Archivo de la categoría: Ciencia de la Mente

Blog El poder transformador d e la pasión

El Poder Transformador de la Pasión

Echando un vistazo a… La pasión
Por Araceli López Méndez R.Sc.P.
araceli.lopez29@outlook.com

¿Qué es la pasión? Es un sentimiento vehemente, capaz de dominar la voluntad y perturbar la razón, como el amor, el odio, los celos o la ira intensos. Asimismo, y desde
un punto de vista sano, es un sentimiento exaltado hacia algo o hacia alguien que nos
lleva a actuar con profundo entusiasmo y sin cesar. Es un hondo deseo de mantener esa práctica constantemente en virtud de que nos llena y nos hace experimentar algo
verdaderamente adrenalínico, genuino y sublime e incluso, un éxtasis supremo.

Tomando en consideración esta definición, pienso que la gran mayoría de los seres
humanos, sino es que todos, sentimos una intensa predilección por algo o por alguien.
Es ese “algo” que nos entusiasma hacer, practicar o sentir y que nos lleva a estados de
embeleso; Es ese “algo” que nos provoca estar ahí sin límite de tiempo. Es ese campo
fértil donde fluimos plena y alegremente; Es ese “algo” que amamos ejercer y contactar
aquí, ahora y siempre.

Y sí, creo profundamente que todos los seres humanos —sin excepción— tenemos
dentro un llamado apasionado. Algo que nos entusiasma profundamente, que nos da
sentido y que nos hace vibrar alto. Puede ser escribir, meditar, servir, sanar, enseñar,
cocinar, pintar, cantar, crear… o simplemente contemplar en silencio. Puede ser amar a
alguien intensamente, cuidar de un hijo o dedicarse con devoción a una causa.

Y ahora viene la invitación profunda:

  • ¿Qué tanta pasión sientes por ti mismo?
  • ¿Qué tanta alegría te produce conocerte, cuidarte, amarte?
  • ¿Qué tanto gozo experimentas al estar contigo, en contacto con tu ser más íntimo y
  • luminoso?

Si al responder estas preguntas sientes un vacío o una desconexión, no te preocupes.
La buena noticia es que siempre se puede comenzar de nuevo. Siempre podemos
abrirnos a la posibilidad de reencontrarnos, de emprender ese viaje sagrado hacia el
autoconocimiento y el amor propio. Y créeme, ese reencuentro contigo puede ser la
pasión más profunda y transformadora que jamás hayas experimentado.

Cuando encendemos ese fuego interno, cuando cultivamos una pasión consciente por
nuestro ser, por nuestra vida y por nuestro propósito, todo comienza a tomar sentido. La pasión se convierte en un canal de sabiduría, en una guía para descubrir lo que vinimos a entregar al mundo.

Y como regalo adicional, esta pasión espiritual nos enseña a amar incluso aquello que
antes rechazábamos. Nos ayuda a transformar lo que nos irrita en aceptación, lo que nos duele en compasión, lo que nos cuesta en oportunidad de crecimiento. Porque cuando vivimos apasionadamente desde el alma, todo se convierte en camino, en propósito, en bendición.

¿Y tú? ¿Qué te apasiona? ¿Qué hace cantar a tu alma?
Permítete sentirlo, vivirlo y honrarlo.
Tu pasión es un puente directo al Amor que eres.


Afirmación: Aquí y ahora, yo……. (tu nombre) me abro a la oportunidad de experimentar e incrementar el autoconocimiento y el autodescubrimiento eligiéndome cada día de mi vida con alegría, con entusiasmo y pasión total ¡Y Así Es!

Si este mensaje tocó algo dentro de ti, date el regalo de escucharte con honestidad. Comienza hoy a descubrir lo que enciende tu alma y te llena de vida. Comparte este post con alguien que necesite reconectar con su pasión… porque el amor propio también se contagia.

Y si en tu camino de autodescubrimiento también has sentido que necesitas soltar, confiar y fluir con la vida, te invito a leer el blog sobre La Ley del Desapego.
Ahí exploramos cómo dejar ir el control y abrirnos a lo que el universo tiene preparado para nosotros, con paz, aceptación y confianza plena.

«Soltar no es perder, es hacer espacio para recibir lo que realmente está alineado con tu alma.« Explora más frases como esta en nuestra colección de frases de amor propio y autoestima.

Reinventarse vencer las excusas

Cómo Reinventarse: Vence tus Excusas y Crea un Nuevo Comienzo

Echando un vistazo a reinventarse
Por Araceli López Méndez R.Sc.P.
araceli.lopez29@outlook.com

¿Quién no ha sentido alguna vez el deseo de comenzar de nuevo? Reinventarse no es una moda ni un lujo… es un llamado profundo, un impulso del alma que nos invita a expandirnos más allá de lo conocido. Pero para dar ese paso, primero tenemos que mirar de frente a nuestras propias excusas.

¿Qué nos detiene realmente? ¿Es el miedo? ¿El qué dirán? ¿No sentirnos lo suficientemente jóvenes, ricos o capaces? ¿El temor al fracaso? ¿La necesidad constante de complacer o de ser reconocidos?

