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Ilustración de una mujer sosteniendo un círculo dorado que simboliza el acto de cerrar ciclos, acompañada del título “El poder de cerrar círculos”, el nombre de Araceli López Méndez R.Sc.P. y la dirección del sitio www.queteimpulsa.com.mx

El Poder de Cerrar Círculos

Echando un vistazo a… CERRANDO CÍRCULOS
Por Araceli López Méndez R.Sc.P.
contactoaracelilopezmendez@gmail.com

Eventualmente vienen a mi consulta personas con las heridas del alma expuestas pues no pueden iniciar un nuevo proyecto de vida, o una nueva relación, o un trabajo e incluso un nuevo año con otra mentalidad. Todos ellos tienen algo en común, no han “cerrado círculos” u otros capítulos en su vida y mantienen fresca en la memoria, aquello que creen fue mejor, o aquello que les hizo mucho daño.

Al reflexionar acerca de mi historia personal y lo que estoy experimentando hoy en día, puedo recordar y comprobar que no fue hasta que cerré esos capítulos abiertos que pude dar un giro a mi vida y renovarme desde un punto de vista diferente.

¿Qué significa “cerrar círculos”? Quiere decir que la vida está para adelante, nunca para atrás. Quiere decir que no podemos ir por la vida dejando “puertas abiertas, por si acaso”, de esta forma nunca se podrá desprender ni vivir lo de hoy, lo del presente con satisfacción. ¿Relaciones de pareja que no dejas ir? ¿Posibilidades de regresar? ¿A qué? ¿Necesitas de aclaraciones en el trabajo? ¿Palabras que no se dijeron? ¿Silencios que lo invadieron?

El pasado ya pasó. No podemos esperar a que nos lo devuelvan, no se puede esperar a ser reconocido, mejor reconozcámonos nosotros. Tampoco podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardíos, ni empleados de empresas que ya no existen, ni tener lazos con quien no quiere estar vinculado a nosotros.

¿Cómo podemos cerrar un círculo? Es primordial reconocer y aceptar ese hecho del cual no hemos podido desprendernos. Al hacerlo, ya hemos dado el primer paso. Posteriormente y sea cual fuere el asunto, es fundamental agradecer el aprendizaje y que eso que sucedió forma parte de nuestra historia de vida, de la experiencia y del conocimiento, pero que hoy ya no está sucediendo más. Dite a ti mism@ que no, que no vuelven. Pero no por orgullo ni soberbia, sino porque tú ya no encajas ahí en ese lugar, en ese corazón, en esa habitación, en esa casa, en esa oficina, en ese oficio.

Siempre es preciso saber cuándo se acaba una etapa de la vida. Debemos dejar de insistir en permanecer en ella más allá del tiempo necesario, se pierde la alegría y el sentido del resto de la vida. Dejar ir, soltar, desprenderse. Hay que vivir sólo lo que tenemos en el presente.

Si no liberas, si no dejas ir, el desgaste va a ser infinito porque en la vida, tú, yo, tus amigos, tus hijos, tus hermanos, todos estamos encaminados hacia ir “cerrando círculos”, cerrando capítulos, ir dando vuelta a la hoja.

“Cerrar círculos” es entonces el hecho de remplazar los lamentos y las culpas, o esos estados de alegría de nuestra niñez o adolescencia por un amor verdadero hacia nosotros mismos quitándole todas las capas de ira, temor, egoísmo e irresponsabilidad que lo tapan como si fueran manos de pintura vieja.

Para lograr una existencia plena de amor debemos purificar nuestra vida y recordar siempre que: “Ser exitoso, no depende de hacer cosas extraordinarias, sino de hacer cosas ordinarias, extraordinariamente bien.”

Afirmación: “Hoy cierro con amor todo capítulo que ya cumplió su propósito en mi vida. Libero el pasado con gratitud, suelto lo que ya no me sostiene y me abro a un presente nuevo, pleno y perfecto para mí. Camino hacia adelante con confianza, claridad y amor propio, sabiendo que merezco lo que hoy me espera.” ¡Y ASÍ ES!

¿Te gustó este artículo? Sigue nutriendo tu corazón y tu crecimiento personal con otro de nuestros textos. Da clic aquí para leer Liberarse de la culpa” y continúa tu camino hacia una vida más ligera y consciente.

Banner con fondo de bosque dorado y naturaleza difuminada, con el título 'La fuerza de la gratitud' y el crédito escrito por Araceli López Méndez R.Sc.P.

