Archivo de la etiqueta: Vida espiritual

El dinero rompiendo mitos

Rompiendo mitos: el dinero

Echando un vistazo al… DINERO
Por Araceli López Méndez R.Sc.P.
contactoareacelilopezmendez@gmail.com

Hay una verdad eterna e inmutable: el dinero, en sí mismo, no alimenta el cuerpo ni cura las dolencias, tampoco abriga en las noches frías. Y, sin embargo, cuando lo observamos desde una visión espiritual, descubrimos que no es un simple objeto de intercambio, sino un canal sagrado. Es una expresión concreta de la energía divina que fluye a través de nosotros, permitiéndonos manifestar nuestros deseos más puros y cumplir el propósito elevado que el Espíritu ha sembrado en nuestra alma.


Cuando recordamos que somos los creadores conscientes de nuestra abundancia —y no sus esclavos—, comenzamos a invocar, multiplicar y permitir que esta energía fluya con gracia, sabiduría y propósito.


La abundancia material no contradice la espiritualidad, sino que la complementa. El dinero no es un obstáculo, sino una herramienta. Afirmo con convicción que su presencia es parte esencial de nuestro crecimiento interior. La pobreza, lejos de ser una virtud, representa una distorsión del flujo natural del Bien Infinito que emana del Universo.


Ninguna enseñanza espiritual auténtica promueve el sufrimiento material como camino exclusivo hacia la iluminación. De hecho, toda filosofía compasiva busca erradicar la carencia, porque sabe que no es la voluntad de lo Alto. La idea de que la escasez es noble o necesaria es una ilusión que perpetúa la separación con nuestra herencia divina: la Vida Plena, el Bien Total, la Suficiencia Inagotable.


El dinero es energía en movimiento, una corriente viva del Espíritu manifestada en forma visible. Como toda energía, está llamada a circular, a renovarse, a elevarse. Tal vez llegue el día en que su forma actual evolucione, y ya no sea necesario. Pero mientras sea parte de nuestra experiencia humana, nos corresponde relacionarnos con él desde la conciencia, no desde el miedo.


No es necesario luchar por él ni rebajarnos para obtenerlo. El dinero no es enemigo ni prueba; es una bendición cuando lo utilizamos para servir al Bien, cuando fluye desde un corazón alineado con la Fuente. Cada pago que realizamos, cada ingreso que recibimos es una oportunidad para bendecir, agradecer y afirmar que esta energía se multiplica en su retorno para el mayor bien de todos.


Estancarlo, temerlo o maldecirlo es contradecir su naturaleza divina. Honrarlo es reconocer la belleza del intercambio sagrado en el que todos participamos como canales vivos de la Provisión Infinita.


Los grandes maestros de la conciencia —Jesús, Buda, San Francisco de Asís— no vivían desde la carencia, sino desde una fe tan profunda en la Fuente que jamás dudaron de Su provisión. Vivían en rendición y en certeza, sabiendo que nada les faltaría. Y, a la vez, eran conscientes de la importancia de una administración sabia: incluso Jesús tuvo un tesorero, recordándonos que espiritualidad y manejo consciente de los recursos no se excluyen, sino que se potencian.


Te invito a observar con amor tus creencias sobre el dinero. ¿Qué ideas heredadas o adquiridas han bloqueado tu flujo natural de abundancia? ¿Qué juicios o temores limitan tu capacidad de recibir con gozo y dar con gratitud?


Pregúntate con honestidad:

  • ¿Qué pensamientos me impiden experimentar la abundancia como un don divino?
  • ¿Qué historias internas me desconectan de la verdad de que soy merecedor de todo bien?


Recuerda que la Fuente no está fuera: habita en ti. Tu empleador, tu negocio, tus clientes o tu pareja no son la causa de tu provisión; son canales por donde fluye la infinita generosidad del Espíritu que vive en tu interior. Eres tú quien decide abrir o cerrar ese canal.


El uso que damos al dinero es un acto sagrado, una expresión tangible de nuestra conciencia. Dejemos atrás el viejo rol de la víctima empobrecida. Somos cocreadores del Bien, herederos de una riqueza que trasciende el oro y la materia.


En esta danza sagrada de la Vida, el dinero es solo una forma más en que el Bien se manifiesta. Al usarlo con amor, con conciencia y con gratitud, nos unimos a la sinfonía infinita de la Creación.


Afirmación: “Yo soy un canal claro y abierto de la Provisión Divina. Todo lo que necesito llega a mí de manera perfecta, en el tiempo perfecto y para el propósito perfecto. Estoy en paz con el dinero. Lo bendigo, lo multiplico, lo pongo al servicio del Amor ¡Y Así Es!”

¿Te movió algo este texto?
Recuerda que cada paso que das hacia tu autenticidad es un acto de valentía. Te invito a seguir explorando este camino interior con otra lectura increible:
👉 Salir del clóset espiritual: una decisión consciente

¡Gracias por estar aquí y por impulsarte desde el alma!

