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Banner con fondo de bosque dorado y naturaleza difuminada, con el título 'La fuerza de la gratitud' y el crédito escrito por Araceli López Méndez R.Sc.P.

La fuerza de la gratitud

Echando un vistazo a la… GRATITUD
Por Araceli López Méndez R.Sc.P.
contactoaracelilopezmendez@gmail.com

“Desde la perspectiva de la gratitud, todo es un milagro”. Mary Davis

Desde que tengo uso de razón, hay un valor que me ha sido inculcado por mi familia materna como uno de los más importantes en la vida, la gratitud. Hoy para mí, la gratitud es más que un valor, es un principio y una cualidad divina que toca algo totalmente sublime en el ser humano.

Además de que es una de mis palabras favoritas, considero que la actitud de gratitud es aún más valiosa y fortalecedora pues coadyuva y provoca un intercambio mucho más relajado con las demás personas.

Cuando inicié este viaje hacia el despertar espiritual en Ciencia de la Mente, no hay material que no incluya la gratitud como parte fundamental del aprendizaje y de la gran energía que expande el alma.

Por otro lado, en varias ocasiones he comprobado cómo la gente pretende que se le demuestre gratitud o que se le agradezca, recordándole a los demás los favores que se le han hecho. Otras, requieren que aquellos que les deben algo, muestren su gratitud poniéndose a sus órdenes casi como esclavos o queriendo que se conviertan en cómplices de cosas o situaciones que no son del todo las mejores. Asimismo, hay personas que quieren que los demás les agradezcan de acuerdo con su código personal, olvidando que un favor se da sin esperar nada a cambio y que, si hay una gratitud por parte de los otros, no puede estar condicionada al modo personal de cada uno.

Me parece sorprendente como esta palabra que nos lleva verdaderamente a un estado de consciencia muy elevado, puede ser objeto de control para mucha gente, ya que dar gracias, ni siquiera tendría que ser algo específico, o tener alguna razón en particular por lo que agradecer, sino simplemente tener un corazón agradecido en todo momento, recordando que la gratitud no es una expectativa, sino un sentimiento que proviene de la consciencia pura.

Desde luego, es muy comprensible que, en momentos críticos de nuestra vida, de lo que tal vez menos recordemos es de dar gracias. Sin embargo, en la medida que lo hacemos en esos instantes difíciles de nuestra existencia, valoramos la experiencia, favorecemos nuestra creatividad y la capacidad que tenemos de resolver de una u otra forma los desafíos; fortalecemos estas habilidades natas de las cuales hemos sido provistos e incrementamos las posibilidades de resolver con asertividad los dilemas a los cuales estamos expuestos.

Por eso, hoy les comparto algo muy hermoso acerca de este tema que les puede ser útil en cualquier momento de su vida:
Da Gracias
Por Eva Bell Werber

“Te voy a revelar un secreto; cuando quieras tener todas las cosas a tus pies y manejar las circunstancias, el secreto es la GRATITUD constante. ¡Regocíjate en la alabanza de dar gracias!, en cada circunstancia, en cualquier momento de tu vida deja a tu corazón en el agradecimiento. Así liberas al Poder dentro de tu vida y te vinculas con la Gran Fuerza. ¡Y Así Es!”

Ilustración etérea con fondo dorado y flores blancas que simbolizan pureza y vida eterna. Una mujer contempla el horizonte con serenidad, junto al texto “Cuando la Ciencia de la Mente honra la vida más allá de la muerte”.

Cuando la Ciencia de la Mente honra la vida más allá de la muerte

Echando un vistazo a las… Similitudes entre el Día de Muertos y
la Ciencia de la Mente
Por Araceli López Méndez R.Sc.P.

“Recordar es volver a vivir, recordar a los
que se fueron es mantenerlos vivos.”

Que fecha tan bella la del Día de Muertos. Como sabemos, esta celebración se lleva a cabo en varios países del mundo con el nombre de Día de Todos los Santos”, pero nada tan especial y significativo como en México. Si bien, Janucá y Yom Kipur en la tradición judía son celebraciones tan sublimes e inspiradoras, o bien, el Día de Acción de Gracias en el Norte del Continente Americano es tan revelador y motivante, nuestro Día de Muertos no se queda atrás, sin pretender hacer ningún tipo de comparación, pues todos son únicos y sagrados, esta ceremonia ha cobrado una relevancia no solo local, sino a nivel internacional, tanto, que el tema ha sido motivo de inspiración para crear una hermosísima película como “Coco”.

En lo personal, también me he sentido inspirada a encontrar varias similitudes entre la celebración de Día de Muertos y la filosofía que practico desde hace ya casi 18 años, la Ciencia de la Mente. Vale la pena mencionar, que en la Ciencia de la Mente realizamos una ceremonia especial conocida como: “En Memoria de… (nombre de la persona)”, y que preferentemente se realiza a partir de 40 días o más, después de la partida del ser querido debido a que las emociones por el duelo están un poco más serenas y se puede participar con un corazón abierto y más conscientemente.

