Isaías 40:29 «Él da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas.»
Hoy me siento agotada… no solo en cuerpo, sino también en alma y mente. Hay jornadas en las que la carga de las responsabilidades, las preocupaciones diarias y el ritmo acelerado de la vida parece rebasarnos. Sin embargo, encontré consuelo en esta poderosa promesa del libro de Isaías: Dios fortalece a quien se siente débil y renueva la energía de aquel que ya no tiene nada que dar.
Este mensaje me hizo pensar en algo fundamental: no siempre tengo que depender de mi propia capacidad. Dios es quien me sostiene cuando ya no puedo más. Y por eso quiero compartir esta palabra contigo, porque sé que no soy la única que, en ocasiones, se siente así.
Dios es una fuente de fortaleza que nunca se agota. No importa cuán exhaustos, desgastados o vacíos nos sintamos, Él tiene el poder de levantarnos una y otra vez.
Muchas veces atravesamos momentos en los que sentimos que no daremos un paso más: preocupaciones económicas, cargas familiares, problemas en el trabajo o conflictos internos. El cansancio no siempre es físico; también puede ser emocional o espiritual. Pero lo hermoso es que Dios ve nuestro agotamiento… y no nos deja solos.
En el versículo anterior, Isaías 40:28, se nos recuerda que el Señor, como Creador del universo, no se cansa ni se fatiga. A diferencia de nosotros, Él no tiene límites. Si dependemos solamente de nuestra fuerza, inevitablemente nos desmoronamos. Pero si descansamos en Él, descubrimos una energía que no conocíamos.
Esta promesa no dice que nosotras debemos recargarnos, sino que es Dios quien da nuevas fuerzas al que se siente vencido. La clave está en reconocer nuestra fragilidad y acudir a Él. Cuando sientas que no puedes más, en lugar de rendirte, haz una pausa y busca a Dios en oración.
Él no solo renueva nuestras fuerzas… las multiplica. Es decir, toma lo poco que nos queda y lo transforma en algo más grande. Así como Jesús multiplicó los panes y los peces, también puede multiplicar nuestra resistencia, nuestra paciencia y nuestras ganas de seguir.
- Si estás atravesando un momento difícil y te sientes sin energía, toma un respiro y acércate a Dios.
- No intentes hacerlo todo por ti misma; Él es tu sustento.
- Encuentra descanso en Su presencia y confía en que te renovará.
Dios no nos promete una vida sin pruebas, pero sí que nos dará lo necesario para superarlas.
Si hoy te sientes agotado, recuerda que no estás solo. Dios está contigo para renovar tus fuerzas y darte el impulso que necesitas. Tómate un momento para respirar, orar y confiar en Su promesa. 💙🙏
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