Reinventarse vencer las excusas

Cómo Reinventarse: Vence tus Excusas y Crea un Nuevo Comienzo

Echando un vistazo a reinventarse
Por Araceli López Méndez R.Sc.P.
araceli.lopez29@outlook.com

¿Quién no ha sentido alguna vez el deseo de comenzar de nuevo? Reinventarse no es una moda ni un lujo… es un llamado profundo, un impulso del alma que nos invita a expandirnos más allá de lo conocido. Pero para dar ese paso, primero tenemos que mirar de frente a nuestras propias excusas.

¿Qué nos detiene realmente? ¿Es el miedo? ¿El qué dirán? ¿No sentirnos lo suficientemente jóvenes, ricos o capaces? ¿El temor al fracaso? ¿La necesidad constante de complacer o de ser reconocidos?

Desde mi óptica, lo que más suele pesar no es lo que hicimos, sino aquello que no nos atrevimos a hacer. Porque cuando intentamos algo, incluso si no sale como esperábamos, nos queda la paz interior de haberlo intentado.

Reconstruirse no es reinventarse.
Hay una gran diferencia entre estos dos conceptos. Reconstruirse es tratar de juntar los pedazos rotos para volver a ser quien éramos antes de la tormenta. Pero reinventarse… eso es otra cosa. Es un renacer. Es permitirnos ser algo nuevo, más fiel a lo que somos por dentro. Es comenzar desde cero, con una intención clara, un corazón abierto y la mirada puesta en lo que sí queremos.

Y para hacerlo, es vital dejar de lado la palabra “hubiera”. Como dice mi hermana con sabiduría y picardía: “el hubiera es el pretérito imperfecto del tontejativo”. El pasado no se puede cambiar. Lo que sí podemos cambiar es lo que hacemos con el presente.

Hoy es el futuro de ayer.
Reinventarse comienza aquí y ahora. Es en el presente donde sembramos lo que queremos cosechar mañana. Por eso es tan importante mirar con honestidad cómo estamos viviendo este momento.

No se trata de negar el pasado. Al contrario: es útil explorarlo para sanar nuestras heridas y aprender de ellas. Pero una vez hecho eso, es momento de soltarlo y seguir.

Más allá de los límites autoimpuestos.
Cuando tomamos la firme decisión de reinventarnos, lo que fue ya no tiene poder sobre lo que viene. Es tiempo de ir más allá de nuestras dudas, miedos y auto sabotajes.

La edad, el estatus o el género no deberían definirnos ni limitarnos. Escuchemos a nuestra mente, pero, sobre todo, escuchemos al corazón. Rescatemos nuestros sueños olvidados. Hagamos esa lista de cosas que hemos postergado por años y demos un primer paso, sin importar cuán grandes o pequeños parezcan esos deseos.

Sí, a veces se asoma una voz interna que nos quiere detener. Pero ahí es donde recordamos: el foco está en la visión, no en las viejas creencias.

Reinventarse no es caos, es consciencia.
Este proceso no significa poner todo patas arriba ni arriesgar nuestra estabilidad emocional. Más bien, es una invitación a ordenarnos por dentro, a descubrir nuevas posibilidades y, a veces, a soltar lo que creíamos que nos daba seguridad.

Eso sí: salir del estado de confort puede doler… pero también puede liberar. Y no siempre se necesita una gran crisis para iniciar una reinvención. A veces, basta con un suspiro, una conversación, un «¿y si sí?».

Cada uno a su ritmo.
No todas las reinvenciones son drásticas. Algunas personas necesitan un giro total; otras, solo ajustar un par de piezas. Lo importante es reconocer el momento en el que estamos y abrirnos a la oportunidad de transformarnos.

Algunas señales o situaciones que pueden invitarte a reinventarte:

  • Un nuevo grado de autonomía
  • Mudarte a otra casa o ciudad
  • Terminar una relación (laboral o amorosa)
  • Recuperar tu salud
  • La llegada de un hijo
  • La jubilación o el retiro
  • Un abandono o una pérdida

Y también… los momentos de felicidad, plenitud o logros. Porque no solo en la crisis se crece. También se florece en la calma.

¿Y si hoy fuera ese día?
Todos los días son una oportunidad para empezar de nuevo. No necesitas que algo “grave” suceda. Solo necesitas escucharte de verdad.

“Lo que llamamos el comienzo es con frecuencia el final… Finalizar es comenzar. El fin es el punto desde donde comenzamos.”T.S. Eliot

¿Y tú, en qué parte del camino estás?
Atrévete a escucharte, a soltar lo que ya no vibra contigo y a dar ese primer paso hacia tu nueva versión. No tienes que tenerlo todo resuelto, solo necesitas dar el siguiente paso con ese propósito.
Comparte en los comentarios: ¿qué pequeña acción podrías tomar hoy para comenzar tu propia reinvención?.

Te invito a leer algunos de mis otros escritos que seguramente te van a gustar mucho.