Dicho lo cual, aquí me permito compartir estas maravillosas coincidencias:

  1. En ambos casos, es una celebración a la Vida y en lo particular, la vida de las personas que se han adelantado a esa inexorable cita a la cual todos acudiremos.
  2. Recordamos con alegría sus anécdotas, sus enseñanzas, los momentos cruciales compartidos con la familia y amigos, y muchas memorias entrañables que nos remiten al amor, a la reconciliación, al reconocimiento y al perdón.
  3. Es un día de agradecimiento en virtud de que, gracias a su presencia física en otro tiempo, nos dejó recuerdos imborrables y lecciones importantes y en la mayoría de los casos, su ADN.
  4. Se construye un altar en el cual incluimos fotografías, alimentos, bebidas, objetos e incluso la música que más le gustaba a ese ser tan amado para recrear una convivencia sagrada y plena.
  5. Incluimos alguna(s) lectura(s) que en específico acaricie el alma y que nos recuerde que esos seres perduran eternamente en nosotros, tanto en el aspecto material como en el espiritual; Evocamos que la Vida es eterna y que un día nos reencontraremos en otro plano, por lo tanto, la mejor manera de honrar a los que se han ido es viviendo, pero viviendo bien y muy bien.
  6. Se trata de una celebración de aceptación y de aprender a vivir con la ausencia física y tal vez con dolor, pero es un dolor suave y hasta con una lágrima furtiva consoladora y sin sufrimiento, pues la energía que animaba a ese cuerpo prestado, no se destruye, solo se ha transformado en más luz y en un espíritu que ha evolucionado.
  7. También se comparte la inmortalidad del ser, pues perduraremos más allá de la muerte física dado que permanecemos en la memoria de nuestros seres amados y en la asombrosa genética, y, más allá de lo físico, continuamos en una expansión espiritual divina.

Por último, los invito a conmemorar esta fecha tan generosa recordando, no solo a nuestros seres amados, sino a recapacitar en que cada día podemos morir a situaciones no sanas y a renacer a una vivencia mejor, a una versión reformada de nosotros mismos y a probar una existencia de plenitud en el Espíritu que nos da la energía para transitar por esta fabulosa experiencia llamada Vida.

Afirmación: “Aquí y ahora, con un corazón abierto, agradezco a todos los seres que se han adelantado en el camino, por dejar huella de una u otra forma en mi corazón y en mi alma ¡Y Así Es!”

    Camino abierto entre árboles, representando liberación y paz

    Liberarse de la Culpa: Clave para la Paz Interior

    Echando un vistazo a … “La Culpa”
    Por Araceli López Méndez R.Sc.P.
    contactoaracelilopezmendez@gmail.com

    La culpa es un veneno lento. El perdón es medicina. – Louise Hay
    Liberarnos de la Culpa: Una Puerta hacia la Paz Interior.


    ¿Cuántas veces hemos sentido ese nudo en el pecho llamado culpa?
    Un sentimiento tan incómodo como inútil, que lejos de impulsarnos, nos paraliza y drena la energía vital. Lo curioso es que la culpa no solo aparece cuando realmente hemos hecho algo que daña, sino también cuando no accedemos a las expectativas o deseos ajenos. Especialmente en relaciones cercanas —familia, pareja, trabajo—, se presenta como un eco del chantaje emocional al que otros recurren cuando simplemente decidimos ser fieles a nosotros mismos.


    Decir “no” cuando algo no resuena con nuestro ser puede generarnos un torbellino interno: ese temor profundo al rechazo. Sin embargo, aprender a amarnos, fortalecernos y mantenernos firmes en nuestras decisiones es un acto de sanación.


    Recientemente, conversando con un colega, reflexionábamos sobre cómo muchas corrientes —desde la psicología moderna hasta filosofías espirituales— enfatizan que somos producto de nuestras elecciones. Esta verdad, lejos de empoderar a algunos, ha generado una ola de culpa profunda: “¿Por qué no decidí mejor?” “¿Cómo no lo vi antes?”.


    Aquí es necesario hacer una pausa.
    Este conocimiento no es para autoflagelarnos, sino para comprender que actuamos según el nivel de consciencia que teníamos en ese momento. Nadie toma decisiones desde la malicia o la ignorancia voluntaria. Lo hicimos con las herramientas que teníamos y, sobre todo, con el deseo de hacer lo mejor que podíamos.


    Y ahora que vemos más claro, es tiempo de abrir nuevos caminos.
    Caminos donde no somos víctimas sin remedio, sino seres responsables capaces de cambiar, crecer y comenzar de nuevo. Asumir nuestra vida con valentía no es castigo, es libertad. Porque el pasado no tiene por qué dictar nuestro presente.


    Una de las culpas más comunes —y más dolorosas— es la que sienten muchos padres. “No eduqué bien a mis hijos”. Cuando estos llegan a la adolescencia o juventud y atraviesan crisis, hay padres que se atormentan, deseando haber hecho las cosas de otro modo. Pero ya no se puede volver atrás para reescribir la historia. Lo que sí podemos es abrir la puerta a una nueva relación con nosotros mismos y con ellos, basada en la comprensión, no en el reproche.


    El error forma parte del viaje humano. Todos fallamos. Lo importante es transformar cada caída en una lección de sabiduría. Aunque haya actos que nos parezcan vergonzosos o incluso imperdonables, es más sanador reconocerlos, aprender de ellos y perdonar, que arrastrar cadenas de culpa por algo que ya no se puede cambiar.


    Es momento de soltar, de darle la vuelta a la hoja.
    Cada vez que nos invada la culpa, preguntémonos: ¿qué puedo hacer ahora? Si se puede reparar, actuemos. Si no, aceptemos con amor lo que fue. Aprendamos a perdonarnos, día con día, soltando de a poco, para que un día podamos dejar ir incluso los grandes pendientes del alma.