La fuerza de la gratitud

Echando un vistazo a la… GRATITUD
Por Araceli López Méndez R.Sc.P.
contactoaracelilopezmendez@gmail.com

“Desde la perspectiva de la gratitud, todo es un milagro”. Mary Davis

Desde que tengo uso de razón, hay un valor que me ha sido inculcado por mi familia materna como uno de los más importantes en la vida, la gratitud. Hoy para mí, la gratitud es más que un valor, es un principio y una cualidad divina que toca algo totalmente sublime en el ser humano.

Además de que es una de mis palabras favoritas, considero que la actitud de gratitud es aún más valiosa y fortalecedora pues coadyuva y provoca un intercambio mucho más relajado con las demás personas.

Cuando inicié este viaje hacia el despertar espiritual en Ciencia de la Mente, no hay material que no incluya la gratitud como parte fundamental del aprendizaje y de la gran energía que expande el alma.

Por otro lado, en varias ocasiones he comprobado cómo la gente pretende que se le demuestre gratitud o que se le agradezca, recordándole a los demás los favores que se le han hecho. Otras, requieren que aquellos que les deben algo, muestren su gratitud poniéndose a sus órdenes casi como esclavos o queriendo que se conviertan en cómplices de cosas o situaciones que no son del todo las mejores. Asimismo, hay personas que quieren que los demás les agradezcan de acuerdo con su código personal, olvidando que un favor se da sin esperar nada a cambio y que, si hay una gratitud por parte de los otros, no puede estar condicionada al modo personal de cada uno.

Me parece sorprendente como esta palabra que nos lleva verdaderamente a un estado de consciencia muy elevado, puede ser objeto de control para mucha gente, ya que dar gracias, ni siquiera tendría que ser algo específico, o tener alguna razón en particular por lo que agradecer, sino simplemente tener un corazón agradecido en todo momento, recordando que la gratitud no es una expectativa, sino un sentimiento que proviene de la consciencia pura.

Desde luego, es muy comprensible que, en momentos críticos de nuestra vida, de lo que tal vez menos recordemos es de dar gracias. Sin embargo, en la medida que lo hacemos en esos instantes difíciles de nuestra existencia, valoramos la experiencia, favorecemos nuestra creatividad y la capacidad que tenemos de resolver de una u otra forma los desafíos; fortalecemos estas habilidades natas de las cuales hemos sido provistos e incrementamos las posibilidades de resolver con asertividad los dilemas a los cuales estamos expuestos.

Por eso, hoy les comparto algo muy hermoso acerca de este tema que les puede ser útil en cualquier momento de su vida:
Da Gracias
Por Eva Bell Werber

“Te voy a revelar un secreto; cuando quieras tener todas las cosas a tus pies y manejar las circunstancias, el secreto es la GRATITUD constante. ¡Regocíjate en la alabanza de dar gracias!, en cada circunstancia, en cualquier momento de tu vida deja a tu corazón en el agradecimiento. Así liberas al Poder dentro de tu vida y te vinculas con la Gran Fuerza. ¡Y Así Es!”

Ilustración etérea con fondo dorado y flores blancas que simbolizan pureza y vida eterna. Una mujer contempla el horizonte con serenidad, junto al texto “Cuando la Ciencia de la Mente honra la vida más allá de la muerte”.

Cuando la Ciencia de la Mente honra la vida más allá de la muerte

Echando un vistazo a las… Similitudes entre el Día de Muertos y
la Ciencia de la Mente
Por Araceli López Méndez R.Sc.P.

“Recordar es volver a vivir, recordar a los
que se fueron es mantenerlos vivos.”

Que fecha tan bella la del Día de Muertos. Como sabemos, esta celebración se lleva a cabo en varios países del mundo con el nombre de Día de Todos los Santos”, pero nada tan especial y significativo como en México. Si bien, Janucá y Yom Kipur en la tradición judía son celebraciones tan sublimes e inspiradoras, o bien, el Día de Acción de Gracias en el Norte del Continente Americano es tan revelador y motivante, nuestro Día de Muertos no se queda atrás, sin pretender hacer ningún tipo de comparación, pues todos son únicos y sagrados, esta ceremonia ha cobrado una relevancia no solo local, sino a nivel internacional, tanto, que el tema ha sido motivo de inspiración para crear una hermosísima película como “Coco”.