Mujer reflexionando

Descubre Tu Propósito de vida: Proyecta Lo Mejor de Ti.

Mi nuevo website

Por Araceli López Méndez R.Sc.P.
araceli.lopez29@outlook.com

¿Y tú… qué quieres proyectar al mundo?
Imagínate que alguien te hace estas preguntas, así, sin previo aviso y con toda
la intención de hacerte pensar.

  • ¿Qué quieres proyectar de ti?
  • ¿Qué quieres que la gente sienta contigo?
  • ¿Quieres compartir tu conocimiento y sabiduría?
  • ¿Quieres servir?
  • ¿Quieres monetizar?
  • ¿Qué quieres que la gente encuentre contigo?
  • ¿Cómo te quieres identificar?

Podrías pensar que son preguntas que haría un terapeuta, o quizás un coach de vida… pero no. Estas preguntas me las hizo mi querida amiga Claudia Villegas al comenzar el proceso de creación de mi sitio web. ¡Sí, así como lo lees! No me ofreció una plantilla, ni me habló de diseños o colores… me habló del alma de mi mensaje.

Conocí a Claudia en una etapa muy significativa de mi vida profesional, en un empleo que marcó un antes y un después para mí. Desde entonces, he admirado su temple, su capacidad de aprender, reinventarse, tomar decisiones con firmeza y seguir adelante con una sonrisa y una visión clara.

Este año, para mi sorpresa, me compartió que había creado una revista digital llamada Qué te impulsa (¡nombre más perfecto no hay!) y me invitó a participar con mis blogs y anuncios de talleres. Pero ahí no paró la cosa: también se ofreció a guiarme en el mágico y un tanto misterioso mundo de los sitios web.

Confieso que yo era totalmente neófita en el tema —como dicen por ahí, no sabía ni por dónde peregrina idea empezar— pero gracias a su paciencia, entusiasmo y sabiduría, empecé no solo a entender… ¡sino a disfrutarlo! Y fue así como entré, casi sin darme cuenta, al universo de la inteligencia artificial. Un mundo nuevo para mí, lleno de posibilidades, descubrimientos y herramientas que hoy agradezco profundamente.

Y aquí es donde ocurre la magia: mientras me hacía esas preguntas aparentemente simples para mi sitio, me di cuenta de que en realidad estaba reconectando con mi propósito de vida. Desde mi visión de la Ciencia de la Mente y Espíritu, todo esto no fue casualidad, sino una expresión viva del principio de la Unidad. Porque esas preguntas también me llevan a reflexionar:

¿Qué quiero dejar en el mundo? ¿Cómo deseo servir desde lo que soy y lo que
sé? ¿Qué me impulsa?

Este año ha sido una escuela intensiva. Aunque por edad pudiera pensar que vienen tiempos más calmados, la vida se ha encargado de mostrarme —con un guiño amoroso— que no, que aún hay muchos caminos por recorrer y mucho por aprender. Claus, como le digo con cariño a Claudia, ha sido mi aliada en este nuevo tramo, abriéndome puertas hacia nuevas maneras de compartir, crecer, adaptarme e iniciar con mi website.

La IA me ha maravillado, sí… pero también me ha reafirmado una certeza inquebrantable: ninguna inteligencia, por muy artificial que sea, por muy bien alimentada y completa que este, podrá jamás superar el Misterio Sagrado
que yo llamo DIOS.

Y desde ese Misterio, agradezco la vida, los desafíos, las personas que aparecen como mensajeras… y esta nueva aventura que apenas comienza.

Afirmación: “Estoy abierta y disponible a recibir los regalos divinos que la Vida tiene preparados para mí hoy. Los acepto con gratitud, gozo y confianza… ¡Y Así Es!”

Y tú, ¿has descubierto tu propósito de vida? ¿Cómo lo hiciste? Me encantaría leerte y saber qué te impulsa a compartir tu mensaje con el mundo. Cuéntame en los comentarios.

Mira estas otras entradas, son maravillosas:

La Importancia de la Amistad Verdadera en Nuestras Vidas

Echando un vistazo al tesoro invaluable de la amistad verdadera.
Por Araceli López Méndez R.Sc.P.
araceli.lopez29@outlook.com

«Dios nos da los amigos como recompensa por la familia que nos tocó»
Frase atribuida a Wayne Dyer

Dicen que los verdaderos amigos se cuentan con los dedos de una mano, y que seguramente sobran. Sin embargo, en lo personal, me considero un ser profunda y sumamente afortunado y privilegiado. No solo me bastan los dedos de una mano, ¡necesito recurrir a la otra para poder contarlos a todos!

Reconozco que existe una clara diferencia entre «un conocido» y «un amigo». Un conocido es alguien con quien no se intima, con quien el alma no se desnuda. Quizás sea una persona pasajera, o alguien con quien compartimos encuentros casuales y gratos, pero sin una gran trascendencia en la profundidad de la vida. En cambio, los AMIGOS están en las buenas y en las malas, en la salud y en la enfermedad. Son aquellos que se atreven a decirnos las «netas», aunque duelan, y que a pesar de nuestros errores más crasos, no nos juzgan. Nos siguen aceptando con amor y compasión, siempre dispuestos a ofrecernos la mano y ayudarnos a levantarnos del suelo.