    Volvamos a nuestra sabiduría interna. A ese espacio donde sabemos que somos parte de algo más grande, sagrado e interconectado. Ninguna acción es aislada. Todo deja huella. Elijamos entonces sembrar luz.


    Afirmación:
    “Yo soy parte de la Vida. Me acepto en toda mi dimensión como unidad divina y, por ello, decreto que mis pensamientos son radiantes. Estoy maravillosamente guiad@ hacia la acción correcta y me permito eliminar la culpa eligiendo actos amorosos para vivir en paz. ¡Y Así Es!”

    Si esta reflexión resonó contigo, tómate un momento para respirar profundo, soltar con amor y recordarte que cada día es una nueva oportunidad para elegir en conciencia.


    Te invitamos a seguir explorando más enseñanzas como esta en nuestra sección dedicada a la Ciencia de la Mente, donde encontrarás herramientas, afirmaciones y mensajes que te impulsan a reconectar con tu poder interior y tu verdad más amorosa.

    El dinero rompiendo mitos

    Rompiendo mitos: el dinero

    Echando un vistazo al… DINERO
    Por Araceli López Méndez R.Sc.P.
    contactoareacelilopezmendez@gmail.com

    Hay una verdad eterna e inmutable: el dinero, en sí mismo, no alimenta el cuerpo ni cura las dolencias, tampoco abriga en las noches frías. Y, sin embargo, cuando lo observamos desde una visión espiritual, descubrimos que no es un simple objeto de intercambio, sino un canal sagrado. Es una expresión concreta de la energía divina que fluye a través de nosotros, permitiéndonos manifestar nuestros deseos más puros y cumplir el propósito elevado que el Espíritu ha sembrado en nuestra alma.


    Cuando recordamos que somos los creadores conscientes de nuestra abundancia —y no sus esclavos—, comenzamos a invocar, multiplicar y permitir que esta energía fluya con gracia, sabiduría y propósito.


    La abundancia material no contradice la espiritualidad, sino que la complementa. El dinero no es un obstáculo, sino una herramienta. Afirmo con convicción que su presencia es parte esencial de nuestro crecimiento interior. La pobreza, lejos de ser una virtud, representa una distorsión del flujo natural del Bien Infinito que emana del Universo.


    Ninguna enseñanza espiritual auténtica promueve el sufrimiento material como camino exclusivo hacia la iluminación. De hecho, toda filosofía compasiva busca erradicar la carencia, porque sabe que no es la voluntad de lo Alto. La idea de que la escasez es noble o necesaria es una ilusión que perpetúa la separación con nuestra herencia divina: la Vida Plena, el Bien Total, la Suficiencia Inagotable.


    El dinero es energía en movimiento, una corriente viva del Espíritu manifestada en forma visible. Como toda energía, está llamada a circular, a renovarse, a elevarse. Tal vez llegue el día en que su forma actual evolucione, y ya no sea necesario. Pero mientras sea parte de nuestra experiencia humana, nos corresponde relacionarnos con él desde la conciencia, no desde el miedo.


    No es necesario luchar por él ni rebajarnos para obtenerlo. El dinero no es enemigo ni prueba; es una bendición cuando lo utilizamos para servir al Bien, cuando fluye desde un corazón alineado con la Fuente. Cada pago que realizamos, cada ingreso que recibimos es una oportunidad para bendecir, agradecer y afirmar que esta energía se multiplica en su retorno para el mayor bien de todos.


    Estancarlo, temerlo o maldecirlo es contradecir su naturaleza divina. Honrarlo es reconocer la belleza del intercambio sagrado en el que todos participamos como canales vivos de la Provisión Infinita.


    Los grandes maestros de la conciencia —Jesús, Buda, San Francisco de Asís— no vivían desde la carencia, sino desde una fe tan profunda en la Fuente que jamás dudaron de Su provisión. Vivían en rendición y en certeza, sabiendo que nada les faltaría. Y, a la vez, eran conscientes de la importancia de una administración sabia: incluso Jesús tuvo un tesorero, recordándonos que espiritualidad y manejo consciente de los recursos no se excluyen, sino que se potencian.


    Te invito a observar con amor tus creencias sobre el dinero. ¿Qué ideas heredadas o adquiridas han bloqueado tu flujo natural de abundancia? ¿Qué juicios o temores limitan tu capacidad de recibir con gozo y dar con gratitud?


    Pregúntate con honestidad:

    • ¿Qué pensamientos me impiden experimentar la abundancia como un don divino?
    • ¿Qué historias internas me desconectan de la verdad de que soy merecedor de todo bien?


    Recuerda que la Fuente no está fuera: habita en ti. Tu empleador, tu negocio, tus clientes o tu pareja no son la causa de tu provisión; son canales por donde fluye la infinita generosidad del Espíritu que vive en tu interior. Eres tú quien decide abrir o cerrar ese canal.


    El uso que damos al dinero es un acto sagrado, una expresión tangible de nuestra conciencia. Dejemos atrás el viejo rol de la víctima empobrecida. Somos cocreadores del Bien, herederos de una riqueza que trasciende el oro y la materia.


    En esta danza sagrada de la Vida, el dinero es solo una forma más en que el Bien se manifiesta. Al usarlo con amor, con conciencia y con gratitud, nos unimos a la sinfonía infinita de la Creación.


    Afirmación: “Yo soy un canal claro y abierto de la Provisión Divina. Todo lo que necesito llega a mí de manera perfecta, en el tiempo perfecto y para el propósito perfecto. Estoy en paz con el dinero. Lo bendigo, lo multiplico, lo pongo al servicio del Amor ¡Y Así Es!”