En lo personal, también me he sentido inspirada a encontrar varias similitudes entre la celebración de Día de Muertos y la filosofía que practico desde hace ya casi 18 años, la Ciencia de la Mente. Vale la pena mencionar, que en la Ciencia de la Mente realizamos una ceremonia especial conocida como: “En Memoria de… (nombre de la persona)”, y que preferentemente se realiza a partir de 40 días o más, después de la partida del ser querido debido a que las emociones por el duelo están un poco más serenas y se puede participar con un corazón abierto y más conscientemente.

Dicho lo cual, aquí me permito compartir estas maravillosas coincidencias:

  1. En ambos casos, es una celebración a la Vida y en lo particular, la vida de las personas que se han adelantado a esa inexorable cita a la cual todos acudiremos.
  2. Recordamos con alegría sus anécdotas, sus enseñanzas, los momentos cruciales compartidos con la familia y amigos, y muchas memorias entrañables que nos remiten al amor, a la reconciliación, al reconocimiento y al perdón.
  3. Es un día de agradecimiento en virtud de que, gracias a su presencia física en otro tiempo, nos dejó recuerdos imborrables y lecciones importantes y en la mayoría de los casos, su ADN.
  4. Se construye un altar en el cual incluimos fotografías, alimentos, bebidas, objetos e incluso la música que más le gustaba a ese ser tan amado para recrear una convivencia sagrada y plena.
  5. Incluimos alguna(s) lectura(s) que en específico acaricie el alma y que nos recuerde que esos seres perduran eternamente en nosotros, tanto en el aspecto material como en el espiritual; Evocamos que la Vida es eterna y que un día nos reencontraremos en otro plano, por lo tanto, la mejor manera de honrar a los que se han ido es viviendo, pero viviendo bien y muy bien.
  6. Se trata de una celebración de aceptación y de aprender a vivir con la ausencia física y tal vez con dolor, pero es un dolor suave y hasta con una lágrima furtiva consoladora y sin sufrimiento, pues la energía que animaba a ese cuerpo prestado, no se destruye, solo se ha transformado en más luz y en un espíritu que ha evolucionado.
  7. También se comparte la inmortalidad del ser, pues perduraremos más allá de la muerte física dado que permanecemos en la memoria de nuestros seres amados y en la asombrosa genética, y, más allá de lo físico, continuamos en una expansión espiritual divina.

Por último, los invito a conmemorar esta fecha tan generosa recordando, no solo a nuestros seres amados, sino a recapacitar en que cada día podemos morir a situaciones no sanas y a renacer a una vivencia mejor, a una versión reformada de nosotros mismos y a probar una existencia de plenitud en el Espíritu que nos da la energía para transitar por esta fabulosa experiencia llamada Vida.

Afirmación: “Aquí y ahora, con un corazón abierto, agradezco a todos los seres que se han adelantado en el camino, por dejar huella de una u otra forma en mi corazón y en mi alma ¡Y Así Es!”

    Mujer de espaldas iluminada por un corazón dorado en el pecho, contemplando un cielo estrellado reflejado en agua tranquila al atardecer, con la frase “Mírate y ámate, eres único e irrepetible”.

    Mírate y ámate, eres único e irrepetible.

    Echando un vistazo a … Mírame
    Por Araceli López Méndez R.Sc.P.
    contactoaracelilopez29@gmail.com

    «No busques la aprobación de los demás, no necesitas la validación de nadie para sentirte completo». Anónimo

    ¿Recuerdan algún momento de su infancia en el que, con ilusión en el corazón, pedían a sus papás, abuelos, tutores o a quien estuviera a su cargo que los miraran después de un logro que para ustedes era inmenso? Quizás resuenen en su memoria aquellas frases tan sencillas como profundas: “¡Mírame, mamá!”, “¡Mírame, papá!”.
    Algunas veces recibimos atención, aliento o una sonrisa. Pero muchas otras, la respuesta fue indiferencia, un “estoy ocupad@”, “ahora no”, “sí, ya te vi”, o incluso un regaño.

    Recordar estos momentos no tiene como fin revivir el dolor ni despertar resentimientos. Más bien, nos ayuda a comprender por qué tantas veces se nos dificulta mirarnos y reconocernos tal cual somos: con nuestra luz y también con nuestra sombra; con nuestras fortalezas, pero también con nuestras heridas. Se trata de aprender a vernos como los seres valiosos y privilegiados que siempre hemos sido, más allá de los errores, del temor o de la infancia que nos marcó.

