito desde que inicio en esta filosofía de Ciencia de la Mente. Su ejemplo me inspiró a retomar el hábito de escribir cada noche. Luego, escuché a mi colega Heliberto Cano hablar de la gratitud como una herramienta infalible para la abundancia y la prosperidad. Todo esto me reafirmó que es el momento de compartir lo que he aprendido.


¿Qué es un Diario de Gratitud?
Un diario de gratitud es un cuaderno o un simple conjunto de hojas donde anotas exclusivamente las cosas por las que te sientes agradecido. A diferencia de un diario tradicional, su propósito es enfocar tu energía en la gratitud, ya sea al empezar el día o al terminarlo.


¿Cómo Funciona?
Funciona de una manera muy simple: escribiendo.
Por la mañana, anota detalles sencillos. Por ejemplo:

«Doy gracias por un nuevo día.»
«Doy gracias por mi cama cómoda.»
«Doy gracias por iniciar esta mañana con buena actitud.»

Por la noche, reflexiona sobre tu día y agradece desde una hasta una decena de situaciones que te hayan sucedido. Esto te ayuda a terminar el día con una vibración positiva.


¿Para Qué Sirve?
La gratitud es la clave para mover tu energía a una vibración más alta. Cuando agradeces, tu estado de ánimo cambia, tu rostro se ilumina y tu mente se enfoca en lo positivo.

  • Te conecta con el presente: Al decir «gracias», lo haces en el aquí y ahora. Esto te ayuda a vivir con más conciencia.
  • Convierte las dificultades en sabiduría: Agradecer por lo no tan bueno te permite encontrar el aprendizaje o la experiencia valiosa que hay en cada desafío.
  • Abre la puerta a la abundancia: La gratitud te alinea con la energía del universo, que comienza a trabajar a tu favor para atraer más plenitud y bienestar a tu vida.


Para que esta práctica sea realmente efectiva, es crucial evitar el juicio, el prejuicio y la duda. La gratitud es un sentimiento, no solo palabras.


Personalmente, este hábito me ha sostenido en mis momentos más difíciles. En tiempos de confusión o miedo, la gratitud me ha recordado mi fe, me ha dado certeza y me ha abierto las puertas a la paz.

Afirmación: Aquí y ahora, soy una manifestación de gratitud que vibra con plena consciencia en todo momento, convirtiéndome en un canal de expresión divina ¡Y Así Es!

¿Y tú, ya comenzaste tu diario de gratitud? Te invitamos a escribirlo cada día y ser testigo del cambio que produce en tu vida. Suscríbete a nuestra comunidad para descargar gratis el Calendario de Gratitud de agosto y recibir inspiración.

El dinero rompiendo mitos

Rompiendo mitos: el dinero

Echando un vistazo al… DINERO
Por Araceli López Méndez R.Sc.P.
contactoareacelilopezmendez@gmail.com

Hay una verdad eterna e inmutable: el dinero, en sí mismo, no alimenta el cuerpo ni cura las dolencias, tampoco abriga en las noches frías. Y, sin embargo, cuando lo observamos desde una visión espiritual, descubrimos que no es un simple objeto de intercambio, sino un canal sagrado. Es una expresión concreta de la energía divina que fluye a través de nosotros, permitiéndonos manifestar nuestros deseos más puros y cumplir el propósito elevado que el Espíritu ha sembrado en nuestra alma.


Cuando recordamos que somos los creadores conscientes de nuestra abundancia —y no sus esclavos—, comenzamos a invocar, multiplicar y permitir que esta energía fluya con gracia, sabiduría y propósito.


La abundancia material no contradice la espiritualidad, sino que la complementa. El dinero no es un obstáculo, sino una herramienta. Afirmo con convicción que su presencia es parte esencial de nuestro crecimiento interior. La pobreza, lejos de ser una virtud, representa una distorsión del flujo natural del Bien Infinito que emana del Universo.


Ninguna enseñanza espiritual auténtica promueve el sufrimiento material como camino exclusivo hacia la iluminación. De hecho, toda filosofía compasiva busca erradicar la carencia, porque sabe que no es la voluntad de lo Alto. La idea de que la escasez es noble o necesaria es una ilusión que perpetúa la separación con nuestra herencia divina: la Vida Plena, el Bien Total, la Suficiencia Inagotable.