    ¿Te movió algo este texto?
    Recuerda que cada paso que das hacia tu autenticidad es un acto de valentía. Te invito a seguir explorando este camino interior con otra lectura increible:
    👉 Salir del clóset espiritual: una decisión consciente

    ¡Gracias por estar aquí y por impulsarte desde el alma!

    Reinventarse vencer las excusas

    Cómo Reinventarse: Vence tus Excusas y Crea un Nuevo Comienzo

    Echando un vistazo a reinventarse
    Por Araceli López Méndez R.Sc.P.
    araceli.lopez29@outlook.com

    ¿Quién no ha sentido alguna vez el deseo de comenzar de nuevo? Reinventarse no es una moda ni un lujo… es un llamado profundo, un impulso del alma que nos invita a expandirnos más allá de lo conocido. Pero para dar ese paso, primero tenemos que mirar de frente a nuestras propias excusas.

    ¿Qué nos detiene realmente? ¿Es el miedo? ¿El qué dirán? ¿No sentirnos lo suficientemente jóvenes, ricos o capaces? ¿El temor al fracaso? ¿La necesidad constante de complacer o de ser reconocidos?

    Desde mi óptica, lo que más suele pesar no es lo que hicimos, sino aquello que no nos atrevimos a hacer. Porque cuando intentamos algo, incluso si no sale como esperábamos, nos queda la paz interior de haberlo intentado.

    Reconstruirse no es reinventarse.
    Hay una gran diferencia entre estos dos conceptos. Reconstruirse es tratar de juntar los pedazos rotos para volver a ser quien éramos antes de la tormenta. Pero reinventarse… eso es otra cosa. Es un renacer. Es permitirnos ser algo nuevo, más fiel a lo que somos por dentro. Es comenzar desde cero, con una intención clara, un corazón abierto y la mirada puesta en lo que sí queremos.

    Y para hacerlo, es vital dejar de lado la palabra “hubiera”. Como dice mi hermana con sabiduría y picardía: “el hubiera es el pretérito imperfecto del tontejativo”. El pasado no se puede cambiar. Lo que sí podemos cambiar es lo que hacemos con el presente.

    Hoy es el futuro de ayer.
    Reinventarse comienza aquí y ahora. Es en el presente donde sembramos lo que queremos cosechar mañana. Por eso es tan importante mirar con honestidad cómo estamos viviendo este momento.

    No se trata de negar el pasado. Al contrario: es útil explorarlo para sanar nuestras heridas y aprender de ellas. Pero una vez hecho eso, es momento de soltarlo y seguir.

    Más allá de los límites autoimpuestos.
    Cuando tomamos la firme decisión de reinventarnos, lo que fue ya no tiene poder sobre lo que viene. Es tiempo de ir más allá de nuestras dudas, miedos y auto sabotajes.

    La edad, el estatus o el género no deberían definirnos ni limitarnos. Escuchemos a nuestra mente, pero, sobre todo, escuchemos al corazón. Rescatemos nuestros sueños olvidados. Hagamos esa lista de cosas que hemos postergado por años y demos un primer paso, sin importar cuán grandes o pequeños parezcan esos deseos.

    Sí, a veces se asoma una voz interna que nos quiere detener. Pero ahí es donde recordamos: el foco está en la visión, no en las viejas creencias.

    Reinventarse no es caos, es consciencia.
    Este proceso no significa poner todo patas arriba ni arriesgar nuestra estabilidad emocional. Más bien, es una invitación a ordenarnos por dentro, a descubrir nuevas posibilidades y, a veces, a soltar lo que creíamos que nos daba seguridad.

    Eso sí: salir del estado de confort puede doler… pero también puede liberar. Y no siempre se necesita una gran crisis para iniciar una reinvención. A veces, basta con un suspiro, una conversación, un «¿y si sí?».

    Cada uno a su ritmo.
    No todas las reinvenciones son drásticas. Algunas personas necesitan un giro total; otras, solo ajustar un par de piezas. Lo importante es reconocer el momento en el que estamos y abrirnos a la oportunidad de transformarnos.

    Algunas señales o situaciones que pueden invitarte a reinventarte:

    • Un nuevo grado de autonomía
    • Mudarte a otra casa o ciudad
    • Terminar una relación (laboral o amorosa)
    • Recuperar tu salud
    • La llegada de un hijo
    • La jubilación o el retiro
    • Un abandono o una pérdida

    Y también… los momentos de felicidad, plenitud o logros. Porque no solo en la crisis se crece. También se florece en la calma.

    ¿Y si hoy fuera ese día?
    Todos los días son una oportunidad para empezar de nuevo. No necesitas que algo “grave” suceda. Solo necesitas escucharte de verdad.

    “Lo que llamamos el comienzo es con frecuencia el final… Finalizar es comenzar. El fin es el punto desde donde comenzamos.”T.S. Eliot

    ¿Y tú, en qué parte del camino estás?
    Atrévete a escucharte, a soltar lo que ya no vibra contigo y a dar ese primer paso hacia tu nueva versión. No tienes que tenerlo todo resuelto, solo necesitas dar el siguiente paso con ese propósito.
    Comparte en los comentarios: ¿qué pequeña acción podrías tomar hoy para comenzar tu propia reinvención?.

    Te invito a leer algunos de mis otros escritos que seguramente te van a gustar mucho.

