Archivo de la etiqueta: araceli lópez méndez

Ilustración de una mujer sosteniendo un círculo dorado que simboliza el acto de cerrar ciclos, acompañada del título “El poder de cerrar círculos”, el nombre de Araceli López Méndez R.Sc.P. y la dirección del sitio www.queteimpulsa.com.mx

El Poder de Cerrar Círculos

Echando un vistazo a… CERRANDO CÍRCULOS
Por Araceli López Méndez R.Sc.P.
contactoaracelilopezmendez@gmail.com

Eventualmente vienen a mi consulta personas con las heridas del alma expuestas pues no pueden iniciar un nuevo proyecto de vida, o una nueva relación, o un trabajo e incluso un nuevo año con otra mentalidad. Todos ellos tienen algo en común, no han “cerrado círculos” u otros capítulos en su vida y mantienen fresca en la memoria, aquello que creen fue mejor, o aquello que les hizo mucho daño.

Al reflexionar acerca de mi historia personal y lo que estoy experimentando hoy en día, puedo recordar y comprobar que no fue hasta que cerré esos capítulos abiertos que pude dar un giro a mi vida y renovarme desde un punto de vista diferente.

¿Qué significa “cerrar círculos”? Quiere decir que la vida está para adelante, nunca para atrás. Quiere decir que no podemos ir por la vida dejando “puertas abiertas, por si acaso”, de esta forma nunca se podrá desprender ni vivir lo de hoy, lo del presente con satisfacción. ¿Relaciones de pareja que no dejas ir? ¿Posibilidades de regresar? ¿A qué? ¿Necesitas de aclaraciones en el trabajo? ¿Palabras que no se dijeron? ¿Silencios que lo invadieron?

El pasado ya pasó. No podemos esperar a que nos lo devuelvan, no se puede esperar a ser reconocido, mejor reconozcámonos nosotros. Tampoco podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardíos, ni empleados de empresas que ya no existen, ni tener lazos con quien no quiere estar vinculado a nosotros.

¿Cómo podemos cerrar un círculo? Es primordial reconocer y aceptar ese hecho del cual no hemos podido desprendernos. Al hacerlo, ya hemos dado el primer paso. Posteriormente y sea cual fuere el asunto, es fundamental agradecer el aprendizaje y que eso que sucedió forma parte de nuestra historia de vida, de la experiencia y del conocimiento, pero que hoy ya no está sucediendo más. Dite a ti mism@ que no, que no vuelven. Pero no por orgullo ni soberbia, sino porque tú ya no encajas ahí en ese lugar, en ese corazón, en esa habitación, en esa casa, en esa oficina, en ese oficio.

Siempre es preciso saber cuándo se acaba una etapa de la vida. Debemos dejar de insistir en permanecer en ella más allá del tiempo necesario, se pierde la alegría y el sentido del resto de la vida. Dejar ir, soltar, desprenderse. Hay que vivir sólo lo que tenemos en el presente.

Si no liberas, si no dejas ir, el desgaste va a ser infinito porque en la vida, tú, yo, tus amigos, tus hijos, tus hermanos, todos estamos encaminados hacia ir “cerrando círculos”, cerrando capítulos, ir dando vuelta a la hoja.

“Cerrar círculos” es entonces el hecho de remplazar los lamentos y las culpas, o esos estados de alegría de nuestra niñez o adolescencia por un amor verdadero hacia nosotros mismos quitándole todas las capas de ira, temor, egoísmo e irresponsabilidad que lo tapan como si fueran manos de pintura vieja.

Para lograr una existencia plena de amor debemos purificar nuestra vida y recordar siempre que: “Ser exitoso, no depende de hacer cosas extraordinarias, sino de hacer cosas ordinarias, extraordinariamente bien.”

Afirmación: “Hoy cierro con amor todo capítulo que ya cumplió su propósito en mi vida. Libero el pasado con gratitud, suelto lo que ya no me sostiene y me abro a un presente nuevo, pleno y perfecto para mí. Camino hacia adelante con confianza, claridad y amor propio, sabiendo que merezco lo que hoy me espera.” ¡Y ASÍ ES!

¿Te gustó este artículo? Sigue nutriendo tu corazón y tu crecimiento personal con otro de nuestros textos. Da clic aquí para leer Liberarse de la culpa” y continúa tu camino hacia una vida más ligera y consciente.

Corona de Adviento con velas encendidas sobre fondo oscuro, acompañada del título en letras doradas “El verdadero significado del Adviento: esperanza, luz interior y renovación espiritual”, el nombre de Araceli López Méndez y el sitio www.queteimpulsa.com.mx

El verdadero significado del Adviento: esperanza, luz interior y renovación espiritual

Echando un vistazo a… LA GRAN ESPERA
Araceli López Méndez R.Sc.P.
contactoaracelilopezmendez@gmail.com

Diciembre es el mes de La Gran Espera, es decir, el tiempo de adviento, período de preparación para la Navidad o Natividad.

