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Reflexión sobre el Día de Muertos por Araceli López Méndez. Una mirada amorosa para honrar la vida y recordar con gratitud a quienes amamos.

Banner con flores de cempasúchil y elementos del Día de Muertos, que representa una reflexión sobre la vida y la memoria de nuestros seres queridos, inspirado en las tradiciones mexicanas.

Reflexión día de muertos

Echando un vistazo al… Día de Muertos
Por Araceli López Méndez R.Sc.P.
contactoaracelilopezmendez@gmail.com

“Recordar es volver a vivir, recordar a los
que se fueron es mantenerlos vivos.”

Que maravillosas son muchas de nuestras tradiciones mexicanas, y en esta temporada, la celebración de Día de Muertos es simplemente genial; el pan de muertos, las calaveritas literarias y las de azúcar, la catrina, los altares, las flores de cempaxúchitl, las ofrendas, los panteones adornados y convertidos en amplios comedores donde los alimentos favoritos de aquellos que ya han partido son ahora degustados por los familiares y amigos.

El sincretismo da paso a esta tradición maravillosa donde perdemos por completo el temor a la muerte, nos reímos de ella y hasta la desafiamos.

Fuera de esta temporada y en términos generales, es un tema en ocasiones difícil de abordar. Nos es complejo aceptar que el hecho de morir es tan natural como nacer; es una parte del proceso de la vida que concluye y cierra su ciclo en un momento determinado e inesperado. No sabemos cómo, cuándo, dónde ni a qué edad, sólo llega y ya está, nuestro transitar por esta vida terminó.

Las diferentes culturas, filosofías y religiones tienen su propia idea acerca de lo que hay después de la muerte. Para algunos hay una vida eterna, para otros, la nada, la vida se acabó y tan tan. Hay quienes creen que prosigue la reencarnación, incluso, afirman que dependiendo de nuestros actos nos convertiremos en seres superiores o en inferiores como en algún animalito o planta.

Sea cual fuere nuestra idea de lo que hay posterior a la muerte, considero que la finalidad de saber que algún día partiremos también, es que disfrutemos al máximo de lo que hoy tenemos, de lo que aquí y ahora pensamos, sentimos y hacemos; de lo que nos proporcionamos a nosotros mismos y a los demás.

La muerte es una invitación a experimentar la vida, a saborearla, a contemplar su grandeza y su poder, de hacernos conscientes de nuestras elecciones, de aprender de las lecciones, de amar, de conocer, de apreciar, de agradecer, de compartir, de sonreír y de no tomarnos todo tan en serio, sino de ponerle un poco de picardía a las situaciones y salirnos del drama cotidiano.

Es tan corto el transitar por esta vida que no hay tiempo para juicios, para prejuicios, para críticas, para chismes. Cada día que pasa es la oportunidad de reconciliarnos, de conmovernos, de compadecernos, de comprender y perdonar.

Aprovechemos esta temporada para honrar nuestra vida y honrar a nuestros muertos recordando y conmemorando su vida, no su muerte.

Por ello, hoy comparto el poema de Ana María Rabatte, Cuando Muera:

Si quieres hacer feliz
a alguien que quieras mucho,
díselo hoy, se muy bueno,
en vida, hermano, en vida.

Si deseas dar una flor
no esperes a que se mueran
mándalas hoy con amor,
en vida, hermano, en vida…

Si deseas decir te quiero
a la gente de tu casa,
al amigo cerca o lejos,
En vida, hermano, en vida.

No esperes a que se muera
la gente para quererla
y hacerle sentir tu afecto,
en vida, hermano, en vida…

Tú serás muy venturoso
si aprendes a hacer felices
a todos los que conozcas,
en vida, hermano, en vida.

Nunca visites panteones,
ni llenes tumbas de flores.
Llena de amor los corazones,
en vida, hermano, en vida…