    Mujer reflexionando

    Descubre Tu Propósito de vida: Proyecta Lo Mejor de Ti.

    Mi nuevo website

    Por Araceli López Méndez R.Sc.P.
    araceli.lopez29@outlook.com

    ¿Y tú… qué quieres proyectar al mundo?
    Imagínate que alguien te hace estas preguntas, así, sin previo aviso y con toda
    la intención de hacerte pensar.

    • ¿Qué quieres proyectar de ti?
    • ¿Qué quieres que la gente sienta contigo?
    • ¿Quieres compartir tu conocimiento y sabiduría?
    • ¿Quieres servir?
    • ¿Quieres monetizar?
    • ¿Qué quieres que la gente encuentre contigo?
    • ¿Cómo te quieres identificar?

    Podrías pensar que son preguntas que haría un terapeuta, o quizás un coach de vida… pero no. Estas preguntas me las hizo mi querida amiga Claudia Villegas al comenzar el proceso de creación de mi sitio web. ¡Sí, así como lo lees! No me ofreció una plantilla, ni me habló de diseños o colores… me habló del alma de mi mensaje.

    Conocí a Claudia en una etapa muy significativa de mi vida profesional, en un empleo que marcó un antes y un después para mí. Desde entonces, he admirado su temple, su capacidad de aprender, reinventarse, tomar decisiones con firmeza y seguir adelante con una sonrisa y una visión clara.

    Este año, para mi sorpresa, me compartió que había creado una revista digital llamada Qué te impulsa (¡nombre más perfecto no hay!) y me invitó a participar con mis blogs y anuncios de talleres. Pero ahí no paró la cosa: también se ofreció a guiarme en el mágico y un tanto misterioso mundo de los sitios web.

    Confieso que yo era totalmente neófita en el tema —como dicen por ahí, no sabía ni por dónde peregrina idea empezar— pero gracias a su paciencia, entusiasmo y sabiduría, empecé no solo a entender… ¡sino a disfrutarlo! Y fue así como entré, casi sin darme cuenta, al universo de la inteligencia artificial. Un mundo nuevo para mí, lleno de posibilidades, descubrimientos y herramientas que hoy agradezco profundamente.

    Y aquí es donde ocurre la magia: mientras me hacía esas preguntas aparentemente simples para mi sitio, me di cuenta de que en realidad estaba reconectando con mi propósito de vida. Desde mi visión de la Ciencia de la Mente y Espíritu, todo esto no fue casualidad, sino una expresión viva del principio de la Unidad. Porque esas preguntas también me llevan a reflexionar:

    ¿Qué quiero dejar en el mundo? ¿Cómo deseo servir desde lo que soy y lo que
    sé? ¿Qué me impulsa?

    Este año ha sido una escuela intensiva. Aunque por edad pudiera pensar que vienen tiempos más calmados, la vida se ha encargado de mostrarme —con un guiño amoroso— que no, que aún hay muchos caminos por recorrer y mucho por aprender. Claus, como le digo con cariño a Claudia, ha sido mi aliada en este nuevo tramo, abriéndome puertas hacia nuevas maneras de compartir, crecer, adaptarme e iniciar con mi website.

    La IA me ha maravillado, sí… pero también me ha reafirmado una certeza inquebrantable: ninguna inteligencia, por muy artificial que sea, por muy bien alimentada y completa que este, podrá jamás superar el Misterio Sagrado
    que yo llamo DIOS.

    Y desde ese Misterio, agradezco la vida, los desafíos, las personas que aparecen como mensajeras… y esta nueva aventura que apenas comienza.

    Afirmación: “Estoy abierta y disponible a recibir los regalos divinos que la Vida tiene preparados para mí hoy. Los acepto con gratitud, gozo y confianza… ¡Y Así Es!”

    Y tú, ¿has descubierto tu propósito de vida? ¿Cómo lo hiciste? Me encantaría leerte y saber qué te impulsa a compartir tu mensaje con el mundo. Cuéntame en los comentarios.

    Mira estas otras entradas, son maravillosas:

    La Importancia de la Amistad Verdadera en Nuestras Vidas

    Echando un vistazo al tesoro invaluable de la amistad verdadera.
    Por Araceli López Méndez R.Sc.P.
    araceli.lopez29@outlook.com

    «Dios nos da los amigos como recompensa por la familia que nos tocó»
    Frase atribuida a Wayne Dyer

    Dicen que los verdaderos amigos se cuentan con los dedos de una mano, y que seguramente sobran. Sin embargo, en lo personal, me considero un ser profunda y sumamente afortunado y privilegiado. No solo me bastan los dedos de una mano, ¡necesito recurrir a la otra para poder contarlos a todos!

    Reconozco que existe una clara diferencia entre «un conocido» y «un amigo». Un conocido es alguien con quien no se intima, con quien el alma no se desnuda. Quizás sea una persona pasajera, o alguien con quien compartimos encuentros casuales y gratos, pero sin una gran trascendencia en la profundidad de la vida. En cambio, los AMIGOS están en las buenas y en las malas, en la salud y en la enfermedad. Son aquellos que se atreven a decirnos las «netas», aunque duelan, y que a pesar de nuestros errores más crasos, no nos juzgan. Nos siguen aceptando con amor y compasión, siempre dispuestos a ofrecernos la mano y ayudarnos a levantarnos del suelo.

    A veces, la vida nos lleva por caminos separados. Matrimonios, maternidad, mudanzas
    a otro país, el desarrollo profesional… pero al igual que en la canción de Carole King,
    con solo una llamada, están ahí para nosotr@s, y nosotr@s para ell@s.