Desde mi óptica, lo que más suele pesar no es lo que hicimos, sino aquello que no nos atrevimos a hacer. Porque cuando intentamos algo, incluso si no sale como esperábamos, nos queda la paz interior de haberlo intentado.

Reconstruirse no es reinventarse.
Hay una gran diferencia entre estos dos conceptos. Reconstruirse es tratar de juntar los pedazos rotos para volver a ser quien éramos antes de la tormenta. Pero reinventarse… eso es otra cosa. Es un renacer. Es permitirnos ser algo nuevo, más fiel a lo que somos por dentro. Es comenzar desde cero, con una intención clara, un corazón abierto y la mirada puesta en lo que sí queremos.

Y para hacerlo, es vital dejar de lado la palabra “hubiera”. Como dice mi hermana con sabiduría y picardía: “el hubiera es el pretérito imperfecto del tontejativo”. El pasado no se puede cambiar. Lo que sí podemos cambiar es lo que hacemos con el presente.

Hoy es el futuro de ayer.
Reinventarse comienza aquí y ahora. Es en el presente donde sembramos lo que queremos cosechar mañana. Por eso es tan importante mirar con honestidad cómo estamos viviendo este momento.

No se trata de negar el pasado. Al contrario: es útil explorarlo para sanar nuestras heridas y aprender de ellas. Pero una vez hecho eso, es momento de soltarlo y seguir.

Más allá de los límites autoimpuestos.
Cuando tomamos la firme decisión de reinventarnos, lo que fue ya no tiene poder sobre lo que viene. Es tiempo de ir más allá de nuestras dudas, miedos y auto sabotajes.

La edad, el estatus o el género no deberían definirnos ni limitarnos. Escuchemos a nuestra mente, pero, sobre todo, escuchemos al corazón. Rescatemos nuestros sueños olvidados. Hagamos esa lista de cosas que hemos postergado por años y demos un primer paso, sin importar cuán grandes o pequeños parezcan esos deseos.

Sí, a veces se asoma una voz interna que nos quiere detener. Pero ahí es donde recordamos: el foco está en la visión, no en las viejas creencias.

Reinventarse no es caos, es consciencia.
Este proceso no significa poner todo patas arriba ni arriesgar nuestra estabilidad emocional. Más bien, es una invitación a ordenarnos por dentro, a descubrir nuevas posibilidades y, a veces, a soltar lo que creíamos que nos daba seguridad.

Eso sí: salir del estado de confort puede doler… pero también puede liberar. Y no siempre se necesita una gran crisis para iniciar una reinvención. A veces, basta con un suspiro, una conversación, un «¿y si sí?».

Cada uno a su ritmo.
No todas las reinvenciones son drásticas. Algunas personas necesitan un giro total; otras, solo ajustar un par de piezas. Lo importante es reconocer el momento en el que estamos y abrirnos a la oportunidad de transformarnos.

Algunas señales o situaciones que pueden invitarte a reinventarte:

  • Un nuevo grado de autonomía
  • Mudarte a otra casa o ciudad
  • Terminar una relación (laboral o amorosa)
  • Recuperar tu salud
  • La llegada de un hijo
  • La jubilación o el retiro
  • Un abandono o una pérdida

Y también… los momentos de felicidad, plenitud o logros. Porque no solo en la crisis se crece. También se florece en la calma.

¿Y si hoy fuera ese día?
Todos los días son una oportunidad para empezar de nuevo. No necesitas que algo “grave” suceda. Solo necesitas escucharte de verdad.

“Lo que llamamos el comienzo es con frecuencia el final… Finalizar es comenzar. El fin es el punto desde donde comenzamos.”T.S. Eliot

¿Y tú, en qué parte del camino estás?
Atrévete a escucharte, a soltar lo que ya no vibra contigo y a dar ese primer paso hacia tu nueva versión. No tienes que tenerlo todo resuelto, solo necesitas dar el siguiente paso con ese propósito.
Comparte en los comentarios: ¿qué pequeña acción podrías tomar hoy para comenzar tu propia reinvención?.

Te invito a leer algunos de mis otros escritos que seguramente te van a gustar mucho.

Mujer reflexionando

Descubre Tu Propósito de vida: Proyecta Lo Mejor de Ti.

Mi nuevo website

Por Araceli López Méndez R.Sc.P.
araceli.lopez29@outlook.com

¿Y tú… qué quieres proyectar al mundo?
Imagínate que alguien te hace estas preguntas, así, sin previo aviso y con toda
la intención de hacerte pensar.

  • ¿Qué quieres proyectar de ti?
  • ¿Qué quieres que la gente sienta contigo?
  • ¿Quieres compartir tu conocimiento y sabiduría?
  • ¿Quieres servir?
  • ¿Quieres monetizar?
  • ¿Qué quieres que la gente encuentre contigo?
  • ¿Cómo te quieres identificar?