El dinero es energía en movimiento, una corriente viva del Espíritu manifestada en forma visible. Como toda energía, está llamada a circular, a renovarse, a elevarse. Tal vez llegue el día en que su forma actual evolucione, y ya no sea necesario. Pero mientras sea parte de nuestra experiencia humana, nos corresponde relacionarnos con él desde la conciencia, no desde el miedo.


No es necesario luchar por él ni rebajarnos para obtenerlo. El dinero no es enemigo ni prueba; es una bendición cuando lo utilizamos para servir al Bien, cuando fluye desde un corazón alineado con la Fuente. Cada pago que realizamos, cada ingreso que recibimos es una oportunidad para bendecir, agradecer y afirmar que esta energía se multiplica en su retorno para el mayor bien de todos.


Estancarlo, temerlo o maldecirlo es contradecir su naturaleza divina. Honrarlo es reconocer la belleza del intercambio sagrado en el que todos participamos como canales vivos de la Provisión Infinita.


Los grandes maestros de la conciencia —Jesús, Buda, San Francisco de Asís— no vivían desde la carencia, sino desde una fe tan profunda en la Fuente que jamás dudaron de Su provisión. Vivían en rendición y en certeza, sabiendo que nada les faltaría. Y, a la vez, eran conscientes de la importancia de una administración sabia: incluso Jesús tuvo un tesorero, recordándonos que espiritualidad y manejo consciente de los recursos no se excluyen, sino que se potencian.


Te invito a observar con amor tus creencias sobre el dinero. ¿Qué ideas heredadas o adquiridas han bloqueado tu flujo natural de abundancia? ¿Qué juicios o temores limitan tu capacidad de recibir con gozo y dar con gratitud?


Pregúntate con honestidad:

  • ¿Qué pensamientos me impiden experimentar la abundancia como un don divino?
  • ¿Qué historias internas me desconectan de la verdad de que soy merecedor de todo bien?


Recuerda que la Fuente no está fuera: habita en ti. Tu empleador, tu negocio, tus clientes o tu pareja no son la causa de tu provisión; son canales por donde fluye la infinita generosidad del Espíritu que vive en tu interior. Eres tú quien decide abrir o cerrar ese canal.


El uso que damos al dinero es un acto sagrado, una expresión tangible de nuestra conciencia. Dejemos atrás el viejo rol de la víctima empobrecida. Somos cocreadores del Bien, herederos de una riqueza que trasciende el oro y la materia.


En esta danza sagrada de la Vida, el dinero es solo una forma más en que el Bien se manifiesta. Al usarlo con amor, con conciencia y con gratitud, nos unimos a la sinfonía infinita de la Creación.


Afirmación: “Yo soy un canal claro y abierto de la Provisión Divina. Todo lo que necesito llega a mí de manera perfecta, en el tiempo perfecto y para el propósito perfecto. Estoy en paz con el dinero. Lo bendigo, lo multiplico, lo pongo al servicio del Amor ¡Y Así Es!”

¿Te movió algo este texto?
Recuerda que cada paso que das hacia tu autenticidad es un acto de valentía. Te invito a seguir explorando este camino interior con otra lectura increible:
👉 Salir del clóset espiritual: una decisión consciente

¡Gracias por estar aquí y por impulsarte desde el alma!

Reinventarse vencer las excusas

Cómo Reinventarse: Vence tus Excusas y Crea un Nuevo Comienzo

Echando un vistazo a reinventarse
Por Araceli López Méndez R.Sc.P.
araceli.lopez29@outlook.com

¿Quién no ha sentido alguna vez el deseo de comenzar de nuevo? Reinventarse no es una moda ni un lujo… es un llamado profundo, un impulso del alma que nos invita a expandirnos más allá de lo conocido. Pero para dar ese paso, primero tenemos que mirar de frente a nuestras propias excusas.

¿Qué nos detiene realmente? ¿Es el miedo? ¿El qué dirán? ¿No sentirnos lo suficientemente jóvenes, ricos o capaces? ¿El temor al fracaso? ¿La necesidad constante de complacer o de ser reconocidos?