    Es natural que el ser humano busque amor y aprobación, y lo primero que deseamos es recibirlo de nuestros padres o tutores. Pero cuando ese reconocimiento no llega, suele crecer dentro de nosotros la inseguridad y la desaprobación hacia nuestra propia esencia. Lo más desafiante es que esto ocurre sin que tengamos plena conciencia de ello.

    La buena noticia es que siempre podemos transformar esas creencias y hacernos responsables de la vida que anhelamos.

    Y para ello es fundamental recordar que somos uno con el Uno. Somos imagen y semejanza del Creador —o como cada quien prefiera llamarlo— y, desde ese origen divino, portamos en nosotros las mismas cualidades del Poder Supremo. Eso significa que tenemos la capacidad de manifestar el bien y la plenitud cada vez que lo elegimos.

    Hoy quiero invitarte a dar un paso hacia esa reconciliación contigo mismo: mírate, reconócete, ámate y acéptate como el ser único e irrepetible que eres. No se trata de egoísmo ni de narcisismo; al contrario, es un acto de honestidad y de amor profundo. Cuando aprendemos a aprobar nuestra propia existencia, comenzamos a vivir en paz, a respetarnos y, desde ahí, a respetar a los demás. Porque si estamos bien por dentro, ese bienestar se expande a todos los que nos rodean.

    Por ello, te invito a colocarte frente al espejo y afirmar, con voz firme, con pasión en el alma y convicción en el corazón:

    Aquí y ahora, yo (tu nombre), me miro, porque cuando me miro, existo.
    Aquí y ahora, yo (tu nombre), me miro, porque cuando me miro, me acepto.
    Aquí y ahora, yo (tu nombre), me miro, porque cuando me miro, me valoro.
    Aquí y ahora, yo (tu nombre), me miro, porque cuando me miro, me reconozco.
    Aquí y ahora, yo (tu nombre), me miro, porque cuando me miro, me amo.
    Aquí y ahora, yo (tu nombre), me miro, porque cuando me miro, me bendigo.
    Aquí y ahora, yo (tu nombre), me miro, porque cuando me miro, yo soy.
    Aquí y ahora, yo (tu nombre), me miro, porque cuando me miro, veo al Creador en mi ¡Y Así Es!

    Que estas palabras frente al espejo sean más que simples frases: que se conviertan en semillas sembradas en tu corazón, capaces de florecer en amor propio, fortaleza y confianza.

    Recuerda que cada vez que te eliges, que te apruebas y que te reconoces, el universo entero celebra contigo.

    Hoy es un buen día para mirarte con ojos nuevos, con ternura y con gratitud, y abrazar tu vida como el regalo sagrado que es.

    Si esta reflexión resonó contigo, te invitamos a seguir nutriendo tu corazón con más frases de autoestima en nuestra categoría especial.

    Y si hoy quieres explorar algo diferente, usa nuestro buscador y encuentra justo las palabras que necesitas para inspirarte.

    Portada inspiradora en tonos rosa y dorado con flores y la frase Fortalece tu autoestima

    Autoestima auténtica

    Echando un vistazo a la… Autoestima
    Por Araceli López Méndez
    contactoaracelilopezmendez@gmail.com

    Lo que está por delante de nosotros y por detrás de nosotros son tan solo pequeñeces comparado con lo que hay dentro de nosotros (Ralph Waldo Emerson)

    La autoestima es una de las herramientas más importantes que poseemos para navegar la vida. A menudo, se confunde con la vanidad o el ego, pero en realidad, es algo mucho más profundo. Para entenderla, descompongamos el término: «auto» se refiere a uno mismo, y «estima» es el valor, respeto y aprecio que se le da a algo o alguien.

    En esencia, la autoestima es el juicio de valor que hacemos de nosotros mismos. Se construye a partir de cómo nos vemos, cómo nos sentimos acerca de nuestros logros y, de manera crucial, cómo aceptamos nuestras debilidades. No se trata de un concepto estático; es algo que cultivamos y nutrimos a lo largo de nuestra vida, influenciado por nuestras experiencias, relaciones y la manera en que hablamos con nosotros mismos.

    Mientras que en algunas filosofías orientales el concepto de la individualidad se diluye en un todo universal, en el mundo occidental, la individualidad es el pilar de nuestra sociedad. Aquí, a menudo nos comparamos con los demás, buscando aceptación externa y midiendo nuestro valor en función de lo que los otros piensan de nosotros.

