Echando un vistazo a… Lo que piensas de ti mismo
Por Araceli López Méndez R.Sc.P.
araceli.lopez29@outlook.com
¿Qué diferencia a quienes superan los desafíos de quienes se hunden en ellos?
Algunas personas logran, de manera auténtica y espontánea, sobreponerse a los obstáculos y presiones de la vida. Otras, en cambio, se ven arrastradas por la angustia y la desesperación. La gran diferencia entre unos y otros, a mi parecer, radica en la forma en que se asumen a sí mismos.
Pero ¿qué lleva a una persona a vivir de manera catastrófica o dramática? ¿Y qué impulsa a otra a ser exitosa y positiva? La respuesta está, en gran parte, en su manera de pensar y de verse. Detrás de cada actitud hay un sistema de creencias personales —acerca de uno mismo y de la vida— que inevitablemente se refleja hacia el exterior.
Desde la infancia, se nos inculcan paradigmas sobre lo que “deberíamos” ser o hacer.
Estos mandatos moldean nuestra personalidad. A eso se suman creencias propias, muchas veces inconscientes, que terminan por convertirnos en lo que hemos escuchado repetidamente —ya sea de otros o de nosotros mismos.
Regularmente no somos conscientes de estas ideas. Pocas veces nos detenemos a reflexionar sobre lo que pensamos de nosotros mismos o sobre las creencias que rondan nuestra mente. Sin embargo, si lo que opinan los demás nos afecta, con mayor razón lo hará lo que nosotros creemos de nosotros.
Si pensamos que somos enfermizos, eso tenderá a manifestarse. Si nos consideramos sanos, es más probable que nuestra realidad lo refleje. Si creemos que somos afortunados en el amor, atraeremos amor. Pero si pensamos que sólo nos rodean malas relaciones, también lo confirmaremos.
Recuerdo haber leído en un libro de Ernest Holmes, fundador de Ciencia de la Mente, que en una revista médica británica se publicó un artículo advirtiendo a los doctores sobre la importancia de sus pensamientos hacia sus pacientes. Según el estudio, la actitud del médico influye notablemente en la evolución del enfermo. Si el médico cree que un paciente no mejorará, esta creencia puede transmitirse inconscientemente y afectar el proceso de sanación.
Esto tiene lógica: el médico representa autoridad y conocimiento, por lo que su opinión
puede tener un fuerte impacto. Aun así, cada individuo tiene el poder de decidir si permite que un diagnóstico lo defina o no.
Todos tenemos la capacidad de transformar nuestra realidad. Para lograrlo, es necesario revisar la visión que tenemos de nosotros mismos. Desde mi perspectiva, es vital recordar que somos expresiones divinas, canales a través de los cuales esa fuerza —que cada uno nombra a su manera: Dios, Universo, Fuente— se manifiesta en nuestra vida humana.
Espiritualmente, compartimos las cualidades del Creador. Basta con cerrar los ojos y respirar para conectarnos con Él/Ella y fluir en plenitud, más allá de las apariencias o desafíos externos.
Claro, no siempre es sencillo. Pero las posibilidades de transformar los escenarios son
infinitas. El primer paso es ser brutalmente honestos con nosotros mismos: ¿qué creemos sobre quiénes somos? ¿Qué juicios ajenos hemos adoptado? ¿Qué ideas heredadas seguimos repitiendo?
Al tomar conciencia, podemos elegir: ¿seguimos siendo esclavos de esas creencias o nos convertimos en sus amos y por ende las cambiamos? ¿Permitimos que las circunstancias nos controlen o tomamos el control? ¿Nos vemos a imagen y semejanza de la Fuente Infinita o nos reducimos a los moldes limitantes del pasado?
Así, cada día podemos decidir algo tan simple como si hoy será un buen día o uno lleno de incomodidad. La energía que invertimos es la misma. Solo cambia el resultado.
AFIRMACIÓN: “Sé que hay algo en el centro de mi ser que está absolutamente seguro de sí mismo. Posee una convicción absoluta y me da la completa certeza de que todo está bien. Mantengo mi condición de Ser Divino, aquí y ahora ¡Y Así Es!” – Ernest Holmes
Ahora te toca a ti. Haz una pausa, respira profundo y pregúntate: ¿Qué creencias están guiando tu vida hoy? Si alguna ya no te impulsa, atrévete a transformarla. Recuerda: eres una expresión divina, y tu poder para cambiar comienza con una nueva idea sobre ti.
Comparte este mensaje si resonó contigo o guárdalo para recordarlo cuando más lo necesites. Que cada día sea una oportunidad para elegirte desde el amor.
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