Desde mi óptica, lo que más suele pesar no es lo que hicimos, sino aquello que no nos atrevimos a hacer. Porque cuando intentamos algo, incluso si no sale como esperábamos, nos queda la paz interior de haberlo intentado.

Reconstruirse no es reinventarse.
Hay una gran diferencia entre estos dos conceptos. Reconstruirse es tratar de juntar los pedazos rotos para volver a ser quien éramos antes de la tormenta. Pero reinventarse… eso es otra cosa. Es un renacer. Es permitirnos ser algo nuevo, más fiel a lo que somos por dentro. Es comenzar desde cero, con una intención clara, un corazón abierto y la mirada puesta en lo que sí queremos.

Y para hacerlo, es vital dejar de lado la palabra “hubiera”. Como dice mi hermana con sabiduría y picardía: “el hubiera es el pretérito imperfecto del tontejativo”. El pasado no se puede cambiar. Lo que sí podemos cambiar es lo que hacemos con el presente.

Hoy es el futuro de ayer.
Reinventarse comienza aquí y ahora. Es en el presente donde sembramos lo que queremos cosechar mañana. Por eso es tan importante mirar con honestidad cómo estamos viviendo este momento.

No se trata de negar el pasado. Al contrario: es útil explorarlo para sanar nuestras heridas y aprender de ellas. Pero una vez hecho eso, es momento de soltarlo y seguir.

Más allá de los límites autoimpuestos.
Cuando tomamos la firme decisión de reinventarnos, lo que fue ya no tiene poder sobre lo que viene. Es tiempo de ir más allá de nuestras dudas, miedos y auto sabotajes.

La edad, el estatus o el género no deberían definirnos ni limitarnos. Escuchemos a nuestra mente, pero, sobre todo, escuchemos al corazón. Rescatemos nuestros sueños olvidados. Hagamos esa lista de cosas que hemos postergado por años y demos un primer paso, sin importar cuán grandes o pequeños parezcan esos deseos.

Sí, a veces se asoma una voz interna que nos quiere detener. Pero ahí es donde recordamos: el foco está en la visión, no en las viejas creencias.

Reinventarse no es caos, es consciencia.
Este proceso no significa poner todo patas arriba ni arriesgar nuestra estabilidad emocional. Más bien, es una invitación a ordenarnos por dentro, a descubrir nuevas posibilidades y, a veces, a soltar lo que creíamos que nos daba seguridad.

Eso sí: salir del estado de confort puede doler… pero también puede liberar. Y no siempre se necesita una gran crisis para iniciar una reinvención. A veces, basta con un suspiro, una conversación, un «¿y si sí?».

Cada uno a su ritmo.
No todas las reinvenciones son drásticas. Algunas personas necesitan un giro total; otras, solo ajustar un par de piezas. Lo importante es reconocer el momento en el que estamos y abrirnos a la oportunidad de transformarnos.

Algunas señales o situaciones que pueden invitarte a reinventarte:

  • Un nuevo grado de autonomía
  • Mudarte a otra casa o ciudad
  • Terminar una relación (laboral o amorosa)
  • Recuperar tu salud
  • La llegada de un hijo
  • La jubilación o el retiro
  • Un abandono o una pérdida

Y también… los momentos de felicidad, plenitud o logros. Porque no solo en la crisis se crece. También se florece en la calma.

¿Y si hoy fuera ese día?
Todos los días son una oportunidad para empezar de nuevo. No necesitas que algo “grave” suceda. Solo necesitas escucharte de verdad.

“Lo que llamamos el comienzo es con frecuencia el final… Finalizar es comenzar. El fin es el punto desde donde comenzamos.”T.S. Eliot

¿Y tú, en qué parte del camino estás?
Atrévete a escucharte, a soltar lo que ya no vibra contigo y a dar ese primer paso hacia tu nueva versión. No tienes que tenerlo todo resuelto, solo necesitas dar el siguiente paso con ese propósito.
Comparte en los comentarios: ¿qué pequeña acción podrías tomar hoy para comenzar tu propia reinvención?.

Te invito a leer algunos de mis otros escritos que seguramente te van a gustar mucho.

Mujer reflexionando

Descubre Tu Propósito de vida: Proyecta Lo Mejor de Ti.