    Una autoestima sana te permite romper con este ciclo. No se trata de pensar que eres perfecto —porque nadie lo es—, sino de reconocer que eres un ser único e irrepetible que está en constante aprendizaje y evolución. Te da la fuerza para vivir de manera auténtica, sin la constante necesidad de aprobación.

    Una autoestima sólida es la base para una vida plena que te permite:

    • Asumir la responsabilidad de tus decisiones, tanto de tus éxitos como de tus fracasos, en lugar de culpar a los demás.
    • Desarrollar seguridad personal y la capacidad para manejar desafíos con confianza.
    • Mantener una actitud positiva ante los retos y verlos como oportunidades para crecer.
    • Tomar decisiones sabias que te beneficien, sin dejarte llevar por las expectativas o presiones ajenas.
    • Establecer límites sanos y respetar tu propio bienestar. Cuando te valoras, es más fácil decir «no» a lo que te daña y «sí» a lo que te nutre.

    Mejorar tu autoestima es un viaje personal que requiere paciencia y auto-compasión. Aquí hay algunas estrategias prácticas para empezar:

    1. Haz un inventario de tus fortalezas. Toma un momento para pensar en todo lo que haces bien, sin importar si te parece pequeño. Podría ser tu creatividad, tu habilidad para escuchar a los demás, tu paciencia o tu sentido del humor. Si te cuesta, pide a tus amigos o familiares que te ayuden a identificar tus talentos.
    2. Practica el auto-elogio diario. Habla contigo mismo de manera amable y alentadora. Antes de dormir, recuerda al menos dos cosas que hiciste bien o de las que te sientes orgulloso, como «Fui muy paciente hoy en el tráfico» o «Terminé esa tarea difícil con éxito». Este simple hábito puede reprogramar tu mente para enfocarse en lo positivo.
    3. Cuida tu cuerpo. Tu cuerpo es el hogar de tu ser. Honra y respeta tu cuerpo a través de hábitos saludables, como una buena alimentación y ejercicio, no para cambiarlo, sino para nutrirlo. Acepta su forma, tamaño y color, y recuerda que es el vehículo que te permite experimentar y sentir el mundo.
    4. Acepta la imperfección. Hay aspectos de ti que no puedes cambiar y está bien. En lugar de luchar contra ellos, acéptalos. La aceptación no es resignación, es un acto de amor propio que te libera para concentrarte en lo que sí puedes mejorar.
    5. Desafía tu diálogo interno negativo. Esa voz crítica en tu mente no siempre tiene razón. Cuando escuches un pensamiento negativo, como «No soy lo suficientemente bueno», no lo aceptes. Di: «Gracias por participar, pero ese pensamiento no me sirve ni me pertenece». Al hacerlo, le quitas su poder sobre ti.
    6. Cultiva la gratitud. La gratitud es un antídoto contra la baja autoestima. Al agradecer por lo que tienes —desde las cosas grandes hasta los pequeños detalles del día a día—, te enfocas en la abundancia de tu vida en lugar de en lo que te falta.


    Afirmación: Aquí y ahora, genero una hermosa autoestima como uno de los trabajos más gratificantes de mi vida. Al invertir en mí mism@, me beneficio, mejoro mis relaciones con el mundo y con las personas que me rodean ¡Y Así Es!

    Tu autoestima es la semilla de una vida plena. 🌸 Si este artículo te inspiró, te invito a explorar más reflexiones y recursos en Que Te Impulsa, un espacio creado para recordarte tu valor y acompañarte en tu crecimiento personal.

    La generosidad, representando esa esencia.

    Practicando la Generosidad: Más Allá de lo Material

    “La ley de la prosperidad es generosidad. Si quieres más, da más”. – Bob Proctor

    Echando un vistazo a… La Generosidad: Un Gozo del Alma
    Por Araceli López Méndez R.Sc.P.
    contactoaracelilopezmendez@gmail.com

    Una de las cualidades divinas más hermosas, y que sin duda llena el corazón de profundo gozo es la generosidad. Su raíz etimológica proviene del latín generosĭtas, que alude a la noble inclinación de dar y compartir más allá del propio interés.