Podrías pensar que son preguntas que haría un terapeuta, o quizás un coach de vida… pero no. Estas preguntas me las hizo mi querida amiga Claudia Villegas al comenzar el proceso de creación de mi sitio web. ¡Sí, así como lo lees! No me ofreció una plantilla, ni me habló de diseños o colores… me habló del alma de mi mensaje.

Conocí a Claudia en una etapa muy significativa de mi vida profesional, en un empleo que marcó un antes y un después para mí. Desde entonces, he admirado su temple, su capacidad de aprender, reinventarse, tomar decisiones con firmeza y seguir adelante con una sonrisa y una visión clara.

Este año, para mi sorpresa, me compartió que había creado una revista digital llamada Qué te impulsa (¡nombre más perfecto no hay!) y me invitó a participar con mis blogs y anuncios de talleres. Pero ahí no paró la cosa: también se ofreció a guiarme en el mágico y un tanto misterioso mundo de los sitios web.

Confieso que yo era totalmente neófita en el tema —como dicen por ahí, no sabía ni por dónde peregrina idea empezar— pero gracias a su paciencia, entusiasmo y sabiduría, empecé no solo a entender… ¡sino a disfrutarlo! Y fue así como entré, casi sin darme cuenta, al universo de la inteligencia artificial. Un mundo nuevo para mí, lleno de posibilidades, descubrimientos y herramientas que hoy agradezco profundamente.

Y aquí es donde ocurre la magia: mientras me hacía esas preguntas aparentemente simples para mi sitio, me di cuenta de que en realidad estaba reconectando con mi propósito de vida. Desde mi visión de la Ciencia de la Mente y Espíritu, todo esto no fue casualidad, sino una expresión viva del principio de la Unidad. Porque esas preguntas también me llevan a reflexionar:

¿Qué quiero dejar en el mundo? ¿Cómo deseo servir desde lo que soy y lo que
sé? ¿Qué me impulsa?

Este año ha sido una escuela intensiva. Aunque por edad pudiera pensar que vienen tiempos más calmados, la vida se ha encargado de mostrarme —con un guiño amoroso— que no, que aún hay muchos caminos por recorrer y mucho por aprender. Claus, como le digo con cariño a Claudia, ha sido mi aliada en este nuevo tramo, abriéndome puertas hacia nuevas maneras de compartir, crecer, adaptarme e iniciar con mi website.

La IA me ha maravillado, sí… pero también me ha reafirmado una certeza inquebrantable: ninguna inteligencia, por muy artificial que sea, por muy bien alimentada y completa que este, podrá jamás superar el Misterio Sagrado
que yo llamo DIOS.

Y desde ese Misterio, agradezco la vida, los desafíos, las personas que aparecen como mensajeras… y esta nueva aventura que apenas comienza.

Afirmación: “Estoy abierta y disponible a recibir los regalos divinos que la Vida tiene preparados para mí hoy. Los acepto con gratitud, gozo y confianza… ¡Y Así Es!”

Y tú, ¿has descubierto tu propósito de vida? ¿Cómo lo hiciste? Me encantaría leerte y saber qué te impulsa a compartir tu mensaje con el mundo. Cuéntame en los comentarios.

Mira estas otras entradas, son maravillosas:

Celebrando la Paternidad: Un Tributo a los Padres Modernos

Echando un vistazo a… VOCACIÓN DE PADRE
Por Araceli López Méndez R.Sc.P.
araceli.lopez29@outlook.com

“No es la carne y la sangre, sino el corazón, lo que nos hace padres e hijos”. Friedrich Schiller

En muchas de las conversaciones que comparto con amigas —en un desayuno, una caminata o un café— surge una constante: la paternidad. Reflexionamos sobre cómo muchas de nosotras hemos vivido la herida del abandono o la ausencia emocional de nuestros padres o parejas. Pero también emergen, con luz propia, historias de hombres que han elegido vivir la paternidad como un acto sagrado, hombres que se convierten en canales vivos del Amor Divino.
En este Día del Padre quiero reconocer y honrar a esos hombres que, desafiando paradigmas y creencias limitantes, se permiten habitar su dimensión más profunda: esa que integra fuerza y sensibilidad, estructura y ternura, acción y presencia. Hombres que entienden que la verdadera hombría no está en dominar, sino en amar.

Gracias a los padres viudos que, con valentía, abrazan el rol de ser el sostén emocional y físico de sus hijos, sabiendo que el Espíritu los guía y fortalece. A esos hombres que fueron abandonados por sus parejas, y que eligieron responder con amor en lugar de resentimiento, convirtiéndose en faros para sus hijos. A aquellos que, aunque no pudieron sostener una relación de pareja, siguen presentes y comprometidos como padres, entendiendo que el vínculo con sus hijos es eterno y sagrado.

Honro profundamente a los hombres que cuidan con entrega cuando la enfermedad toca a su familia. A quienes enfrentan el dolor con compasión, convirtiéndose en guardianes de vida. Ellos son testimonio viviente de que el Espíritu opera a través del amor incondicional y del servicio desinteresado. También celebro a esos padres divorciados que jamás se divorciaron del alma de sus hijos. Que, contra viento y marea, eligen estar, custodiar, guiar. Su amor no se limita al tiempo compartido, porque saben que la verdadera conexión es espiritual y trasciende las formas.

