Echando un vistazo a… Yo soy la causa
Por Araceli López Méndez R.Sc.P.
araceli.lopez29@outlook.com
«No podemos evitar que los pájaros de la tristeza vuelen sobre nuestras cabezas, pero sí podemos evitar que aniden en nuestro cabello.»
— Proverbio chino
¿Alguna vez te has preguntado por qué o para qué sucede algo en tu vida? ¿Qué provocó eso que ahora estás experimentando?
Existe una ley universal: La Ley de Causa y Efecto, que para mí es la Ley Madre. De ella nacen otras leyes poderosas que quizás ya conoces: la de Atracción, del Espejo, de circulación, de la Intención, de Equivalentes Mentales, y más.
Y así como todo efecto tiene una causa, existe una Primera Causa. Yo la llamo Uno Único o Dios — aunque cada corazón tiene su propio nombre para esa energía suprema. De esta Primera Causa se origina todo lo creado: el universo, o como muchos ya lo llaman, el omniuniverso, porque Dios es Omnipotente, Omnipresente y Omnisciente.
Desde esta perspectiva, todo lo que existe es efecto de esa Causa Primordial, incluida nuestra propia vida. Y así, tú y yo somos tanto causa como efecto: creamos con nuestras ideas, pensamientos y creencias. Algunas veces creemos que somos buen@s para algo, y la Vida, que escucha y responde, nos lleva a convertirnos en ello. Otras veces dudamos de nuestras capacidades, y entonces… hasta se nos quema el agua.
Por eso, presta atención a tus pensamientos, a tus elecciones y a dónde fijas tu atención.
Porque como dice mi gran amigo Rodrigo: “La Vida es justa, porque te da lo que pides.”
Y yo agregaría:
- Te da lo que piensas.
- Te da lo que generas en tu mente.
- Te da lo que co-creas.
Afirmación: Yo fluyo de manera equilibrada, armoniosa y justa en la vida, porque al ser una causa correcta y luminosa, la respuesta a mi co-creación es buena y muy buena. ¡Y Así Es!
Te invito a explorar más reflexiones sobre el Amor Divino y la transformación interior en mis otros escritos como La ley del desapego