    A menudo se asocia la generosidad con la caridad, y aunque ambas comparten una noble intención, no son exactamente lo mismo. La caridad suele implicar dar desde la abundancia o desde aquello que no hace falta e incluso, sobra —lo cual también es valioso—, mientras que la generosidad es una virtud más profunda: nace del desprendimiento absoluto, se ofrece sin esperar recompensa, y brota simplemente del anhelo de procurar el bien a otro ser.


    Contrario a lo que muchos creen, la generosidad no se limita a lo material. Se manifiesta en actos sencillos y poderosos: regalar tiempo, colaborar en una tarea, acompañar a un enfermo, escuchar con el corazón sin intervenir, abrazar a quien lo necesita, o hablar bien de alguien ausente. Cada uno de estos gestos encierra una entrega sincera.


    Asimismo, y, tal como indica el mensaje de Bob Proctor, la Ley de la Prosperidad se activa con mayor precisión al dar, es decir al practicar la generosidad sin temor.
    Un claro ejemplo de generosidad lo encontramos en los miles de personas voluntarias que, en medio del anonimato, se movilizan para asistir a víctimas de terremotos, huracanes o desastres naturales. Algunas incluso cruzan fronteras para estar donde más se les necesita, sin buscar otra cosa que aliviar el sufrimiento ajeno.

    En los últimos años, se ha difundido cada vez más la idea de dar en silencio, sin alardes. Esa premisa que dice: “que tu mano derecha no sepa lo que hace tu izquierda”. Y si bien es una forma profundamente noble de practicar la generosidad, también considero que visibilizar ciertos actos de entrega puede ser igualmente valioso. Compartir historias de generosidad puede inspirar, despertar conciencias y sembrar el deseo de contribuir en otros corazones.


    Desde la ciencia, también se han estudiado los efectos de esta virtud. La oxitocina —conocida como la hormona del amor— está íntimamente vinculada con la generosidad. Esta sustancia natural no sólo favorece la felicidad, la conexión emocional, la empatía y el apego, sino que estudios han revelado que duplica la inclinación a la generosidad frente a la caridad. Esto refuerza la idea de que ser generoso implica una profunda identificación emocional con el otro.


    Y quizá uno de los gestos más elevados de generosidad es aquel que se brinda a quienes no nos simpatizan, o incluso nos han herido. Allí donde se ofrece sin afinidad ni agrado, florece una entrega aún más poderosa. Como bien lo expresó Santa Teresa de Ávila: El secreto no está en pensar mucho, sino en amar mucho.”

    Afirmación: “Me comprometo a ser alguien quien bendice y multiplica la generosidad hacia mí y hacia los demás ¡Y ASÍ ES!

    Si esta reflexión tocó tu corazón, te invito a descubrir más sobre el poder de la generosidad en nuestras historias y artículos especiales. Visita la sección del libro Las 4 leyes de la Prosperidad en Que Te Impulsa y deja que su inspiración guíe tus días.

    Diario de Gratitud

    Beneficios de un Diario de Gratitud

    Echando un vistazo a… Diario de Gratitud
    Por Araceli López Méndez R.Sc.P.
    contactoaracelilopezmendez@gmail.com

    “La gratitud es el arte de apreciar las pequeñas cosas que hacen grande la vida.” – Rosa Montero


    ¿Qué es un Diario de Gratitud y Por Qué Deberías Tener Uno?


    ¿Alguna vez te has preguntado qué es un diario de gratitud, cómo funciona y para qué sirve? Estas son las preguntas que muchos se hacen al escuchar sobre esta práctica.


    Desde que empecé a estudiar la Ciencia de la Mente, aprendí que una de las claves para alcanzar nuestros sueños es agradecer todo. Y me refiero a todo: tanto lo bueno como lo no tan bueno. Cada situación, por difícil que sea, esconde una lección valiosa. Este valor, que ya era parte de mi educación familiar, me ha mostrado beneficios increíbles más allá de lo espiritual.


    Hace poco, en una Contemplación con Corazón, abordamos el tema de la gratitud, mi amiga Tere Ángeles nos mostró sus cuadernos llenos de gratitud que ha escrito desde que inicio en esta filosofía de Ciencia de la Mente. Su ejemplo me inspiró a retomar el hábito de escribir cada noche. Luego, escuché a mi colega Heliberto Cano hablar de la gratitud como una herramienta infalible para la abundancia y la prosperidad. Todo esto me reafirmó que es el momento de compartir lo que he aprendido.