Mi nuevo website

Por Araceli López Méndez R.Sc.P.
araceli.lopez29@outlook.com

¿Y tú… qué quieres proyectar al mundo?
Imagínate que alguien te hace estas preguntas, así, sin previo aviso y con toda
la intención de hacerte pensar.

  • ¿Qué quieres proyectar de ti?
  • ¿Qué quieres que la gente sienta contigo?
  • ¿Quieres compartir tu conocimiento y sabiduría?
  • ¿Quieres servir?
  • ¿Quieres monetizar?
  • ¿Qué quieres que la gente encuentre contigo?
  • ¿Cómo te quieres identificar?

Podrías pensar que son preguntas que haría un terapeuta, o quizás un coach de vida… pero no. Estas preguntas me las hizo mi querida amiga Claudia Villegas al comenzar el proceso de creación de mi sitio web. ¡Sí, así como lo lees! No me ofreció una plantilla, ni me habló de diseños o colores… me habló del alma de mi mensaje.

Conocí a Claudia en una etapa muy significativa de mi vida profesional, en un empleo que marcó un antes y un después para mí. Desde entonces, he admirado su temple, su capacidad de aprender, reinventarse, tomar decisiones con firmeza y seguir adelante con una sonrisa y una visión clara.

Este año, para mi sorpresa, me compartió que había creado una revista digital llamada Qué te impulsa (¡nombre más perfecto no hay!) y me invitó a participar con mis blogs y anuncios de talleres. Pero ahí no paró la cosa: también se ofreció a guiarme en el mágico y un tanto misterioso mundo de los sitios web.

Confieso que yo era totalmente neófita en el tema —como dicen por ahí, no sabía ni por dónde peregrina idea empezar— pero gracias a su paciencia, entusiasmo y sabiduría, empecé no solo a entender… ¡sino a disfrutarlo! Y fue así como entré, casi sin darme cuenta, al universo de la inteligencia artificial. Un mundo nuevo para mí, lleno de posibilidades, descubrimientos y herramientas que hoy agradezco profundamente.

Y aquí es donde ocurre la magia: mientras me hacía esas preguntas aparentemente simples para mi sitio, me di cuenta de que en realidad estaba reconectando con mi propósito de vida. Desde mi visión de la Ciencia de la Mente y Espíritu, todo esto no fue casualidad, sino una expresión viva del principio de la Unidad. Porque esas preguntas también me llevan a reflexionar:

¿Qué quiero dejar en el mundo? ¿Cómo deseo servir desde lo que soy y lo que
sé? ¿Qué me impulsa?

Este año ha sido una escuela intensiva. Aunque por edad pudiera pensar que vienen tiempos más calmados, la vida se ha encargado de mostrarme —con un guiño amoroso— que no, que aún hay muchos caminos por recorrer y mucho por aprender. Claus, como le digo con cariño a Claudia, ha sido mi aliada en este nuevo tramo, abriéndome puertas hacia nuevas maneras de compartir, crecer, adaptarme e iniciar con mi website.

La IA me ha maravillado, sí… pero también me ha reafirmado una certeza inquebrantable: ninguna inteligencia, por muy artificial que sea, por muy bien alimentada y completa que este, podrá jamás superar el Misterio Sagrado
que yo llamo DIOS.

Y desde ese Misterio, agradezco la vida, los desafíos, las personas que aparecen como mensajeras… y esta nueva aventura que apenas comienza.

Afirmación: “Estoy abierta y disponible a recibir los regalos divinos que la Vida tiene preparados para mí hoy. Los acepto con gratitud, gozo y confianza… ¡Y Así Es!”

Y tú, ¿has descubierto tu propósito de vida? ¿Cómo lo hiciste? Me encantaría leerte y saber qué te impulsa a compartir tu mensaje con el mundo. Cuéntame en los comentarios.

Mira estas otras entradas, son maravillosas:

Paisaje con flores iluminadas cálidamente por un rayo de luz inspirada para el Blog de Araceli López Echando un vistazo a… LA CONSCIENCIA CRÍSTICA: un despertar desde el amor.

La consciencia crística

Por Araceli López Méndez R.Sc.P.