    Tardaría un buen rato en enumerar a cada uno de mis amigos, pero, aunque no sea 14 de febrero, deseo rendir un sincero homenaje y reconocimiento a cada una y cada uno de ellos.

    Un Nuevo Regalo en el Camino de la Vida

    Ahora bien, a estas alturas de mi vida, y recién cumplidas mis 67 primaveras, jamás hubiera imaginado que aún sería posible encontrar y descubrir nuevas amistades. Pero Dios, que es tan bondadoso conmigo, me ha regalado una nueva amiga. Un ser verdaderamente compasivo de quien aprendo constantemente la aceptación, el no juicio, la autenticidad, el consuelo y la sabiduría. Me refiero a Mirna LópezTrevithick, una leal Practicante de la Ciencia de la Mente y mi directora en los Centros para la Vida Espiritual Mérida.

    Ella vive en Dallas y yo me divido entre México y Toronto, pero la distancia física no nos separa; al contrario, nos ha unido más. Es realmente impresionante cómo el Universo me escuchó. La conocí en una clase virtual de la maestría «Holmes Ecléctico» y, sin cruzar ni una sola palabra, deseé que fuera mi amiga. Había una luz muy especial brillando en ella. ¡Y voilà! Tiempo después, no sé cuánto, quizás unos tres o cuatro años más tarde, Mirna me contactó. Guiada por su intuición, y habiendo escuchado solo algo sobre mí, me invitó a ser parte de la «Contemplación con Corazón».

    Una vez más, Dios, la Vida, el Universo o como cada uno le conozca, me consiente y me apapacha. Además de tener una familia incomparable, más allá de lo convencional, poseo la bendición y fortuna de contar con varios AMIGOS, y esta nueva amistad ha traído un gozo y un alivio diferente a mi plano de vida humana.

    Gracias, gracias, gracias

    Afirmo: Aquí y ahora, doy gracias infinitas por la dicha y el privilegio de conocer y experimentar la verdadera amistad. Honro a mis amigos de antes, a mis amigos de siempre, a mis nuevos amigos y a todos los que aún están por llegar. ¡Y ASÍ ES!

    Y tu? cuéntanos sobre tus amigos, te queremos escuchar!

    Te invito a leer las siguientes entradas, seguro te van a gustar:

    La vida es un viaje

    El amor

    Soltando un globo para ilustrar el desapego

    Ley del Desapego: Claves para Transformar tu Vida

    Echando un vistazo a… LA LEY DEL DESAPEGO: Navegando la Vida con Conciencia y Libertad
    Por Araceli López Méndez R.Sc.P.
    araceli.lopez29@outlook.com

    El desapego es quizás un tema simple de comprender más no muy fácil de practicar pues están comprometidos nuestros sentimientos más profundos.
    El ser humano puede sentirse apegado a múltiples cosas, situaciones y desde luego a personas. La intensidad con la que nos adherimos a esto puede ser incluso descomunal pues nadie nos enseña a utilizar la llamada Ley del Desapego.

    Deepak Chopra nos dice al respecto de esta Ley que: “Para adquirir cualquier
    cosa en el universo físico, debemos renunciar a nuestro apego a ella”
    Esto no
    significa que renunciemos a la intención de cumplir nuestro deseo, no
    renunciamos a la intención ni al deseo, renunciamos al interés por el resultado.

    Trabajar en la Ley del Desapego, como en cualquier área de cambio en nuestra
    vida, es un proceso único para cada persona. El tiempo que toma —ya sea corto,
    largo o incluso inmediato— depende de nuestro estilo de aprendizaje, personalidad y esquema de creencias. Lo importante es que elijas el camino que resuene contigo, sin presionar ni involucrar a terceros.

    Desde el conocimiento de la Ciencia de la Mente, y basándome en mi propia experiencia y la de muchos otros, lo más saludable es cultivar un «apego consciente». Esto significa comprender que cuando algo o alguien es de gran estima, podemos disfrutarlo plenamente: gozarlo, acariciarlo, observarlo, sentirlo…
    y aceptar la idea de que es «nuestro», sabiendo que todo en esta vida es un préstamo y una compañía temporal. Es estar conscientes, sin que esto se convierta en obsesión, de que en algún momento llegará a su fin.

    ¿Cómo no sentir apego si estamos experimentando la vida humana en toda su complejidad? Es natural. Por lo tanto, cuando esa persona, cosa o situación ya no esté, transitaremos por un duelo. Habrá lágrimas, enojo, malestar, frustración, impotencia o nostalgia, y está bien sentirlo. La clave es recordar que estos estados anímicos son transitorios, cumpliendo así con la Ley del Desapego de no estancarnos en el resultado. Incluso es una valiosa oportunidad para reflexionar
    cuánto tiempo dedicaremos a la pérdida. De este modo, el lapso en el que nos
    enganchemos al dolor será mucho más breve, permitiéndonos liberarnos con
    amabilidad y gratitud.

    Si nos detenemos a pensar por un momento que la Tierra llegará a su fin, que el Sol se extinguirá, y que, por lo tanto, nosotros también desapareceremos, es porque el planeta, el astro rey y nosotros somos materia. Todo aquello que nuestros ojos pueden ver es impermanente. Recordemos que lo único verdaderamente perdurable es lo intangible: el Espíritu o la Energía.