    ¿Qué es un Diario de Gratitud?
    Un diario de gratitud es un cuaderno o un simple conjunto de hojas donde anotas exclusivamente las cosas por las que te sientes agradecido. A diferencia de un diario tradicional, su propósito es enfocar tu energía en la gratitud, ya sea al empezar el día o al terminarlo.


    ¿Cómo Funciona?
    Funciona de una manera muy simple: escribiendo.
    Por la mañana, anota detalles sencillos. Por ejemplo:

    «Doy gracias por un nuevo día.»
    «Doy gracias por mi cama cómoda.»
    «Doy gracias por iniciar esta mañana con buena actitud.»

    Por la noche, reflexiona sobre tu día y agradece desde una hasta una decena de situaciones que te hayan sucedido. Esto te ayuda a terminar el día con una vibración positiva.


    ¿Para Qué Sirve?
    La gratitud es la clave para mover tu energía a una vibración más alta. Cuando agradeces, tu estado de ánimo cambia, tu rostro se ilumina y tu mente se enfoca en lo positivo.

    • Te conecta con el presente: Al decir «gracias», lo haces en el aquí y ahora. Esto te ayuda a vivir con más conciencia.
    • Convierte las dificultades en sabiduría: Agradecer por lo no tan bueno te permite encontrar el aprendizaje o la experiencia valiosa que hay en cada desafío.
    • Abre la puerta a la abundancia: La gratitud te alinea con la energía del universo, que comienza a trabajar a tu favor para atraer más plenitud y bienestar a tu vida.


    Para que esta práctica sea realmente efectiva, es crucial evitar el juicio, el prejuicio y la duda. La gratitud es un sentimiento, no solo palabras.


    Personalmente, este hábito me ha sostenido en mis momentos más difíciles. En tiempos de confusión o miedo, la gratitud me ha recordado mi fe, me ha dado certeza y me ha abierto las puertas a la paz.

    Afirmación: Aquí y ahora, soy una manifestación de gratitud que vibra con plena consciencia en todo momento, convirtiéndome en un canal de expresión divina ¡Y Así Es!

    ¿Y tú, ya comenzaste tu diario de gratitud? Te invitamos a escribirlo cada día y ser testigo del cambio que produce en tu vida. Suscríbete a nuestra comunidad para descargar gratis el Calendario de Gratitud de agosto y recibir inspiración.

    Reflexión de una persona sobre lo que piensa de si mismo.

    Cómo Tu Mentalidad Moldea Tu Realidad

    Echando un vistazo a… Lo que piensas de ti mismo
    Por Araceli López Méndez R.Sc.P.
    araceli.lopez29@outlook.com

    ¿Qué diferencia a quienes superan los desafíos de quienes se hunden en ellos?

    Algunas personas logran, de manera auténtica y espontánea, sobreponerse a los obstáculos y presiones de la vida. Otras, en cambio, se ven arrastradas por la angustia y la desesperación. La gran diferencia entre unos y otros, a mi parecer, radica en la forma en que se asumen a sí mismos.

    Pero ¿qué lleva a una persona a vivir de manera catastrófica o dramática? ¿Y qué impulsa a otra a ser exitosa y positiva? La respuesta está, en gran parte, en su manera de pensar y de verse. Detrás de cada actitud hay un sistema de creencias personales —acerca de uno mismo y de la vida— que inevitablemente se refleja hacia el exterior.

    Desde la infancia, se nos inculcan paradigmas sobre lo que “deberíamos” ser o hacer.
    Estos mandatos moldean nuestra personalidad. A eso se suman creencias propias, muchas veces inconscientes, que terminan por convertirnos en lo que hemos escuchado repetidamente —ya sea de otros o de nosotros mismos.

    Regularmente no somos conscientes de estas ideas. Pocas veces nos detenemos a reflexionar sobre lo que pensamos de nosotros mismos o sobre las creencias que rondan nuestra mente. Sin embargo, si lo que opinan los demás nos afecta, con mayor razón lo hará lo que nosotros creemos de nosotros.

    Si pensamos que somos enfermizos, eso tenderá a manifestarse. Si nos consideramos sanos, es más probable que nuestra realidad lo refleje. Si creemos que somos afortunados en el amor, atraeremos amor. Pero si pensamos que sólo nos rodean malas relaciones, también lo confirmaremos.