A veces, la vida nos lleva por caminos separados. Matrimonios, maternidad, mudanzas
a otro país, el desarrollo profesional… pero al igual que en la canción de Carole King,
con solo una llamada, están ahí para nosotr@s, y nosotr@s para ell@s.

Tardaría un buen rato en enumerar a cada uno de mis amigos, pero, aunque no sea 14 de febrero, deseo rendir un sincero homenaje y reconocimiento a cada una y cada uno de ellos.

Un Nuevo Regalo en el Camino de la Vida

Ahora bien, a estas alturas de mi vida, y recién cumplidas mis 67 primaveras, jamás hubiera imaginado que aún sería posible encontrar y descubrir nuevas amistades. Pero Dios, que es tan bondadoso conmigo, me ha regalado una nueva amiga. Un ser verdaderamente compasivo de quien aprendo constantemente la aceptación, el no juicio, la autenticidad, el consuelo y la sabiduría. Me refiero a Mirna LópezTrevithick, una leal Practicante de la Ciencia de la Mente y mi directora en los Centros para la Vida Espiritual Mérida.

Ella vive en Dallas y yo me divido entre México y Toronto, pero la distancia física no nos separa; al contrario, nos ha unido más. Es realmente impresionante cómo el Universo me escuchó. La conocí en una clase virtual de la maestría «Holmes Ecléctico» y, sin cruzar ni una sola palabra, deseé que fuera mi amiga. Había una luz muy especial brillando en ella. ¡Y voilà! Tiempo después, no sé cuánto, quizás unos tres o cuatro años más tarde, Mirna me contactó. Guiada por su intuición, y habiendo escuchado solo algo sobre mí, me invitó a ser parte de la «Contemplación con Corazón».

Una vez más, Dios, la Vida, el Universo o como cada uno le conozca, me consiente y me apapacha. Además de tener una familia incomparable, más allá de lo convencional, poseo la bendición y fortuna de contar con varios AMIGOS, y esta nueva amistad ha traído un gozo y un alivio diferente a mi plano de vida humana.

Gracias, gracias, gracias

Afirmo: Aquí y ahora, doy gracias infinitas por la dicha y el privilegio de conocer y experimentar la verdadera amistad. Honro a mis amigos de antes, a mis amigos de siempre, a mis nuevos amigos y a todos los que aún están por llegar. ¡Y ASÍ ES!

Y tu? cuéntanos sobre tus amigos, te queremos escuchar!

Te invito a leer las siguientes entradas, seguro te van a gustar:

La vida es un viaje

El amor

Paisaje con flores iluminadas cálidamente por un rayo de luz inspirada para el Blog de Araceli López Echando un vistazo a… LA CONSCIENCIA CRÍSTICA: un despertar desde el amor.

La consciencia crística

Por Araceli López Méndez R.Sc.P.

En esta Semana de Pascua que recién termina, deseo compartir contigo una reflexión profunda y amorosa sobre lo que significa vivir en Consciencia Crística, un estado de plenitud al que todos podemos aspirar.

¿Qué es la Consciencia Crística?
La Consciencia Crística es mucho más que un concepto espiritual: es un estado de ser. Es el reconocimiento de que somos una extensión viva del Poder Creador Universal, parte activa y co-creadora de Dios. Esta consciencia nos invita a descubrir y cumplir nuestro propósito de vida, (en el budismo se conoce como Dharma), con amor, servicio y claridad, tanto en lo individual como en lo colectivo.

Jesús, el Cristo, vino a mostrarnos este camino, no solo con palabras, sino con su ejemplo. A través de su vida, nos enseñó que todo en el universo tiene un propósito perfecto, no desde la moral humana, sino desde una comprensión espiritual más elevada.

Vivir desde la Consciencia
Cuando habitamos esta consciencia, dejamos de emitir juicios y prejuicios. En cambio, abrazamos los valores universales, cultivamos pensamientos constructivos y actuamos desde la paz interior. En este estado, nuestras decisiones ya no vienen del miedo o del ego, sino de una conexión directa con la sabiduría divina.

La Consciencia Crística es, en esencia, una armonía entre nuestro espíritu y nuestra humanidad. Es cuando nuestros hemisferios cerebrales —el racional y el creativo— trabajan en equilibrio, permitiéndonos vivir con una percepción expandida. Es lo que Jesús manifestó en vida, y lo que nos invitó a experimentar: «El que cree en mí, hará las obras que yo hago; y aún mayores…» (Juan 14:12).

El poder de transformar la realidad
Desde esta consciencia, todo lo que vivimos —la enfermedad, la escasez, el dolor— se
resignifica. Ya no lo vemos como castigo, sino como parte de un proceso de aprendizaje. Podemos entonces transformarlo en salud, abundancia, amor y comprensión. Y, sobre todo, acceder al regalo más grande: la paz interior y la conexión con el presente.

