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Banner con fondo de bosque dorado y naturaleza difuminada, con el título 'La fuerza de la gratitud' y el crédito escrito por Araceli López Méndez R.Sc.P.

La fuerza de la gratitud

Echando un vistazo a la… GRATITUD
Por Araceli López Méndez R.Sc.P.
contactoaracelilopezmendez@gmail.com

“Desde la perspectiva de la gratitud, todo es un milagro”. Mary Davis

Desde que tengo uso de razón, hay un valor que me ha sido inculcado por mi familia materna como uno de los más importantes en la vida, la gratitud. Hoy para mí, la gratitud es más que un valor, es un principio y una cualidad divina que toca algo totalmente sublime en el ser humano.

Además de que es una de mis palabras favoritas, considero que la actitud de gratitud es aún más valiosa y fortalecedora pues coadyuva y provoca un intercambio mucho más relajado con las demás personas.

Cuando inicié este viaje hacia el despertar espiritual en Ciencia de la Mente, no hay material que no incluya la gratitud como parte fundamental del aprendizaje y de la gran energía que expande el alma.

Por otro lado, en varias ocasiones he comprobado cómo la gente pretende que se le demuestre gratitud o que se le agradezca, recordándole a los demás los favores que se le han hecho. Otras, requieren que aquellos que les deben algo, muestren su gratitud poniéndose a sus órdenes casi como esclavos o queriendo que se conviertan en cómplices de cosas o situaciones que no son del todo las mejores. Asimismo, hay personas que quieren que los demás les agradezcan de acuerdo con su código personal, olvidando que un favor se da sin esperar nada a cambio y que, si hay una gratitud por parte de los otros, no puede estar condicionada al modo personal de cada uno.

Me parece sorprendente como esta palabra que nos lleva verdaderamente a un estado de consciencia muy elevado, puede ser objeto de control para mucha gente, ya que dar gracias, ni siquiera tendría que ser algo específico, o tener alguna razón en particular por lo que agradecer, sino simplemente tener un corazón agradecido en todo momento, recordando que la gratitud no es una expectativa, sino un sentimiento que proviene de la consciencia pura.

Desde luego, es muy comprensible que, en momentos críticos de nuestra vida, de lo que tal vez menos recordemos es de dar gracias. Sin embargo, en la medida que lo hacemos en esos instantes difíciles de nuestra existencia, valoramos la experiencia, favorecemos nuestra creatividad y la capacidad que tenemos de resolver de una u otra forma los desafíos; fortalecemos estas habilidades natas de las cuales hemos sido provistos e incrementamos las posibilidades de resolver con asertividad los dilemas a los cuales estamos expuestos.

Por eso, hoy les comparto algo muy hermoso acerca de este tema que les puede ser útil en cualquier momento de su vida:
Da Gracias
Por Eva Bell Werber

“Te voy a revelar un secreto; cuando quieras tener todas las cosas a tus pies y manejar las circunstancias, el secreto es la GRATITUD constante. ¡Regocíjate en la alabanza de dar gracias!, en cada circunstancia, en cualquier momento de tu vida deja a tu corazón en el agradecimiento. Así liberas al Poder dentro de tu vida y te vinculas con la Gran Fuerza. ¡Y Así Es!”

Ilustración de una mujer mirando su reflejo en el agua al amanecer, rodeada de un paisaje dorado y suave. Representa la autenticidad como reflejo del alma.

Autenticidad, el reflejo del alma

Echando un vistazo a… Ser Único e Irrepetible
Por Araceli López Méndez R.Sc.P.
contactoaracelilopezmendez@gmail.com

“Mejor fallar en la originalidad, que triunfar en la imitación.” –
Herman Melville.

Seguramente hemos escuchado más de una vez esta frase, y quizá nos suene a algo repetido o trillado. Sin embargo, es una gran verdad que vale la pena recordar una y otra vez. Basta mirar nuestras huellas dactilares para solo comprobarlo: no hay otras iguales en todo el planeta. Ese simple detalle nos confirma que somos seres absolutamente únicos e irrepetibles.

¿Por qué es tan importante recordarlo?
Porque al hacerlo, evitamos caer en el hábito —tan común— de compararnos con los demás. No tenemos por qué ser como nadie más. A veces confundimos el comparar con el emular o admirar a alguien, cuando en realidad son cosas muy distintas.

Por ejemplo, podemos sentir una profunda admiración por la Madre Teresa de Calcuta. Conocemos su historia, su entrega, su grandeza espiritual, y deseamos seguir su ejemplo. Eso es algo sano y enriquecedor. Emular su bondad es posible, siempre y cuando lo hagamos desde nuestro propio espacio, con nuestro propio estilo y esencia. Porque no podremos ser nunca como la Madre Teresa, ni ella podría haber sido como nosotros.

Hay que reconocer que somos únic@s e irrepetibles dado que, también implica aceptar que las mismas cualidades divinas que ella manifestó existen en nosotros. Cada persona tiene la libertad y el privilegio de expresarlas de manera distinta, a través de sus talentos, habilidades y formas de amar. No necesitamos ser famosos para revelar nuestra esencia; la autenticidad no busca escenarios, simplemente se expresa. Las personas célebres sólo hacen visible, ante muchos ojos, lo que todos llevamos dentro —o, en algunos casos, nos muestran lo que no queremos repetir.