    Recuerdo haber leído en un libro de Ernest Holmes, fundador de Ciencia de la Mente, que en una revista médica británica se publicó un artículo advirtiendo a los doctores sobre la importancia de sus pensamientos hacia sus pacientes. Según el estudio, la actitud del médico influye notablemente en la evolución del enfermo. Si el médico cree que un paciente no mejorará, esta creencia puede transmitirse inconscientemente y afectar el proceso de sanación.

    Esto tiene lógica: el médico representa autoridad y conocimiento, por lo que su opinión
    puede tener un fuerte impacto. Aun así, cada individuo tiene el poder de decidir si permite que un diagnóstico lo defina o no.

    Todos tenemos la capacidad de transformar nuestra realidad. Para lograrlo, es necesario revisar la visión que tenemos de nosotros mismos. Desde mi perspectiva, es vital recordar que somos expresiones divinas, canales a través de los cuales esa fuerza —que cada uno nombra a su manera: Dios, Universo, Fuente— se manifiesta en nuestra vida humana.

    Espiritualmente, compartimos las cualidades del Creador. Basta con cerrar los ojos y respirar para conectarnos con Él/Ella y fluir en plenitud, más allá de las apariencias o desafíos externos.

    Claro, no siempre es sencillo. Pero las posibilidades de transformar los escenarios son
    infinitas. El primer paso es ser brutalmente honestos con nosotros mismos: ¿qué creemos sobre quiénes somos? ¿Qué juicios ajenos hemos adoptado? ¿Qué ideas heredadas seguimos repitiendo?

    Al tomar conciencia, podemos elegir: ¿seguimos siendo esclavos de esas creencias o nos convertimos en sus amos y por ende las cambiamos? ¿Permitimos que las circunstancias nos controlen o tomamos el control? ¿Nos vemos a imagen y semejanza de la Fuente Infinita o nos reducimos a los moldes limitantes del pasado?

    Así, cada día podemos decidir algo tan simple como si hoy será un buen día o uno lleno de incomodidad. La energía que invertimos es la misma. Solo cambia el resultado.

    AFIRMACIÓN: “Sé que hay algo en el centro de mi ser que está absolutamente seguro de sí mismo. Posee una convicción absoluta y me da la completa certeza de que todo está bien. Mantengo mi condición de Ser Divino, aquí y ahora ¡Y Así Es!” – Ernest Holmes

    Ahora te toca a ti. Haz una pausa, respira profundo y pregúntate: ¿Qué creencias están guiando tu vida hoy? Si alguna ya no te impulsa, atrévete a transformarla. Recuerda: eres una expresión divina, y tu poder para cambiar comienza con una nueva idea sobre ti.

    Comparte este mensaje si resonó contigo o guárdalo para recordarlo cuando más lo necesites. Que cada día sea una oportunidad para elegirte desde el amor.

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    La Ley del desapego

    Actividades Sencillas de Autocuidado para Cada Día

    14 Días de Autocuidado: Mejora Tu Bienestar

    El autocuidado no es un lujo, es una necesidad. Cuidarnos a nosotros mismos no solo mejora nuestra salud física y emocional, sino que también nos permite vivir con mayor integridad y bienestar. A menudo, en la rutina diaria, nos olvidamos de dedicar tiempo a pequeñas acciones que pueden marcar una gran diferencia en cómo nos sentimos y en cómo nos relacionamos con los demás.

    Por eso, te invito a un reto de 14 días de autocuidado e integridad, con actividades simples pero poderosas que te ayudarán a sentirte más alineado contigo mismo, con tu entorno y con la vida. ¡Cada día es una oportunidad para reconectar contigo!

    Día 1: Ordena algo (un cajón, tu cartera, tu alacena, etc.).
    Día 2: Tómate un tiempo para estar solo.
    Día 3: Crea belleza.
    Día 4: Date un gusto.
    Día 5: Di la verdad.
    Día 6: Ríe.
    Día 7: Mantén la calma.
    Día 8: Reconoce a otros.
    Día 9: Abre el corazón.
    Día 10: Alimenta tu espíritu (medita, ve a misa, etc.).
    Día 11: Da la bienvenida a los cambios.
    Día 12: Deja ir (personas, objetos, etc.).
    Día 13: Haz algo nuevo.
    Día 14: Expresa tu gratitud.

    Te comparto esta plantilla para que imprimas y sólo agregues los datos del mes.

    Guarda este post y empieza hoy mismo. Cada día, realiza la acción propuesta y uéntame en los comentarios cómo te hace sentir. ¡Juntos podemos crear una rutina de bienestar y crecimiento! 💖