En esta Semana de Pascua que recién termina, deseo compartir contigo una reflexión profunda y amorosa sobre lo que significa vivir en Consciencia Crística, un estado de plenitud al que todos podemos aspirar.

¿Qué es la Consciencia Crística?
La Consciencia Crística es mucho más que un concepto espiritual: es un estado de ser. Es el reconocimiento de que somos una extensión viva del Poder Creador Universal, parte activa y co-creadora de Dios. Esta consciencia nos invita a descubrir y cumplir nuestro propósito de vida, (en el budismo se conoce como Dharma), con amor, servicio y claridad, tanto en lo individual como en lo colectivo.

Jesús, el Cristo, vino a mostrarnos este camino, no solo con palabras, sino con su ejemplo. A través de su vida, nos enseñó que todo en el universo tiene un propósito perfecto, no desde la moral humana, sino desde una comprensión espiritual más elevada.

Vivir desde la Consciencia
Cuando habitamos esta consciencia, dejamos de emitir juicios y prejuicios. En cambio, abrazamos los valores universales, cultivamos pensamientos constructivos y actuamos desde la paz interior. En este estado, nuestras decisiones ya no vienen del miedo o del ego, sino de una conexión directa con la sabiduría divina.

La Consciencia Crística es, en esencia, una armonía entre nuestro espíritu y nuestra humanidad. Es cuando nuestros hemisferios cerebrales —el racional y el creativo— trabajan en equilibrio, permitiéndonos vivir con una percepción expandida. Es lo que Jesús manifestó en vida, y lo que nos invitó a experimentar: «El que cree en mí, hará las obras que yo hago; y aún mayores…» (Juan 14:12).

El poder de transformar la realidad
Desde esta consciencia, todo lo que vivimos —la enfermedad, la escasez, el dolor— se
resignifica. Ya no lo vemos como castigo, sino como parte de un proceso de aprendizaje. Podemos entonces transformarlo en salud, abundancia, amor y comprensión. Y, sobre todo, acceder al regalo más grande: la paz interior y la conexión con el presente.

¿Cómo empezar el camino?
Este camino no requiere renuncias extremas ni sacrificios. No se trata de alejarnos de la vida, sino de vivirla con responsabilidad y autenticidad. No tenemos que rechazar el dinero, las relaciones o el gozo físico. Solo necesitamos conciencia, respeto y coherencia. Herramientas como la meditación, la oración, los decretos o afirmaciones, la visualización y la introspección son puertas que nos acercan al despertar. Nos ayudan a silenciar el ruido mental y a escuchar la voz de nuestro Cristo Interior.

Para florecer, es importante estar pendientes de nuestros pensamientos, evitando aquellos que son destructivos y que nos conducen a sentir malestar hacia los demás y hacia uno mismo. Posteriormente, erradicar el juicio, la crítica y las opiniones no pedidas, descubriendo la integridad de cada ser vivo y vinculándonos con la autenticidad. “Aquel de ustedes que esté libre de pecado, que tire la primera piedra” Juan 8:1-7. Gran lección de Jesús el Cristo.

El milagro de vivir despiertos
A medida que avanzamos en este despertar, comenzamos a ver los cambios: nos sentimos más en paz, más presentes, más conectados. Comprobamos que los milagros existen, que la vida se vuelve más liviana y amorosa. Y, poco a poco, el miedo, la incertidumbre y la duda se disuelven, dando paso a la intuición, la plenitud y la fe.

Gracias, Bendito Maestro Jesús, por mostrarnos este camino de Amor y Aceptación. Que en estos días de Pascua y siempre, podamos honrar sus enseñanzas no solo con palabras, sino con acciones conscientes y amorosas.

AFIRMO: “Estoy dispuest@ y abierto a recibir toda posibilidad de ampliar mi
consciencia hasta revelar el Cristo que yace en mi ¡Y ASÍ ES!”

Un amanecer en el campo mostrando una flor abriéndose inspirado en el blog de Araceli López Echando un vistazo a… “MORIR Y RENACER”

Morir y renacer

Por Araceli López Méndez R.Sc.P.

Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.”
— Juan 11:25

Hace algunos años, cuando el film de Mel Gibson, La Pasión de Cristo fue exhibida, decidí ir a verla con mi muy querida amiga Ana Gaby. Resulta que sólo pudimos permanecer en el cine 15 minutos pues empecé a llorar casi desde el primer latigazo que le infringen al actor central y quien representaba al gran Maestro Jesús. Empecé a experimentar una culpa inmensa y no podía dejar de llorar. Sólo le decía a mi amiga que ese sacrificio no había servido de nada pues la humanidad seguía sin entender ni aprender de las experiencias ni de la historia misma, y desde luego, considerándome una gran pecadora.

Posteriormente, tuve mi cita con mi terapeuta de Ciencia de la Mente, Lupita Sánchez del Moral, con quien apenas empezaba a trabajar. Le conté esta situación y es entonces que me explica un poco sobre los mensajes, vida y ejemplo del Maestro de Maestros. Tiempo después tomé clases con una experta en el estudio de la Biblia, D.D. Rebeka Piña, ahondando, aprendiendo y comprendiendo más sobre el tema. Adyacente a esto, me deleite con el capítulo dedicado al gran Maestro Jesús en el libro de la Ciencia de la Mente escrito por el Dr. Ernest Holmes, cuya interpretación es simplemente gloriosa.

Sin ir más allá, me avoco entonces a compartir desde mi entender, estas dos profundas
y amorosas enseñanzas de Jesús.

La muerte.- Este concepto no sólo trata del final del cuerpo físico de la persona, sino de saber que todos los días tenemos la oportunidad de cerrar los círculos, de morir al temor, al rencor, al odio, a la mentira, a la envidia, a la traición, a la codependencia, a la prepotencia, a la soberbia, al resentimiento, a la ira, a la tristeza, a la angustia, a la humillación; al juicio, al chisme, al soborno, al chantaje, a la manipulación, a la indolencia, a la víctima, a la corrupción; a cualquier sentimiento, emoción o idea que aporta malestar, que impide el fluir con la vida y que nos mantiene experimentando el infierno. Así que siempre tenemos la opción de disponernos a morir a todo aquello que nos lástima y nos hace daño como un latigazo en el alma.

Ahora, aquí viene un paso transformador que permite evolucionar y continuar, El Perdón. Por ello, cuando Jesús está agonizando en la cruz dice: – Padre perdónalos porque no saben lo que hacen –, significa que actuamos por ignorancia y por inconsciencia, pues de lo contrario, no nos atreveríamos a calificar, a juzgar, a criticar y mucho menos a sentir cualquier de las emociones o sentimientos aquí mencionados, ni en mi contra ni en la de nadie. Realmente amaríamos y aceptaríamos a los demás como a nosotros mismos.

El renacer o resucitar.- Significa que podemos volver a empezar. Es el momento de dejar atrás todo y de abrir un nuevo círculo basado en el amor. Es el turno de estar preparados para renovarnos, para renacer en alguien diferente a lo que hasta hoy hemos sido. Es regalarnos la oportunidad de vivir desde un ser resucitado en la compasión, en la comprensión, en el respeto, en la integridad. Es entender que todo en la vida es negociable excepto nuestra dignidad. Es revivir cada mañana y co-crear un día diferente practicando algo distinto a todo aquello que nos atormentaba. Es estar dispuesto a vivir el momento presente, a entender que hoy es lo único que tenemos y se acabó. El futuro ni siquiera sabemos si llegará. He aquí una de las frases más importantes y bellas que pronuncia el Maestro Jesús ya resucitado a sus apóstoles: –“¡La Paz sea con ustedes!” -. Indica que al renovarnos y renacer en la consciencia crística, estaremos en paz, dormiremos y despertaremos en paz y que, a pesar de los desafíos que se nos presenten, siempre que elijamos resucitar a lo mejor en nuestro interior, viviremos en paz.

Después de esto, he dejado de sentirme culpable o pecadora. Hoy comprendo que soy un espíritu pasando por una experiencia humana y que por ello y durante el aprendizaje, cometo y cometeré errores. No obstante, me hago cargo y responsable de mí y confío en que siempre tengo la libertad de elegir morir a lo negativo y comprendiendo que todos nuestros actos tienen consecuencias. Así que siempre puedo arrepentirme (replantear el tema), perdonarme y renacer a todo lo que yo quiera o requiera en esta experiencia única e irrepetible que es la vida.