Y cómo no agradecer a esos hombres que aman a los hijos que no nacieron de su sangre, pero sí de su elección. A quienes deciden ser padres desde la conciencia, demostrando que el Amor es una fuerza creadora que no reconoce límites biológicos. En ellos se manifiesta el Principio Divino del Uno: todos somos parte de la misma vida, del mismo Amor.

Tampoco puedo dejar fuera a los abuelos, padrinos, tíos y amigos que, en momentos cruciales, se convierten en figuras paternas. El Espíritu se manifiesta a través de ellos, llenando vacíos, ofreciendo guía, sembrando esperanza.

Y sí, incluso a los que se fueron, a quienes eligieron caminos de ausencia, también los reconocemos desde la compasión. Quizás su alma no estaba lista para sostener esa misión. Desde la perspectiva espiritual, todo es parte de un plan mayor, y su ausencia también nos ayudó a fortalecernos, a buscar dentro lo que no recibimos afuera.

Hoy envío luz, gratitud y bendición a todos esos hombres que han dicho «sí» al llamado sagrado de ser padres desde el corazón. Ustedes son expresión del Amor Infinito en acción. Gracias por ser canales vivos de la Divinidad en la vida de sus hijos.

HOY TENGO QUE DECIRTE PAPÁ
Perdo Damián – Memo Méndez Guiu

Hoy tengo que decirte papa,
que el tiempo nada cambiara,
estaremos siempre juntos,
todo el tiempo sin parar,
hoy tengo que decirte papa,
te quiero más que a nadie,
y cuando estoy a tu lado,
todo el miedo ya se va,
y a veces cuando llegas de noche
y el sueño ya me venció,
te estas junto a mí y me miras dormir,
y me siento tan feliz,
voy a crecer a tu gran tamaño,
y el mundo veré como tú,
te comprenderé mucho más y mejor,
y la vida enfrentare…
Hoy tengo que decirte papa,
te quiero más que a nadie…

Comparte este mensaje con un padre que admires o que haya tocado tu vida con su amor; honremos juntos a quienes eligen ser canales vivos del Amor Divino.

La Importancia de la Amistad Verdadera en Nuestras Vidas

Echando un vistazo al tesoro invaluable de la amistad verdadera.
Por Araceli López Méndez R.Sc.P.
araceli.lopez29@outlook.com

«Dios nos da los amigos como recompensa por la familia que nos tocó»
Frase atribuida a Wayne Dyer

Dicen que los verdaderos amigos se cuentan con los dedos de una mano, y que seguramente sobran. Sin embargo, en lo personal, me considero un ser profunda y sumamente afortunado y privilegiado. No solo me bastan los dedos de una mano, ¡necesito recurrir a la otra para poder contarlos a todos!

Reconozco que existe una clara diferencia entre «un conocido» y «un amigo». Un conocido es alguien con quien no se intima, con quien el alma no se desnuda. Quizás sea una persona pasajera, o alguien con quien compartimos encuentros casuales y gratos, pero sin una gran trascendencia en la profundidad de la vida. En cambio, los AMIGOS están en las buenas y en las malas, en la salud y en la enfermedad. Son aquellos que se atreven a decirnos las «netas», aunque duelan, y que a pesar de nuestros errores más crasos, no nos juzgan. Nos siguen aceptando con amor y compasión, siempre dispuestos a ofrecernos la mano y ayudarnos a levantarnos del suelo.

A veces, la vida nos lleva por caminos separados. Matrimonios, maternidad, mudanzas
a otro país, el desarrollo profesional… pero al igual que en la canción de Carole King,
con solo una llamada, están ahí para nosotr@s, y nosotr@s para ell@s.

Tardaría un buen rato en enumerar a cada uno de mis amigos, pero, aunque no sea 14 de febrero, deseo rendir un sincero homenaje y reconocimiento a cada una y cada uno de ellos.

Un Nuevo Regalo en el Camino de la Vida

Ahora bien, a estas alturas de mi vida, y recién cumplidas mis 67 primaveras, jamás hubiera imaginado que aún sería posible encontrar y descubrir nuevas amistades. Pero Dios, que es tan bondadoso conmigo, me ha regalado una nueva amiga. Un ser verdaderamente compasivo de quien aprendo constantemente la aceptación, el no juicio, la autenticidad, el consuelo y la sabiduría. Me refiero a Mirna LópezTrevithick, una leal Practicante de la Ciencia de la Mente y mi directora en los Centros para la Vida Espiritual Mérida.

Ella vive en Dallas y yo me divido entre México y Toronto, pero la distancia física no nos separa; al contrario, nos ha unido más. Es realmente impresionante cómo el Universo me escuchó. La conocí en una clase virtual de la maestría «Holmes Ecléctico» y, sin cruzar ni una sola palabra, deseé que fuera mi amiga. Había una luz muy especial brillando en ella. ¡Y voilà! Tiempo después, no sé cuánto, quizás unos tres o cuatro años más tarde, Mirna me contactó. Guiada por su intuición, y habiendo escuchado solo algo sobre mí, me invitó a ser parte de la «Contemplación con Corazón».