    La Libertad de Soltar y el Poder del Presente

    Dado lo anterior, podemos entonces soltar y renunciar a la necesidad de forzar o controlar soluciones y resultados. Persistir en el apego es a menudo una condición inconsciente, vinculada a la errónea creencia de que somos dueños de
    algo o alguien. Lo siento, pero la verdad es que no somos dueños de nada ni de nadie.

    Por lo tanto, necesitamos entrenarnos en el ejercicio del Desapego de forma amorosa, respetuosa y consciente. Todo lo que se nos ha dado en esta vida es
    para disfrutarlo, valorarlo y, sobre todo, para aprender. Este entendimiento nos abre a un universo de posibilidades, permitiéndonos vivir plenamente en el eterno
    presente
    .

    Vale la pena aclarar que el desapego no solo no obstaculiza la realización de sueños y metas, sino que, por el contrario, agiliza su manifestación. Facilita que el flujo de energía se dirija a producir nuestro mayor bien.

    Apego vs. Desapego: Un Camino Hacia la Plenitud

    Para finalizar, es crucial tener presente la gran diferencia:

    • El apego nos conduce a: temor, inseguridad, incertidumbre,
      desconocimiento, vacío, ansiedad, esclavitud, inconsciencia.
    • El desapego, en cambio, nos lleva a sentir: confianza, seguridad,
      certeza, conocimiento, plenitud, libertad, paz, conciencia.
    Afirmación: “Aquí y ahora, fijo mi atención en el desapego, convirtiéndome en un imán que genera condiciones idóneas para mi más grande expresión divina. ¡Y ASÍ ES!”

    ¿Qué opinas, te has enfrentado al desapego? cuéntanos cómo ha sido tu experiencia.

    Te invito a explorar más reflexiones sobre el Amor Divino y la transformación interior en mis otros escritos como:

    Paisaje con flores iluminadas cálidamente por un rayo de luz inspirada para el Blog de Araceli López Echando un vistazo a… LA CONSCIENCIA CRÍSTICA: un despertar desde el amor.

    La consciencia crística

    Por Araceli López Méndez R.Sc.P.

    En esta Semana de Pascua que recién termina, deseo compartir contigo una reflexión profunda y amorosa sobre lo que significa vivir en Consciencia Crística, un estado de plenitud al que todos podemos aspirar.

    ¿Qué es la Consciencia Crística?
    La Consciencia Crística es mucho más que un concepto espiritual: es un estado de ser. Es el reconocimiento de que somos una extensión viva del Poder Creador Universal, parte activa y co-creadora de Dios. Esta consciencia nos invita a descubrir y cumplir nuestro propósito de vida, (en el budismo se conoce como Dharma), con amor, servicio y claridad, tanto en lo individual como en lo colectivo.

    Jesús, el Cristo, vino a mostrarnos este camino, no solo con palabras, sino con su ejemplo. A través de su vida, nos enseñó que todo en el universo tiene un propósito perfecto, no desde la moral humana, sino desde una comprensión espiritual más elevada.

    Vivir desde la Consciencia
    Cuando habitamos esta consciencia, dejamos de emitir juicios y prejuicios. En cambio, abrazamos los valores universales, cultivamos pensamientos constructivos y actuamos desde la paz interior. En este estado, nuestras decisiones ya no vienen del miedo o del ego, sino de una conexión directa con la sabiduría divina.

    La Consciencia Crística es, en esencia, una armonía entre nuestro espíritu y nuestra humanidad. Es cuando nuestros hemisferios cerebrales —el racional y el creativo— trabajan en equilibrio, permitiéndonos vivir con una percepción expandida. Es lo que Jesús manifestó en vida, y lo que nos invitó a experimentar: «El que cree en mí, hará las obras que yo hago; y aún mayores…» (Juan 14:12).

    El poder de transformar la realidad
    Desde esta consciencia, todo lo que vivimos —la enfermedad, la escasez, el dolor— se
    resignifica. Ya no lo vemos como castigo, sino como parte de un proceso de aprendizaje. Podemos entonces transformarlo en salud, abundancia, amor y comprensión. Y, sobre todo, acceder al regalo más grande: la paz interior y la conexión con el presente.

    ¿Cómo empezar el camino?
    Este camino no requiere renuncias extremas ni sacrificios. No se trata de alejarnos de la vida, sino de vivirla con responsabilidad y autenticidad. No tenemos que rechazar el dinero, las relaciones o el gozo físico. Solo necesitamos conciencia, respeto y coherencia. Herramientas como la meditación, la oración, los decretos o afirmaciones, la visualización y la introspección son puertas que nos acercan al despertar. Nos ayudan a silenciar el ruido mental y a escuchar la voz de nuestro Cristo Interior.

    Para florecer, es importante estar pendientes de nuestros pensamientos, evitando aquellos que son destructivos y que nos conducen a sentir malestar hacia los demás y hacia uno mismo. Posteriormente, erradicar el juicio, la crítica y las opiniones no pedidas, descubriendo la integridad de cada ser vivo y vinculándonos con la autenticidad. “Aquel de ustedes que esté libre de pecado, que tire la primera piedra” Juan 8:1-7. Gran lección de Jesús el Cristo.

    El milagro de vivir despiertos
    A medida que avanzamos en este despertar, comenzamos a ver los cambios: nos sentimos más en paz, más presentes, más conectados. Comprobamos que los milagros existen, que la vida se vuelve más liviana y amorosa. Y, poco a poco, el miedo, la incertidumbre y la duda se disuelven, dando paso a la intuición, la plenitud y la fe.

