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Reloj de arena dorado sobre fondo en tonos rosa y beige con la frase ‘Para todas las cosas hay tiempo’ y el sitio web queteimpulsa.com.mx

Para todas las cosas hay tiempo

Echando un vistazo a… “Para todas las cosas hay tiempo” Eclesiastés 3
Por Araceli López Méndez
contactoaracelilopezmendez@gmail.com

“Para todas las cosas hay sazón y todo lo que se quiere debajo del cielo, tiene su tiempo.”
“Tiempo de llorar y tiempo de reír, tiempo de endechar y tiempo de bailar.”
“Tiempo de amar y tiempo de aborrecer, tiempo de guerra y tiempo de paz.”
Eclesiastés 3


Hoy quiero compartir con ustedes uno de los pasajes bíblicos más sabios y hermosos que he leído y que, desde mi perspectiva, trasciende religiones, dogmas e ideologías, pues su mensaje es universal.

En este blog sólo comparto tres de las frases que contiene Eclesiastés 3. Confieso que me costó elegir, porque todas son maravillosas.

Recuerdo que, cuando trabajaba en la oficina, tenía frente a mi escritorio el texto completo. Cada vez que entraba en pánico por alguna situación lo leía una y otra vez, y eso me devolvía la calma. Aún hoy me genera paz, porque me recuerda que existe un orden divino, que “para todas las cosas hay tiempo” y que el cómo y el cuándo corresponden a un Poder Superior (con el nombre que cada uno le dé).

Es común que el ser humano se frustre porque sus anhelos no se cumplen en el momento esperado, y quiera forzar los procesos. Yo solía caer en ese escenario y, siendo honesta, todavía a veces aparece la sombra del miedo que me impulsa a querer apresurar o retrasar decisiones. Es el ego que busca controlar.

Sin embargo, comprender que “para todas las cosas hay tiempo” nos invita a confiar en que los sueños se manifiestan en la mejor oportunidad. Lo esencial es vivir plenamente el presente. Recuerdo a una alumna que me contaba que, cuando estaba en el trabajo, pensaba en su pareja, y cuando estaba con su pareja, pensaba en el trabajo. Creo que esto les ocurre a muchas personas, y es quizá una de las formas menos adecuadas de usar el tiempo.

Tal como enseña Eclesiastés 3, si estamos en la oficina, es momento de poner toda la energía en el trabajo; así concluiremos con menos tensión. Si compartimos con la familia, entreguemos toda nuestra atención a ese espacio. Si vamos al cine, apaguemos el celular y disfrutemos la película. Los ejemplos son infinitos: cuántas veces desperdiciamos el tiempo por no estar presentes en lo que hacemos.

Una manera de honrar el tiempo es cumplir puntualmente con nuestros compromisos. También es sano aprender a decir “no”, en lugar de aceptar algo para luego cancelar o dejar esperando a alguien, lo que al final genera culpa. Respetar el tiempo propio y el ajeno es una muestra de amor.

Otra práctica enriquecedora es abrir espacio a la improvisación: pequeños momentos espontáneos que rompen la rutina y nos permiten disfrutar de la frescura del presente.

Eclesiastés 3 también nos invita a reflexionar sobre el tiempo que dedicamos a pensamientos negativos, emociones dolorosas o recuerdos que ya no volverán. Muchas veces estamos más ocupados en revivir el pasado o en anticipar el futuro, que en vivir el único instante real: el ahora. Preguntémonos:

  • ¿Cuánto tiempo dedico realmente al presente?
  • ¿Cuánto a pensar en mí y cuánto en los demás?
  • ¿Cuánto a juzgar y criticar, olvidando que nunca habrá un buen momento para la crítica?

Los invito a reflexionar y regalarse instantes de verdadero enriquecimiento: enfocarse en lo que suma, en lo que fortalece, en lo que construye. Seamos conscientes de que “para todas las cosas hay tiempo”, y hagamos nuestra parte con confianza.

Afirmación: “Yo fluyo con la vida y confío plenamente en que, para mis asuntos y para todas las cosas, hay tiempo. ¡Y así es!”

Si esta reflexión tocó tu corazón, te invito a explorar más escritos en nuestra sección de espiritualidad y motivación en QTI. Siempre encontrarás palabras que te impulsen a confiar en el tiempo perfecto de la vida.