Afirmo: AQUÍ Y AHORA MUERO A LA VÍCTIMA Y A TODO PENSAMIENTO DESTRUCTIVO. HOY DECIDO RENACER AL AMOR INCONDICIONAL Y A LA ACEPTACIÓN TOTAL HACIA MI Y MIS SEMEJANTES ¡Y ASÍ ES!

Chica entrando a la resonancia magnética que ilustra el blog que escribió Araceli López.... Echando un vistazo a… “¿QUIÉN MANDA AQUÍ?”

Quién manda aquí, es pregunta.

Por Araceli López Méndez R.Sc.P.
araceli.lopez29@outlook.com

Hace aproximadamente un año, viví una experiencia que me dejó una gran enseñanza sobre el poder de la mente. Tuve que someterme a una resonancia magnética debido a un tema delicado de salud. Como muchos saben, este procedimiento requiere quedarse completamente inmóvil para evitar tener que empezar de nuevo. Me acomodaron en la camilla, colocaron una perilla en mi mano izquierda para oprimir en caso de emergencia y el estudio comenzó.

Dentro del túnel, rodeada por ese sonido fuerte y monótono, mi mente empezó a jugar conmigo. Surgieron pensamientos incómodos y, para colmo, me dio una molesta comezón en el labio y en el ojo. Por un momento, estuve tentada a presionar la perilla para detener el proceso y rascarme. Pero, justo en ese instante, una pregunta surgió con fuerza en mi interior:

“¿Quién manda aquí? ¿La mente o yo?”

Sin dudarlo, respondí: “YO.”

En ese instante, todo cambió. Al hacerme consciente, decidí redirigir mis pensamientos. Como el ruido del aparato no me permitía entrar en oración —lo que en Ciencia de la Mente conocemos como Oración Científica Afirmativa— ni en una meditación profunda, opté por enfocarme en todo aquello que amo y deseo experimentar. Me sumergí en pensamientos impregnados de alegría, gratitud y esperanza.

El tiempo pasó volando. Para cuando me di cuenta, ya había olvidado la comezón. Al terminar la resonancia, me sentí profundamente agradecida por haber recordado una verdad tan poderosa: soy yo quien tiene el control, no mi mente.

Esta lección no solo aplica para ese momento, sino para la vida entera. Cuando reconocemos que tenemos el poder de elegir nuestros pensamientos, todo cambia. Los hábitos, las emociones y hasta la relación con nuestra mente —cuyo trabajo natural es pensar— mejoran radicalmente.

Te invito a experimentar esta maravillosa sensación de libertad. Al elegir conscientemente qué pensar, abrimos la puerta a un mundo donde la paz, la fuerza y el equilibrio son posibles. Recuerda siempre: tú tienes el poder.

“La felicidad de tu vida depende de la calidad de tus pensamientos.” – Marco Aurelio.

Afirmación:Aquí y ahora, soy quien manda. Dirijo mi mente con claridad y elijo conscientemente qué pensar. Este es mi derecho, mi poder y mi libertad. ¡Y así es!”

Una figura que se aprecia que su mente, su alma y su cuerpo se conectan en una luz tenue que ilustra el blog de Araceli López Echando un vistazo a la… RELACIÓN MENTE – CUERPO

Mente y Cuerpo: La Conexión Esencial

Echando un vistazo a… La relación mente – cuerpo
Por Araceli López Méndez R.Sc.P.
araceli.lopez29@outlook.com

Que hermoso es saber y estar consciente de que poseemos un cuerpo estupendo y sagrado al que hay que cuidar con esmero y dedicación en vista de que es nuestro medio de comunicación y transporte perfecto a todos lados y por 24 horas diarias. Adyacente a esto, es también, y, sobre todas las cosas, una expresión divina.

En algunas ocasiones, he reflexionado acerca de las personas que han nacido con alguna capacidad diferente a la mayoría y concluyo que, a pesar de eso, su cuerpo también es perfecto y es la manera en que se expresa el Creador con el mundo. Así que de igual forma hay que honrarlo.

