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Una figura que se aprecia que su mente, su alma y su cuerpo se conectan en una luz tenue que ilustra el blog de Araceli López Echando un vistazo a la… RELACIÓN MENTE – CUERPO

Mente y Cuerpo: La Conexión Esencial

Echando un vistazo a… La relación mente – cuerpo
Por Araceli López Méndez R.Sc.P.
araceli.lopez29@outlook.com

Que hermoso es saber y estar consciente de que poseemos un cuerpo estupendo y sagrado al que hay que cuidar con esmero y dedicación en vista de que es nuestro medio de comunicación y transporte perfecto a todos lados y por 24 horas diarias. Adyacente a esto, es también, y, sobre todas las cosas, una expresión divina.

En algunas ocasiones, he reflexionado acerca de las personas que han nacido con alguna capacidad diferente a la mayoría y concluyo que, a pesar de eso, su cuerpo también es perfecto y es la manera en que se expresa el Creador con el mundo. Así que de igual forma hay que honrarlo.

Por otro lado, está el cuerpo que se enferma, que pierde el valor sublime y bendito de la salud. Al respecto, la mayoría de la gente concibe esta situación como algo muy negativo y desastroso. Pues bien, el dolor físico no necesariamente es un cruel enemigo, ya que esta condición suele llamar nuestra atención para cambiar algún escenario en nuestra vida. Por lo tanto, es transcendental ver dentro de nosotros y verificar que está sucediendo en nuestra mente y emociones, es decir, a nivel psicosomático.

Es vital comprender que las enfermedades no son un castigo y que una deidad así lo dispuso. Es absurdo pensar que un ser tan perfecto y que Es “el Amor” como lo Es eso que llamamos Dios, Buda, Krishna, Vida, Uno Único o como cada persona le conozca, que es quien nos creó a su imagen y semejanza, tenga como objetivo lastimarnos y arruinarnos la existencia. Sería incoherente, inconsistente, inconsciente, absurdo e ilógico.

Por lo tanto, hay que ir más allá de esas ideas y considerar la posibilidad de que estas experiencias sirven para aumentar nuestra consciencia del propósito real de la vida y llegar a una comprensión verdaderamente profunda de que hay un Espíritu creador dentro de nosotros.

¿Cómo iniciar esto? Aceptando que debemos cultivar una relación armoniosa mente-cuerpo. Para ello, me baso en la maravillosa descripción que hace el fundador de Ciencia de la Mente, Ernest Holmes en su libro “The Essential”, y donde narra virtuosamente que La Naturaleza creó un laboratorio químico dentro de nuestro cuerpo para cuidar de nuestra salud, y que hay pequeñas inteligencias, como las células, por ejemplo, que custodian nuestra energía, como si fueran personitas vigilantes por el bienestar interno y otras que no son tan lindas y tienden a destruir ese bienestar.

Así que, bajo este esquema, poseemos la capacidad y el poder de hablar con esas células imaginando que son seres diminutos y recordándoles que su trabajo es cuidar amorosamente del estómago, del corazón, del hígado, dependiendo del órgano que en cierto momento no esté funcionando del todo bien.

Podemos entonces cerrar nuestros ojos por un momento y comunicarnos con esos átomos y decirles lo maravillosos que son y cuanto apreciamos el que estén ahí colaborando para nuestra mejor y más preciada empresa que es nuestro cuerpo.

Es de entender que estamos aprendiendo una forma diferente de relacionarnos con todo nuestro ser y que probablemente acudiremos al doctor, y en cuyo caso, se entabla una adecuación donde el médico provoca a través de los medicamentos, que las personitas buenas trabajen a su favor y logren convencer a los pequeños villanos que este organismo no es su hogar, por lo que deben desalojarlo de inmediato.

Para terminar, lo más grandioso de todo esto, es saber que esta morfología es el templo donde habita el Creador, es el canal con el cual se expresa el Uno Único, es el santuario, la casa y el Cuerpo de Dios materializado e individualizado en cada uno de nosotros, con todas sus características y eso que llamamos imperfecciones que, a final de cuentas, es lo que nos hace ser particularmente diferentes en el aspecto físico, pero todos somos iguales en esencia.

Con gran placer comparto esta maravillosa afirmación escrita por el hermosísimo Ernest Holmes y que lo dice todo con total y completa sabiduría.

Mi cuerpo es el templo del Espíritu viviente. Es substancia espiritual ahora. Cada parte de mi cuerpo está en armonía con el Espíritu viviente dentro de mí. La Vida de este Espíritu fluye a través de cada átomo de mi ser, revitalizando, revigorizando y renovando cada parte de mi cuerpo físico.

Hay un patrón de perfección en el centro de mi ser ahora operando a través de cada órgano, función, acción y reacción. Mi cuerpo está por siempre siendo renovado por el Espíritu y yo soy el Espíritu manifiesto. ¡Y Así Es

Haz las paces con tu cuerpo. Es tu templo, tu aliado, tu canal sagrado de expresión. Tómate un momento hoy para agradecerle, hablarle con amor y reconocer la inteligencia divina que habita en cada célula.
Tu salud comienza con una relación de respeto y armonía entre tu mente y tu cuerpo.

Comparte este mensaje si tocó algo en ti o guárdalo como recordatorio de que en ti habita lo sagrado.

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