Una vez más, Dios, la Vida, el Universo o como cada uno le conozca, me consiente y me apapacha. Además de tener una familia incomparable, más allá de lo convencional, poseo la bendición y fortuna de contar con varios AMIGOS, y esta nueva amistad ha traído un gozo y un alivio diferente a mi plano de vida humana.

Gracias, gracias, gracias

Afirmo: Aquí y ahora, doy gracias infinitas por la dicha y el privilegio de conocer y experimentar la verdadera amistad. Honro a mis amigos de antes, a mis amigos de siempre, a mis nuevos amigos y a todos los que aún están por llegar. ¡Y ASÍ ES!

Y tu? cuéntanos sobre tus amigos, te queremos escuchar!

Te invito a leer las siguientes entradas, seguro te van a gustar:

La vida es un viaje

El amor

Soltando un globo para ilustrar el desapego

Ley del Desapego: Claves para Transformar tu Vida

Echando un vistazo a… LA LEY DEL DESAPEGO: Navegando la Vida con Conciencia y Libertad
Por Araceli López Méndez R.Sc.P.
araceli.lopez29@outlook.com

El desapego es quizás un tema simple de comprender más no muy fácil de practicar pues están comprometidos nuestros sentimientos más profundos.
El ser humano puede sentirse apegado a múltiples cosas, situaciones y desde luego a personas. La intensidad con la que nos adherimos a esto puede ser incluso descomunal pues nadie nos enseña a utilizar la llamada Ley del Desapego.

Deepak Chopra nos dice al respecto de esta Ley que: “Para adquirir cualquier
cosa en el universo físico, debemos renunciar a nuestro apego a ella”
Esto no
significa que renunciemos a la intención de cumplir nuestro deseo, no
renunciamos a la intención ni al deseo, renunciamos al interés por el resultado.

Trabajar en la Ley del Desapego, como en cualquier área de cambio en nuestra
vida, es un proceso único para cada persona. El tiempo que toma —ya sea corto,
largo o incluso inmediato— depende de nuestro estilo de aprendizaje, personalidad y esquema de creencias. Lo importante es que elijas el camino que resuene contigo, sin presionar ni involucrar a terceros.

Desde el conocimiento de la Ciencia de la Mente, y basándome en mi propia experiencia y la de muchos otros, lo más saludable es cultivar un «apego consciente». Esto significa comprender que cuando algo o alguien es de gran estima, podemos disfrutarlo plenamente: gozarlo, acariciarlo, observarlo, sentirlo…
y aceptar la idea de que es «nuestro», sabiendo que todo en esta vida es un préstamo y una compañía temporal. Es estar conscientes, sin que esto se convierta en obsesión, de que en algún momento llegará a su fin.

¿Cómo no sentir apego si estamos experimentando la vida humana en toda su complejidad? Es natural. Por lo tanto, cuando esa persona, cosa o situación ya no esté, transitaremos por un duelo. Habrá lágrimas, enojo, malestar, frustración, impotencia o nostalgia, y está bien sentirlo. La clave es recordar que estos estados anímicos son transitorios, cumpliendo así con la Ley del Desapego de no estancarnos en el resultado. Incluso es una valiosa oportunidad para reflexionar
cuánto tiempo dedicaremos a la pérdida. De este modo, el lapso en el que nos
enganchemos al dolor será mucho más breve, permitiéndonos liberarnos con
amabilidad y gratitud.

Si nos detenemos a pensar por un momento que la Tierra llegará a su fin, que el Sol se extinguirá, y que, por lo tanto, nosotros también desapareceremos, es porque el planeta, el astro rey y nosotros somos materia. Todo aquello que nuestros ojos pueden ver es impermanente. Recordemos que lo único verdaderamente perdurable es lo intangible: el Espíritu o la Energía.

La Libertad de Soltar y el Poder del Presente

Dado lo anterior, podemos entonces soltar y renunciar a la necesidad de forzar o controlar soluciones y resultados. Persistir en el apego es a menudo una condición inconsciente, vinculada a la errónea creencia de que somos dueños de
algo o alguien. Lo siento, pero la verdad es que no somos dueños de nada ni de nadie.

Por lo tanto, necesitamos entrenarnos en el ejercicio del Desapego de forma amorosa, respetuosa y consciente. Todo lo que se nos ha dado en esta vida es
para disfrutarlo, valorarlo y, sobre todo, para aprender. Este entendimiento nos abre a un universo de posibilidades, permitiéndonos vivir plenamente en el eterno
presente
.

Vale la pena aclarar que el desapego no solo no obstaculiza la realización de sueños y metas, sino que, por el contrario, agiliza su manifestación. Facilita que el flujo de energía se dirija a producir nuestro mayor bien.