Por otro lado, está el cuerpo que se enferma, que pierde el valor sublime y bendito de la salud. Al respecto, la mayoría de la gente concibe esta situación como algo muy negativo y desastroso. Pues bien, el dolor físico no necesariamente es un cruel enemigo, ya que esta condición suele llamar nuestra atención para cambiar algún escenario en nuestra vida. Por lo tanto, es transcendental ver dentro de nosotros y verificar que está sucediendo en nuestra mente y emociones, es decir, a nivel psicosomático.

Es vital comprender que las enfermedades no son un castigo y que una deidad así lo dispuso. Es absurdo pensar que un ser tan perfecto y que Es “el Amor” como lo Es eso que llamamos Dios, Buda, Krishna, Vida, Uno Único o como cada persona le conozca, que es quien nos creó a su imagen y semejanza, tenga como objetivo lastimarnos y arruinarnos la existencia. Sería incoherente, inconsistente, inconsciente, absurdo e ilógico.

Por lo tanto, hay que ir más allá de esas ideas y considerar la posibilidad de que estas experiencias sirven para aumentar nuestra consciencia del propósito real de la vida y llegar a una comprensión verdaderamente profunda de que hay un Espíritu creador dentro de nosotros.

¿Cómo iniciar esto? Aceptando que debemos cultivar una relación armoniosa mente-cuerpo. Para ello, me baso en la maravillosa descripción que hace el fundador de Ciencia de la Mente, Ernest Holmes en su libro “The Essential”, y donde narra virtuosamente que La Naturaleza creó un laboratorio químico dentro de nuestro cuerpo para cuidar de nuestra salud, y que hay pequeñas inteligencias, como las células, por ejemplo, que custodian nuestra energía, como si fueran personitas vigilantes por el bienestar interno y otras que no son tan lindas y tienden a destruir ese bienestar.

Así que, bajo este esquema, poseemos la capacidad y el poder de hablar con esas células imaginando que son seres diminutos y recordándoles que su trabajo es cuidar amorosamente del estómago, del corazón, del hígado, dependiendo del órgano que en cierto momento no esté funcionando del todo bien.

Podemos entonces cerrar nuestros ojos por un momento y comunicarnos con esos átomos y decirles lo maravillosos que son y cuanto apreciamos el que estén ahí colaborando para nuestra mejor y más preciada empresa que es nuestro cuerpo.

Es de entender que estamos aprendiendo una forma diferente de relacionarnos con todo nuestro ser y que probablemente acudiremos al doctor, y en cuyo caso, se entabla una adecuación donde el médico provoca a través de los medicamentos, que las personitas buenas trabajen a su favor y logren convencer a los pequeños villanos que este organismo no es su hogar, por lo que deben desalojarlo de inmediato.

Para terminar, lo más grandioso de todo esto, es saber que esta morfología es el templo donde habita el Creador, es el canal con el cual se expresa el Uno Único, es el santuario, la casa y el Cuerpo de Dios materializado e individualizado en cada uno de nosotros, con todas sus características y eso que llamamos imperfecciones que, a final de cuentas, es lo que nos hace ser particularmente diferentes en el aspecto físico, pero todos somos iguales en esencia.

Con gran placer comparto esta maravillosa afirmación escrita por el hermosísimo Ernest Holmes y que lo dice todo con total y completa sabiduría.

Mi cuerpo es el templo del Espíritu viviente. Es substancia espiritual ahora. Cada parte de mi cuerpo está en armonía con el Espíritu viviente dentro de mí. La Vida de este Espíritu fluye a través de cada átomo de mi ser, revitalizando, revigorizando y renovando cada parte de mi cuerpo físico.

Hay un patrón de perfección en el centro de mi ser ahora operando a través de cada órgano, función, acción y reacción. Mi cuerpo está por siempre siendo renovado por el Espíritu y yo soy el Espíritu manifiesto. ¡Y Así Es

Haz las paces con tu cuerpo. Es tu templo, tu aliado, tu canal sagrado de expresión. Tómate un momento hoy para agradecerle, hablarle con amor y reconocer la inteligencia divina que habita en cada célula.
Tu salud comienza con una relación de respeto y armonía entre tu mente y tu cuerpo.

Comparte este mensaje si tocó algo en ti o guárdalo como recordatorio de que en ti habita lo sagrado.

Si te gustó esta entrada también puedes leer:

Lo que piensas de ti mismo.