¿Cómo empezar el camino?
Este camino no requiere renuncias extremas ni sacrificios. No se trata de alejarnos de la vida, sino de vivirla con responsabilidad y autenticidad. No tenemos que rechazar el dinero, las relaciones o el gozo físico. Solo necesitamos conciencia, respeto y coherencia. Herramientas como la meditación, la oración, los decretos o afirmaciones, la visualización y la introspección son puertas que nos acercan al despertar. Nos ayudan a silenciar el ruido mental y a escuchar la voz de nuestro Cristo Interior.

Para florecer, es importante estar pendientes de nuestros pensamientos, evitando aquellos que son destructivos y que nos conducen a sentir malestar hacia los demás y hacia uno mismo. Posteriormente, erradicar el juicio, la crítica y las opiniones no pedidas, descubriendo la integridad de cada ser vivo y vinculándonos con la autenticidad. “Aquel de ustedes que esté libre de pecado, que tire la primera piedra” Juan 8:1-7. Gran lección de Jesús el Cristo.

El milagro de vivir despiertos
A medida que avanzamos en este despertar, comenzamos a ver los cambios: nos sentimos más en paz, más presentes, más conectados. Comprobamos que los milagros existen, que la vida se vuelve más liviana y amorosa. Y, poco a poco, el miedo, la incertidumbre y la duda se disuelven, dando paso a la intuición, la plenitud y la fe.

Gracias, Bendito Maestro Jesús, por mostrarnos este camino de Amor y Aceptación. Que en estos días de Pascua y siempre, podamos honrar sus enseñanzas no solo con palabras, sino con acciones conscientes y amorosas.

AFIRMO: “Estoy dispuest@ y abierto a recibir toda posibilidad de ampliar mi
consciencia hasta revelar el Cristo que yace en mi ¡Y ASÍ ES!”

Un amanecer en el campo mostrando una flor abriéndose inspirado en el blog de Araceli López Echando un vistazo a… “MORIR Y RENACER”

Morir y renacer

Por Araceli López Méndez R.Sc.P.

Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.”
— Juan 11:25

Hace algunos años, cuando el film de Mel Gibson, La Pasión de Cristo fue exhibida, decidí ir a verla con mi muy querida amiga Ana Gaby. Resulta que sólo pudimos permanecer en el cine 15 minutos pues empecé a llorar casi desde el primer latigazo que le infringen al actor central y quien representaba al gran Maestro Jesús. Empecé a experimentar una culpa inmensa y no podía dejar de llorar. Sólo le decía a mi amiga que ese sacrificio no había servido de nada pues la humanidad seguía sin entender ni aprender de las experiencias ni de la historia misma, y desde luego, considerándome una gran pecadora.

Posteriormente, tuve mi cita con mi terapeuta de Ciencia de la Mente, Lupita Sánchez del Moral, con quien apenas empezaba a trabajar. Le conté esta situación y es entonces que me explica un poco sobre los mensajes, vida y ejemplo del Maestro de Maestros. Tiempo después tomé clases con una experta en el estudio de la Biblia, D.D. Rebeka Piña, ahondando, aprendiendo y comprendiendo más sobre el tema. Adyacente a esto, me deleite con el capítulo dedicado al gran Maestro Jesús en el libro de la Ciencia de la Mente escrito por el Dr. Ernest Holmes, cuya interpretación es simplemente gloriosa.

Sin ir más allá, me avoco entonces a compartir desde mi entender, estas dos profundas
y amorosas enseñanzas de Jesús.

La muerte.- Este concepto no sólo trata del final del cuerpo físico de la persona, sino de saber que todos los días tenemos la oportunidad de cerrar los círculos, de morir al temor, al rencor, al odio, a la mentira, a la envidia, a la traición, a la codependencia, a la prepotencia, a la soberbia, al resentimiento, a la ira, a la tristeza, a la angustia, a la humillación; al juicio, al chisme, al soborno, al chantaje, a la manipulación, a la indolencia, a la víctima, a la corrupción; a cualquier sentimiento, emoción o idea que aporta malestar, que impide el fluir con la vida y que nos mantiene experimentando el infierno. Así que siempre tenemos la opción de disponernos a morir a todo aquello que nos lástima y nos hace daño como un latigazo en el alma.

Ahora, aquí viene un paso transformador que permite evolucionar y continuar, El Perdón. Por ello, cuando Jesús está agonizando en la cruz dice: – Padre perdónalos porque no saben lo que hacen –, significa que actuamos por ignorancia y por inconsciencia, pues de lo contrario, no nos atreveríamos a calificar, a juzgar, a criticar y mucho menos a sentir cualquier de las emociones o sentimientos aquí mencionados, ni en mi contra ni en la de nadie. Realmente amaríamos y aceptaríamos a los demás como a nosotros mismos.