Apego vs. Desapego: Un Camino Hacia la Plenitud

Para finalizar, es crucial tener presente la gran diferencia:

  • El apego nos conduce a: temor, inseguridad, incertidumbre,
    desconocimiento, vacío, ansiedad, esclavitud, inconsciencia.
  • El desapego, en cambio, nos lleva a sentir: confianza, seguridad,
    certeza, conocimiento, plenitud, libertad, paz, conciencia.
Afirmación: “Aquí y ahora, fijo mi atención en el desapego, convirtiéndome en un imán que genera condiciones idóneas para mi más grande expresión divina. ¡Y ASÍ ES!”

¿Qué opinas, te has enfrentado al desapego? cuéntanos cómo ha sido tu experiencia.

Te invito a explorar más reflexiones sobre el Amor Divino y la transformación interior en mis otros escritos como:

salir del closet

Salir del Clóset Financiero: Una Revelación Personal

Echando un vistazo a… Salir del clóset
Por Araceli López Méndez R.Sc.P.
araceli.lopez29@outlook.com

Cuando escuchamos el término «salir del clóset», la mayoría lo asociamos con la comunidad LGBTQ+, refiriéndose al acto de revelar públicamente una orientación sexual o identidad de género distinta a la esperada o previamente oculta. Es una decisión profundamente personal que implica mostrarse tal cual uno es, ya sea de
forma gradual o en un solo acto.

En mi caso, experimenté lo que podría llamar “salir del clóset financiero”. A raíz de
un evento económico que viví con mucho miedo, desconocimiento y un profundo
sentimiento de vergüenza, recurrí a mi amigo Víctor Piña en busca de orientación.
Le compartí mi situación, esperando una solución técnica. Pero lo que recibí fue
algo aún más poderoso: una invitación a la honestidad. Su consejo fue claro y
directo: Ara, ya sal del clóset financiero«.

Me dejó atónita. Pero en ese momento comprendí una verdad que ya venía intuyendo: todos, en algún nivel, estamos dentro de un clóset. Ocultamos aspectos de nuestra vida por miedo al juicio, al rechazo, por vergüenza, por querer protegernos o proteger a otros. Y así, vamos cargando con pesos innecesarios que nos impiden avanzar.

Después de reflexionar y, sobre todo, de sentirme sostenida por el amor incondicional de mi familia, decidí enfrentar la situación. Me di cuenta de cuántas historias de terror me había contado a mí misma. Cuántos infiernos mentales construí con ideas que no eran reales. Y así, una vez más, volví a reinventarme, a reconstruirme, a reconocer que no soy mis errores, que ellos no definen la totalidad de mi ser. Soy mucho más: soy una mujer comprometida con su evolución, con su sanación, con el desaprendizaje de viejas creencias para sembrar nuevas, más saludables y fértiles.

Gracias a mi práctica con la Ciencia de la Mente, comprendí también que no solo salí Del clóset financiero… salí del clóset de la víctima.

Para cerrar este escrito, quiero compartirte la frase final que me regaló mi querido
amigo Vic, quien me escuchó con atención, compasión y sin juicio: “Vive para sanar” y yo respondí con todo mi ser: ¡Amén!

Afirmación: Hoy elijo vivir con valentía, reconociendo que mi verdad es mi fuerza, y que, al revelarla, abro espacio para la libertad, la sanación y el amor propio ¡Y Así Es!

Si este tema resonó contigo, quizá también te inspire leer Yo soy la causa.

Reflexión de una persona sobre lo que piensa de si mismo.

Cómo Tu Mentalidad Moldea Tu Realidad

Echando un vistazo a… Lo que piensas de ti mismo
Por Araceli López Méndez R.Sc.P.
araceli.lopez29@outlook.com

¿Qué diferencia a quienes superan los desafíos de quienes se hunden en ellos?

Algunas personas logran, de manera auténtica y espontánea, sobreponerse a los obstáculos y presiones de la vida. Otras, en cambio, se ven arrastradas por la angustia y la desesperación. La gran diferencia entre unos y otros, a mi parecer, radica en la forma en que se asumen a sí mismos.

Pero ¿qué lleva a una persona a vivir de manera catastrófica o dramática? ¿Y qué impulsa a otra a ser exitosa y positiva? La respuesta está, en gran parte, en su manera de pensar y de verse. Detrás de cada actitud hay un sistema de creencias personales —acerca de uno mismo y de la vida— que inevitablemente se refleja hacia el exterior.

Desde la infancia, se nos inculcan paradigmas sobre lo que “deberíamos” ser o hacer.
Estos mandatos moldean nuestra personalidad. A eso se suman creencias propias, muchas veces inconscientes, que terminan por convertirnos en lo que hemos escuchado repetidamente —ya sea de otros o de nosotros mismos.

Regularmente no somos conscientes de estas ideas. Pocas veces nos detenemos a reflexionar sobre lo que pensamos de nosotros mismos o sobre las creencias que rondan nuestra mente. Sin embargo, si lo que opinan los demás nos afecta, con mayor razón lo hará lo que nosotros creemos de nosotros.