La vida misma nos recuerda esta verdad a cada instante. Basta mirar la naturaleza: ninguna hoja es igual a otra, aunque pertenezcan al mismo árbol; ningún pasto crece idéntico a su vecino. Y las rosas… me encanta pensar que las rosas de un mismo rosal no compiten entre sí. No buscan cuál huele mejor o cuál es más hermosa. Simplemente son. Cada una expresa su belleza sin esfuerzo, permitiendo ser admirada por todos —ricos y pobres, hombres y mujeres, niños y ancianos— sin distinción.

Ser únicos e irrepetibles nos conecta con la autenticidad, ese don divino que nos permite experimentar la vida de una manera profundamente personal. A través de nosotros, eso que llamamos Dios, Buda, Krishna o como cada uno prefiera nombrarlo, se expresa y se reconoce a Sí mismo. Y eso es algo extraordinario: significa que el Amor, la Sabiduría y la Belleza se están manifestando de una forma exclusiva e irrepetible en ti, en mí, en cada uno de nosotros.

La invitación queda abierta:
Date permiso de cambiar de paradigma y sentirte realmente único, original, con un sello de autenticidad excepcional. Aun si fueras gemelo, sigues siendo inconfundible.
Porque nunca ha habido, ni volverá a haber, alguien exactamente como tú.

AFIRMO: “Soy un ser único, auténtico e irrepetible merecedor de experimentar las condiciones más favorables de la vida sin compararme con nadie” ¡Y ASÍ ES!

Camino abierto entre árboles, representando liberación y paz

Liberarse de la Culpa: Clave para la Paz Interior

Echando un vistazo a … “La Culpa”
Por Araceli López Méndez R.Sc.P.
contactoaracelilopezmendez@gmail.com

La culpa es un veneno lento. El perdón es medicina. – Louise Hay
Liberarnos de la Culpa: Una Puerta hacia la Paz Interior.


¿Cuántas veces hemos sentido ese nudo en el pecho llamado culpa?
Un sentimiento tan incómodo como inútil, que lejos de impulsarnos, nos paraliza y drena la energía vital. Lo curioso es que la culpa no solo aparece cuando realmente hemos hecho algo que daña, sino también cuando no accedemos a las expectativas o deseos ajenos. Especialmente en relaciones cercanas —familia, pareja, trabajo—, se presenta como un eco del chantaje emocional al que otros recurren cuando simplemente decidimos ser fieles a nosotros mismos.


Decir “no” cuando algo no resuena con nuestro ser puede generarnos un torbellino interno: ese temor profundo al rechazo. Sin embargo, aprender a amarnos, fortalecernos y mantenernos firmes en nuestras decisiones es un acto de sanación.


Recientemente, conversando con un colega, reflexionábamos sobre cómo muchas corrientes —desde la psicología moderna hasta filosofías espirituales— enfatizan que somos producto de nuestras elecciones. Esta verdad, lejos de empoderar a algunos, ha generado una ola de culpa profunda: “¿Por qué no decidí mejor?” “¿Cómo no lo vi antes?”.


Aquí es necesario hacer una pausa.
Este conocimiento no es para autoflagelarnos, sino para comprender que actuamos según el nivel de consciencia que teníamos en ese momento. Nadie toma decisiones desde la malicia o la ignorancia voluntaria. Lo hicimos con las herramientas que teníamos y, sobre todo, con el deseo de hacer lo mejor que podíamos.


Y ahora que vemos más claro, es tiempo de abrir nuevos caminos.
Caminos donde no somos víctimas sin remedio, sino seres responsables capaces de cambiar, crecer y comenzar de nuevo. Asumir nuestra vida con valentía no es castigo, es libertad. Porque el pasado no tiene por qué dictar nuestro presente.


Una de las culpas más comunes —y más dolorosas— es la que sienten muchos padres. “No eduqué bien a mis hijos”. Cuando estos llegan a la adolescencia o juventud y atraviesan crisis, hay padres que se atormentan, deseando haber hecho las cosas de otro modo. Pero ya no se puede volver atrás para reescribir la historia. Lo que sí podemos es abrir la puerta a una nueva relación con nosotros mismos y con ellos, basada en la comprensión, no en el reproche.


El error forma parte del viaje humano. Todos fallamos. Lo importante es transformar cada caída en una lección de sabiduría. Aunque haya actos que nos parezcan vergonzosos o incluso imperdonables, es más sanador reconocerlos, aprender de ellos y perdonar, que arrastrar cadenas de culpa por algo que ya no se puede cambiar.


Es momento de soltar, de darle la vuelta a la hoja.
Cada vez que nos invada la culpa, preguntémonos: ¿qué puedo hacer ahora? Si se puede reparar, actuemos. Si no, aceptemos con amor lo que fue. Aprendamos a perdonarnos, día con día, soltando de a poco, para que un día podamos dejar ir incluso los grandes pendientes del alma.


Volvamos a nuestra sabiduría interna. A ese espacio donde sabemos que somos parte de algo más grande, sagrado e interconectado. Ninguna acción es aislada. Todo deja huella. Elijamos entonces sembrar luz.


Afirmación:
“Yo soy parte de la Vida. Me acepto en toda mi dimensión como unidad divina y, por ello, decreto que mis pensamientos son radiantes. Estoy maravillosamente guiad@ hacia la acción correcta y me permito eliminar la culpa eligiendo actos amorosos para vivir en paz. ¡Y Así Es!”

Si esta reflexión resonó contigo, tómate un momento para respirar profundo, soltar con amor y recordarte que cada día es una nueva oportunidad para elegir en conciencia.


Te invitamos a seguir explorando más enseñanzas como esta en nuestra sección dedicada a la Ciencia de la Mente, donde encontrarás herramientas, afirmaciones y mensajes que te impulsan a reconectar con tu poder interior y tu verdad más amorosa.