El renacer o resucitar.- Significa que podemos volver a empezar. Es el momento de dejar atrás todo y de abrir un nuevo círculo basado en el amor. Es el turno de estar preparados para renovarnos, para renacer en alguien diferente a lo que hasta hoy hemos sido. Es regalarnos la oportunidad de vivir desde un ser resucitado en la compasión, en la comprensión, en el respeto, en la integridad. Es entender que todo en la vida es negociable excepto nuestra dignidad. Es revivir cada mañana y co-crear un día diferente practicando algo distinto a todo aquello que nos atormentaba. Es estar dispuesto a vivir el momento presente, a entender que hoy es lo único que tenemos y se acabó. El futuro ni siquiera sabemos si llegará. He aquí una de las frases más importantes y bellas que pronuncia el Maestro Jesús ya resucitado a sus apóstoles: –“¡La Paz sea con ustedes!” -. Indica que al renovarnos y renacer en la consciencia crística, estaremos en paz, dormiremos y despertaremos en paz y que, a pesar de los desafíos que se nos presenten, siempre que elijamos resucitar a lo mejor en nuestro interior, viviremos en paz.

Después de esto, he dejado de sentirme culpable o pecadora. Hoy comprendo que soy un espíritu pasando por una experiencia humana y que por ello y durante el aprendizaje, cometo y cometeré errores. No obstante, me hago cargo y responsable de mí y confío en que siempre tengo la libertad de elegir morir a lo negativo y comprendiendo que todos nuestros actos tienen consecuencias. Así que siempre puedo arrepentirme (replantear el tema), perdonarme y renacer a todo lo que yo quiera o requiera en esta experiencia única e irrepetible que es la vida.

Afirmo: AQUÍ Y AHORA MUERO A LA VÍCTIMA Y A TODO PENSAMIENTO DESTRUCTIVO. HOY DECIDO RENACER AL AMOR INCONDICIONAL Y A LA ACEPTACIÓN TOTAL HACIA MI Y MIS SEMEJANTES ¡Y ASÍ ES!

Persona iluminada, inspirada en la figura de coach, mentor (a) asesor (a) consejero (a)

Mensaje o Mensajero

Por Araceli López Méndez R.Sc.P.
araceli.lopez29@outlook.com

Me parece que es muy importante conocer o tener un maestr@, mentor/a, consejer@, asesor/a, psicólog@, gurú o de los múltiples nombres que se le puede llamar a un guía y quien nos dé a conocer la verdad espiritual y humana de nosotr@ a través de una filosofía y/o religión, de la manera o forma con la que cada un@ fluya mejor y sienta una verdadera conexión de amor y que genere un vínculo con nuestro poder interno, y, del cual, extraigamos el sentido común y la sabiduría junto con todas las cualidades divinas que por default nos pertenecen y a las cuales tenemos derecho de disfrutar.

Humanamente, l@s mensajer@s que nos comparten del conocimiento y quienes nos ayudan a cambiar nuestros pensamientos, nuestras decisiones, nuestra cotidianidad, nuestra vida, se convierten en muchos casos, en la “única” voz que debemos seguir, la entidad especial que nos puede convertir en ese ser maravilloso que tanto anhelamos. En algunas ocasiones hasta son motivo de adoración e idolatría, y, aunque ni siquiera sea el propósito o la intención de etas almas, somos nosotros quienes los queremos ver como alguien perfect@ o casi perfect@. No obstante, en el primer momento en que ocurre una diferencia o un error con el o la coach en cuestión, esa admiración o respeto
empiezan a disminuir o tal vez a desaparecer, dado que es muy fácil olvidar que esa persona es justo eso, una persona y evidentemente es human@. Lo más complicado del tema es llegar al fanatismo y con el riesgo de integrarse a una secta de la cual es muy difícil salir.

Luego entonces ¿en dónde poner nuestra atención? Asumo que en el mensaje. Desde luego es determinante confiar en ese/a asesor/a quien nos proporciona la información,
siempre que observemos congruencia, libertad, honestidad y bondad en él o ella, pero,
sobre todo, escuchar nuestra intuición que no es más que la voz del Creador en nuestro interior.

Por otro lado, creo que todos los mensajes de vida, han sido escuchados por seres que se han abierto a la oportunidad de conocer y saber acerca de esos poderes que cada un@ posee y que suele desconocer. Esa es la misión del mensajero, ser portador y transmisor de la Verdad con humildad y ejemplo, manteniéndose lo más lejos posible de la arrogancia espiritual.

Esta es una invitación a tratar de evitar la idealización hacia nuestros maestros, conservando el amor, la admiración, respeto, gratitud e incluso, pueden ser inspiración a emular, pero entendiendo que lo más valioso que nos dan, es el mensaje divino.

Afirmación: Estoy abiert@ a escuchar con atención el o los mensajes de vida que me inspiran y me llevan a un cambio y transformación divina, revelando la mejor versión de mí ¡Y Así Es!