Si pensamos que somos enfermizos, eso tenderá a manifestarse. Si nos consideramos sanos, es más probable que nuestra realidad lo refleje. Si creemos que somos afortunados en el amor, atraeremos amor. Pero si pensamos que sólo nos rodean malas relaciones, también lo confirmaremos.

Recuerdo haber leído en un libro de Ernest Holmes, fundador de Ciencia de la Mente, que en una revista médica británica se publicó un artículo advirtiendo a los doctores sobre la importancia de sus pensamientos hacia sus pacientes. Según el estudio, la actitud del médico influye notablemente en la evolución del enfermo. Si el médico cree que un paciente no mejorará, esta creencia puede transmitirse inconscientemente y afectar el proceso de sanación.

Esto tiene lógica: el médico representa autoridad y conocimiento, por lo que su opinión
puede tener un fuerte impacto. Aun así, cada individuo tiene el poder de decidir si permite que un diagnóstico lo defina o no.

Todos tenemos la capacidad de transformar nuestra realidad. Para lograrlo, es necesario revisar la visión que tenemos de nosotros mismos. Desde mi perspectiva, es vital recordar que somos expresiones divinas, canales a través de los cuales esa fuerza —que cada uno nombra a su manera: Dios, Universo, Fuente— se manifiesta en nuestra vida humana.

Espiritualmente, compartimos las cualidades del Creador. Basta con cerrar los ojos y respirar para conectarnos con Él/Ella y fluir en plenitud, más allá de las apariencias o desafíos externos.

Claro, no siempre es sencillo. Pero las posibilidades de transformar los escenarios son
infinitas. El primer paso es ser brutalmente honestos con nosotros mismos: ¿qué creemos sobre quiénes somos? ¿Qué juicios ajenos hemos adoptado? ¿Qué ideas heredadas seguimos repitiendo?

Al tomar conciencia, podemos elegir: ¿seguimos siendo esclavos de esas creencias o nos convertimos en sus amos y por ende las cambiamos? ¿Permitimos que las circunstancias nos controlen o tomamos el control? ¿Nos vemos a imagen y semejanza de la Fuente Infinita o nos reducimos a los moldes limitantes del pasado?

Así, cada día podemos decidir algo tan simple como si hoy será un buen día o uno lleno de incomodidad. La energía que invertimos es la misma. Solo cambia el resultado.

AFIRMACIÓN: “Sé que hay algo en el centro de mi ser que está absolutamente seguro de sí mismo. Posee una convicción absoluta y me da la completa certeza de que todo está bien. Mantengo mi condición de Ser Divino, aquí y ahora ¡Y Así Es!” – Ernest Holmes

Ahora te toca a ti. Haz una pausa, respira profundo y pregúntate: ¿Qué creencias están guiando tu vida hoy? Si alguna ya no te impulsa, atrévete a transformarla. Recuerda: eres una expresión divina, y tu poder para cambiar comienza con una nueva idea sobre ti.

Comparte este mensaje si resonó contigo o guárdalo para recordarlo cuando más lo necesites. Que cada día sea una oportunidad para elegirte desde el amor.

Si te gustó esta entrada también puedes leer:

La Ley del desapego

Jesus_buda_madreteresa_gandhi

Echando un vistazo a… “¿Plan B? No, gracias.”

Por Araceli López Méndez R.Sc.P.
araceli.lopez29@outlook.com

«El éxito no es la clave de la felicidad. La felicidad es la clave del éxito. Si amas lo que haces, serás exitoso.» – Albert Schweitzer

Seguramente tod@s, o prácticamente tod@s, hemos escuchado a alguien aconsejar tener un plan “B” en caso de que el plan “A” falle. Desde mi perspectiva, no soy partidaria de esa idea. El simple hecho de contemplar un plan alternativo implica, en cierto modo, anticipar un fracaso y, con ello, renunciar a nuestros sueños más auténticos y genuinos.

Estoy convencida de que, cuando un ser humano tiene un anhelo profundo, un propósito que lo llena de vida, que lo emociona solo con imaginarlo, no necesita un plan “B”. Si ese sueño enciende todos los sentidos, si pensar en él genera alegría, entusiasmo e incluso nos deja sin aliento de tanta emoción, entonces toda nuestra energía debe estar enfocada en ese único objetivo: el plan “A”.

¿Por qué desviar recursos, tiempo y enfoque en crear una alternativa que probablemente no se parezca en nada a nuestro deseo verdadero? Considerar otra opción solo alimenta la duda, ese lastre que frena, que enfría y que nos desconecta de nuestra verdad más pura.

Vivir con dudas e inseguridad sobre lo que nos da paz, gozo y plenitud, es como imaginar que el Creador tuvo un plan “B” por si fallábamos. Y no fue así. Fuimos cread@s en unidad, desde un amor inconmensurable y una aceptación absoluta, donde no caben los “peros” ni las vacilaciones.

Entonces, si lo que deseamos nace del corazón, si no daña ni nos daña, ¿por qué plantear una alternativa a lo que verdaderamente queremos? ¿Por qué vivir en dualidad?