    Gracias, Bendito Maestro Jesús, por mostrarnos este camino de Amor y Aceptación. Que en estos días de Pascua y siempre, podamos honrar sus enseñanzas no solo con palabras, sino con acciones conscientes y amorosas.

    AFIRMO: “Estoy dispuest@ y abierto a recibir toda posibilidad de ampliar mi
    consciencia hasta revelar el Cristo que yace en mi ¡Y ASÍ ES!”

    Un amanecer en el campo mostrando una flor abriéndose inspirado en el blog de Araceli López Echando un vistazo a… “MORIR Y RENACER”

    Morir y renacer

    Por Araceli López Méndez R.Sc.P.

    Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.”
    — Juan 11:25

    Hace algunos años, cuando el film de Mel Gibson, La Pasión de Cristo fue exhibida, decidí ir a verla con mi muy querida amiga Ana Gaby. Resulta que sólo pudimos permanecer en el cine 15 minutos pues empecé a llorar casi desde el primer latigazo que le infringen al actor central y quien representaba al gran Maestro Jesús. Empecé a experimentar una culpa inmensa y no podía dejar de llorar. Sólo le decía a mi amiga que ese sacrificio no había servido de nada pues la humanidad seguía sin entender ni aprender de las experiencias ni de la historia misma, y desde luego, considerándome una gran pecadora.

    Posteriormente, tuve mi cita con mi terapeuta de Ciencia de la Mente, Lupita Sánchez del Moral, con quien apenas empezaba a trabajar. Le conté esta situación y es entonces que me explica un poco sobre los mensajes, vida y ejemplo del Maestro de Maestros. Tiempo después tomé clases con una experta en el estudio de la Biblia, D.D. Rebeka Piña, ahondando, aprendiendo y comprendiendo más sobre el tema. Adyacente a esto, me deleite con el capítulo dedicado al gran Maestro Jesús en el libro de la Ciencia de la Mente escrito por el Dr. Ernest Holmes, cuya interpretación es simplemente gloriosa.

    Sin ir más allá, me avoco entonces a compartir desde mi entender, estas dos profundas
    y amorosas enseñanzas de Jesús.

    La muerte.- Este concepto no sólo trata del final del cuerpo físico de la persona, sino de saber que todos los días tenemos la oportunidad de cerrar los círculos, de morir al temor, al rencor, al odio, a la mentira, a la envidia, a la traición, a la codependencia, a la prepotencia, a la soberbia, al resentimiento, a la ira, a la tristeza, a la angustia, a la humillación; al juicio, al chisme, al soborno, al chantaje, a la manipulación, a la indolencia, a la víctima, a la corrupción; a cualquier sentimiento, emoción o idea que aporta malestar, que impide el fluir con la vida y que nos mantiene experimentando el infierno. Así que siempre tenemos la opción de disponernos a morir a todo aquello que nos lástima y nos hace daño como un latigazo en el alma.

    Ahora, aquí viene un paso transformador que permite evolucionar y continuar, El Perdón. Por ello, cuando Jesús está agonizando en la cruz dice: – Padre perdónalos porque no saben lo que hacen –, significa que actuamos por ignorancia y por inconsciencia, pues de lo contrario, no nos atreveríamos a calificar, a juzgar, a criticar y mucho menos a sentir cualquier de las emociones o sentimientos aquí mencionados, ni en mi contra ni en la de nadie. Realmente amaríamos y aceptaríamos a los demás como a nosotros mismos.

    El renacer o resucitar.- Significa que podemos volver a empezar. Es el momento de dejar atrás todo y de abrir un nuevo círculo basado en el amor. Es el turno de estar preparados para renovarnos, para renacer en alguien diferente a lo que hasta hoy hemos sido. Es regalarnos la oportunidad de vivir desde un ser resucitado en la compasión, en la comprensión, en el respeto, en la integridad. Es entender que todo en la vida es negociable excepto nuestra dignidad. Es revivir cada mañana y co-crear un día diferente practicando algo distinto a todo aquello que nos atormentaba. Es estar dispuesto a vivir el momento presente, a entender que hoy es lo único que tenemos y se acabó. El futuro ni siquiera sabemos si llegará. He aquí una de las frases más importantes y bellas que pronuncia el Maestro Jesús ya resucitado a sus apóstoles: –“¡La Paz sea con ustedes!” -. Indica que al renovarnos y renacer en la consciencia crística, estaremos en paz, dormiremos y despertaremos en paz y que, a pesar de los desafíos que se nos presenten, siempre que elijamos resucitar a lo mejor en nuestro interior, viviremos en paz.

    Después de esto, he dejado de sentirme culpable o pecadora. Hoy comprendo que soy un espíritu pasando por una experiencia humana y que por ello y durante el aprendizaje, cometo y cometeré errores. No obstante, me hago cargo y responsable de mí y confío en que siempre tengo la libertad de elegir morir a lo negativo y comprendiendo que todos nuestros actos tienen consecuencias. Así que siempre puedo arrepentirme (replantear el tema), perdonarme y renacer a todo lo que yo quiera o requiera en esta experiencia única e irrepetible que es la vida.

    Afirmo: AQUÍ Y AHORA MUERO A LA VÍCTIMA Y A TODO PENSAMIENTO DESTRUCTIVO. HOY DECIDO RENACER AL AMOR INCONDICIONAL Y A LA ACEPTACIÓN TOTAL HACIA MI Y MIS SEMEJANTES ¡Y ASÍ ES!