Mariposa sobrevolando un lago al atardecer que evoca el blog echando un vistazo... a yo soy la causa

La Ley de Causa y Efecto: Cómo Influye en Tu Vida

Echando un vistazo a… Yo soy la causa
Por Araceli López Méndez R.Sc.P.
araceli.lopez29@outlook.com

«No podemos evitar que los pájaros de la tristeza vuelen sobre nuestras cabezas, pero sí podemos evitar que aniden en nuestro cabello.»
— Proverbio chino

¿Alguna vez te has preguntado por qué o para qué sucede algo en tu vida? ¿Qué provocó eso que ahora estás experimentando?

Existe una ley universal: La Ley de Causa y Efecto, que para mí es la Ley Madre. De ella nacen otras leyes poderosas que quizás ya conoces: la de Atracción, del Espejo, de circulación, de la Intención, de Equivalentes Mentales, y más.

Y así como todo efecto tiene una causa, existe una Primera Causa. Yo la llamo Uno Único o Dios — aunque cada corazón tiene su propio nombre para esa energía suprema. De esta Primera Causa se origina todo lo creado: el universo, o como muchos ya lo llaman, el omniuniverso, porque Dios es Omnipotente, Omnipresente y Omnisciente.

Desde esta perspectiva, todo lo que existe es efecto de esa Causa Primordial, incluida nuestra propia vida. Y así, tú y yo somos tanto causa como efecto: creamos con nuestras ideas, pensamientos y creencias. Algunas veces creemos que somos buen@s para algo, y la Vida, que escucha y responde, nos lleva a convertirnos en ello. Otras veces dudamos de nuestras capacidades, y entonces… hasta se nos quema el agua.

Por eso, presta atención a tus pensamientos, a tus elecciones y a dónde fijas tu atención.

Porque como dice mi gran amigo Rodrigo: “La Vida es justa, porque te da lo que pides.”

Y yo agregaría:

  • Te da lo que piensas.
  • Te da lo que generas en tu mente.
  • Te da lo que co-creas.

Afirmación: Yo fluyo de manera equilibrada, armoniosa y justa en la vida, porque al ser una causa correcta y luminosa, la respuesta a mi co-creación es buena y muy buena. ¡Y Así Es!

Te invito a explorar más reflexiones sobre el Amor Divino y la transformación interior en mis otros escritos como La ley del desapego

Chica entrando a la resonancia magnética que ilustra el blog que escribió Araceli López.... Echando un vistazo a… “¿QUIÉN MANDA AQUÍ?”

Quién manda aquí, es pregunta.

Por Araceli López Méndez R.Sc.P.
araceli.lopez29@outlook.com

Hace aproximadamente un año, viví una experiencia que me dejó una gran enseñanza sobre el poder de la mente. Tuve que someterme a una resonancia magnética debido a un tema delicado de salud. Como muchos saben, este procedimiento requiere quedarse completamente inmóvil para evitar tener que empezar de nuevo. Me acomodaron en la camilla, colocaron una perilla en mi mano izquierda para oprimir en caso de emergencia y el estudio comenzó.

Dentro del túnel, rodeada por ese sonido fuerte y monótono, mi mente empezó a jugar conmigo. Surgieron pensamientos incómodos y, para colmo, me dio una molesta comezón en el labio y en el ojo. Por un momento, estuve tentada a presionar la perilla para detener el proceso y rascarme. Pero, justo en ese instante, una pregunta surgió con fuerza en mi interior:

“¿Quién manda aquí? ¿La mente o yo?”

Sin dudarlo, respondí: “YO.”

En ese instante, todo cambió. Al hacerme consciente, decidí redirigir mis pensamientos. Como el ruido del aparato no me permitía entrar en oración —lo que en Ciencia de la Mente conocemos como Oración Científica Afirmativa— ni en una meditación profunda, opté por enfocarme en todo aquello que amo y deseo experimentar. Me sumergí en pensamientos impregnados de alegría, gratitud y esperanza.

El tiempo pasó volando. Para cuando me di cuenta, ya había olvidado la comezón. Al terminar la resonancia, me sentí profundamente agradecida por haber recordado una verdad tan poderosa: soy yo quien tiene el control, no mi mente.

Esta lección no solo aplica para ese momento, sino para la vida entera. Cuando reconocemos que tenemos el poder de elegir nuestros pensamientos, todo cambia. Los hábitos, las emociones y hasta la relación con nuestra mente —cuyo trabajo natural es pensar— mejoran radicalmente.

Te invito a experimentar esta maravillosa sensación de libertad. Al elegir conscientemente qué pensar, abrimos la puerta a un mundo donde la paz, la fuerza y el equilibrio son posibles. Recuerda siempre: tú tienes el poder.

“La felicidad de tu vida depende de la calidad de tus pensamientos.” – Marco Aurelio.

Afirmación:Aquí y ahora, soy quien manda. Dirijo mi mente con claridad y elijo conscientemente qué pensar. Este es mi derecho, mi poder y mi libertad. ¡Y así es!”