La historia nos ha dejado grandes ejemplos de personas que apostaron todo a su plan
“A”:

  • Jesús, con sus enseñanzas y milagros, nunca dudó en dejar una huella imborrable de amor en la humanidad.
  • Buda jamás volvió a ser el príncipe de Kapilavastu.
  • Edison persistió sin descanso hasta crear la bombilla.
  • La Madre Teresa murió sirviendo.
  • Gandhi, con una convicción inquebrantable, lideró pacíficamente la liberación de su pueblo.

Ninguno de ell@s contempló un plan alternativo. Su convicción fue total. Por eso creo que el verdadero trabajo interior consiste en persistir, en no claudicar ante las críticas o apariencias. Es avanzar a nuestro ritmo, puliendo el camino, haciendo ajustes, sí, pero sin cambiar el destino. Equivocarse no implica abandonar el sueño, sino aprender y seguir.

Para cerrar, es esencial recordar que el cuándo y el cómo no nos corresponden. Eso está en manos del Uno Único —Dios, el Universo, la Vida, como cada uno lo nombre—.
Pero de que el sueño se cumple… se cumple.

Afirmación: “Aquí y ahora, enfoco toda mi energía, mi consciencia, mi poder y mis talentos con total certeza, confianza y seguridad para obtener mi tan anhelado sueño de (aquí el objetivo) ______________________. Ahora suelto el control y me siento libre y en paz ¡Y Así Es!

Jesucristo arrodillado haciendo el milagro de sanar al siervo del Centurión

Sanación del Siervo: Fe y Humildad en la Enseñanza de Jesús

Echando un vistazo a… La Fe
Por Araceli López Méndez R.Sc.P.
araceli.lopez29@outlook.com

Definitivamente, y, más allá de cualquier religión cristiana, uno de los milagros
favoritos para mí, es el de la sanación que realiza el gran maestro Jesús al siervo de
un centurión. Aquí el versículo completo tal cual fue recogido de la Biblia:


Jesús sana al siervo de un centurión.

(Lc. 7.1-10)
Entrando Jesús en Capernaum, vino a él un centurión, rogándole, y diciendo:
Señor, mi criado está postrado en casa, paralítico, gravemente atormentado. Y Jesús le dijo: Yo iré y le sanaré. Respondió el centurión y dijo: Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente di la palabra, y mi criado sanará. Porque también yo soy hombre bajo autoridad, y tengo bajo mis órdenes soldados; y digo a este: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace. Al oírlo Jesús, se maravilló, y dijo a los que le seguían: De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado tanta fe. Y os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos; mas los hijos del reino serán echados a las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes. Entonces Jesús dijo al centurión: Ve, y como creíste, te sea hecho. Y su criado fue sanado en aquella misma hora
.

En esta hermosa narración, hay varios aspectos que considero profundamente conmovedores. En primer lugar, destaca el amor del centurión hacia su siervo. Es evidente el gran afecto que le tiene: tan importante y valioso es para él, que decide recurrir a Jesús, aun sabiendo que este hombre es perseguido por los judíos y representa todo lo contrario a las creencias politeístas de un romano como él.

Otro elemento significativo en este milagro es la humildad del centurión. A pesar de su autoridad y poder, al enterarse de la creciente fama de Jesús y conmovido por la condición de su siervo, se despoja de su investidura y se presenta ante el Maestro con profunda reverencia. Reconoce su indignidad y considera que no es necesario que Jesús entre en su casa; le basta con una palabra suya para que el siervo sane.

Sin embargo, lo que más me ha tocado e impactado es la fe inquebrantable, firme y absoluta del centurión. No alberga ni una sombra de duda sobre el poder de Jesús para sanar a distancia, sin necesidad de conocer a fondo al siervo. Solo el amor y la lealtad que los une bastan como prueba. Como hombre de autoridad, sabe lo que implica dar una orden y ser obedecido sin vacilación. Por eso mismo, reconoce en Jesús esa misma autoridad espiritual: con una sola palabra, su siervo puede ser sanado… y así ocurrió.

A veces me pregunto: ¿por qué insistimos en dudar? ¿Por qué permanecer en esa dicotomía entre creer y titubear? ¿Dónde quedan el amor, la humildad y la entrega? Pero, sobre todo, ¿dónde está nuestra fe? ¿Hasta cuándo nos resistiremos a asumir nuestro poder interior y a creer —de verdad— que el Bien es nuestro derecho divino? ¿Hasta cuándo…?

Afirmación: En este eterno regalo del tiempo presente, abro mi mente y corazón a creer, a tener fe absoluta, a confiar a pesar de las apariencias y a entregarme en cada momento al Poder y la Presencia de Dios dentro de mi ¡Y Así Es!

Permítete reconocer el poder de la fe viva en tu interior. Si este mensaje resonó contigo, te invito a seguir explorando más reflexiones sobre el amor, la humildad y el poder espiritual que nos habita.

¿Te gustó esta reflexión? Explora más escritos que pueden acompañarte en tu camino de conciencia y transformación; La conciencia Crística.