Figura angelical en posición de meditación con el centro resplandeciendo que ilustra el blog de Araceli López Echando un vistazo a la… SABIDURIA DE LA CHISPA DIVINA

La sabiduría de la chispa divina

Por Araceli López Méndez R.Sc.P.
araceli.lopez29@outlook.com

Hoy iniciaré este blog con las sabias palabras de

Swami Sivananda, lo mejor que puedes dar:

  • A tu enemigo es el perdón;
  • A tu adversario, la tolerancia;
  • A un amigo, tu corazón;
  • A tu hijo, el buen ejemplo;
  • A tu padre, consideración;
  • A tu madre, la conducta, que le haga sentirse orgullosa de ti;
  • A ti mismo, el respeto;
  • A todos, compasión.

Suena romántico y hermoso más no fácil ¿verdad?

Vayamos desmenuzando cada situación en forma breve, para que desde la parte más sabia que nace de nuestro interior, desde nuestra Chispa Divina, advirtamos los grandes beneficios que tienen estas frases que generosamente nos ha compartido este ser tan profundo.

  • ¿Perdón? ¿a mi enemig@? ¿cómo? La forma más sencilla es soltando la víctima en la cual me he instalado. Quitar el poder a quien se lo he otorgado. Agradecer la lección recibida y dejar ir a la persona en cuestión y como resultado, soy libre y empiezo a sanar las heridas.
  • ¿Tolerancia? ¿a mi adversari@? ¿por qué? Porque tod@s somos diferentes. Porque acerca de una verdad hay otros puntos de vista y todos son válidos. Porque tod@s sentimos distinto. Porque las diferencias enriquecen y me hacen conocer más profundamente el pensamiento humano. Porque evito la necedad. Porque me entreno a saber escuchar y aprendo a negociar.
  • ¿Mi corazón? ¿le hará falta a alguien? ¿cuál es la idea? Compartir. Sentir una sublime alegría al relacionarme con l@s amig@s. Me ayuda a ser leal y honest@ sin por ello comprometer mis valores y lo que es correcto para mí. Decir la verdad. Estar ahí en las buenas y en las no tan buenas. Me entreno para no juzgar.
  • ¿Un buen ejemplo? ¿Pero si soy la autoridad? ¿Pero si yo los mantengo y los educo? Sí, pero no hay ninguna palabra que tenga el peso más contundente que una acción. “Las cosas no se dicen, se hacen, porque al hacerlas se dicen solas” Woodie Allen. Justamente porque soy la autoridad doy el ejemplo, así me evitaré la culpa.
  • ¿Para qué o por qué considerar a mi padre? Porque él se prestó como canal para que yo naciera y experimentara la vida. Cualquiera que sea la lección o aprendizaje que haya obtenido de él, yo puedo elegir experimentar cosas distintas que me ubiquen en una consciencia más elevada y sea capaz de agradecer mi propia historia.
  • Todas las madres se quieren sentir orgullosas ¿qué sentido tiene? Es tan simple como practicar la gratitud y la humildad. Es la oportunidad que la vida me pone para ser mejor y superar cualquier barrera u obstáculo; cualquier miedo transmitido por ella.
    Hay que recordar que así aprendió y al igual que mi padre, han hecho lo que han podido con lo que han tenido. Es orgullo bien entendido, no arrogancia. Nada más me parió, así de simple.
  • Pero yo sí yo me respeto. Entonces ¿por qué tengo miedo de perder mi trabajo, mi pareja, mi status, o de no alcanzar mi sueño? Obvio ¿verdad? El respeto no son las formas sociales, eso es sólo una parte para convivir. El respeto va más allá de la superficie. Es creer que soy merecedor/a del bien absoluto y que mi autoestima y dignidad no es negociable.
  • ¿Compasión? Pero si eso es lástima. No, de ninguna manera. Compasión es confiar plenamente que esa persona que aparentemente está en una situación difícil por la enfermedad, por alguna tragedia, porque no tiene trabajo, familia, pareja, dinero, etc., posee un poder interno infinito. Es saber aceptar a l@ demás sin juzgar; Es soltar el control y dejar que esa persona se dé la oportunidad de salir adelante. Es enseñarle a pescar y no darle el pescado; Es comprender que a veces, esa persona es mi espejo y lo que busco es justificarla para justificarme a mí mismo. Es reconocer que existe la unidad y que emana desde el Ser Supremo, por lo tanto, todos somos parte de todos.

Vaya pues esta invitación a admitir, a reconocer nuestro poder, nuestra sabiduría que
no es más que un aspecto sagrado de nuestra divinidad, de nuestra Chispa Divina.

AFIRMACIÓN: “HOY DECLARO QUE SOY, PERDÓN, TOLERANCIA, CORAZÓN, BUEN EJEMPLO, CONSIDERACIÓN, ORGULLO, RESPETO Y COMPASIÓN, EN UNA PALABRA “AMOR” ¡Y ASI ES”.