Dentro del mundo cristiano, el Adviento es uno de los ciclos más significativos, pues rememora y prepara espiritualmente la llegada del nacimiento de Jesucristo, el Mesías, celebrado el 25 de diciembre. Etimológicamente, la palabra adviento proviene del latín adventus, que significa “llegada” o “venida”. Esta tradición religiosa, profundamente simbólica, se originó en la Edad Media y desde entonces se ha mantenido viva en la práctica de millones de creyentes alrededor del mundo.

El Adviento invita a los fieles a cultivar la esperanza, a prepararse interiormente y a mantenerse vigilantes mientras aguardan el nacimiento del Salvador. Este periodo comprende los cuatro domingos previos a la Navidad y suele representarse con una corona elaborada con ramas y follaje perenne, símbolo de la vida continua. La forma circular de la corona señala que Dios no tiene principio ni fin; es un recordatorio tangible de Su eternidad, de la inmortalidad del alma y de la vida eterna que Cristo vino a revelarnos. Sobre esta corona se colocan cinco velas: cuatro se encienden domingo a domingo y la quinta, conocida como la “vela de Cristo”, se prende en la Natividad.

Desde mi óptica, este ritual es profundamente hermoso y representa una oportunidad ideal para reunir anticipadamente a la familia y a los amigos, generar conexión y compartir la expectativa alegre del nacimiento de Jesús. Pero, además, considero que el Adviento es un espacio idóneo para la reflexión, la gratitud, el gozo y la renovación de la fe. Es un recordatorio de que la Luz siempre regresa, incluso en las noches más largas.

Sin embargo, también creo que el significado del Adviento puede acompañarnos cada día del año. Podemos vivir en constante consciencia de que Dios —o como cada uno Lo conciba— es Infinito, Perfecto y Eterno, sin principio ni final. Y así, inspirados por las enseñanzas del gran Maestro Jesús, estamos aquí para redescubrir nuestro poder interior, nuestra Unidad absoluta con el Creador y la verdad de que el Amor es aceptación total, sin juicio. El Adviento nos invita, finalmente, a emprender un viaje interno hacia nuestra propia consciencia crística: ese lugar profundo donde reconocemos que el Cristo habita en nosotros, esperando ser descubierto, expresado y vivido.

Afirmación: “Hoy enciendo mi luz interna reconociendo que estoy rodead@ de posibilidades infinitas, de elecciones amorosas que me reconcilian con la vida experimentando aceptación sin condición y paz infinita ¡Y Así Es!

Banner con flores de cempasúchil y elementos del Día de Muertos, que representa una reflexión sobre la vida y la memoria de nuestros seres queridos, inspirado en las tradiciones mexicanas.

Reflexión día de muertos

Echando un vistazo al… Día de Muertos
Por Araceli López Méndez R.Sc.P.
contactoaracelilopezmendez@gmail.com

“Recordar es volver a vivir, recordar a los
que se fueron es mantenerlos vivos.”

Que maravillosas son muchas de nuestras tradiciones mexicanas, y en esta temporada, la celebración de Día de Muertos es simplemente genial; el pan de muertos, las calaveritas literarias y las de azúcar, la catrina, los altares, las flores de cempaxúchitl, las ofrendas, los panteones adornados y convertidos en amplios comedores donde los alimentos favoritos de aquellos que ya han partido son ahora degustados por los familiares y amigos.

El sincretismo da paso a esta tradición maravillosa donde perdemos por completo el temor a la muerte, nos reímos de ella y hasta la desafiamos.

Fuera de esta temporada y en términos generales, es un tema en ocasiones difícil de abordar. Nos es complejo aceptar que el hecho de morir es tan natural como nacer; es una parte del proceso de la vida que concluye y cierra su ciclo en un momento determinado e inesperado. No sabemos cómo, cuándo, dónde ni a qué edad, sólo llega y ya está, nuestro transitar por esta vida terminó.

Las diferentes culturas, filosofías y religiones tienen su propia idea acerca de lo que hay después de la muerte. Para algunos hay una vida eterna, para otros, la nada, la vida se acabó y tan tan. Hay quienes creen que prosigue la reencarnación, incluso, afirman que dependiendo de nuestros actos nos convertiremos en seres superiores o en inferiores como en algún animalito o planta.

Sea cual fuere nuestra idea de lo que hay posterior a la muerte, considero que la finalidad de saber que algún día partiremos también, es que disfrutemos al máximo de lo que hoy tenemos, de lo que aquí y ahora pensamos, sentimos y hacemos; de lo que nos proporcionamos a nosotros mismos y a los demás.

La muerte es una invitación a experimentar la vida, a saborearla, a contemplar su grandeza y su poder, de hacernos conscientes de nuestras elecciones, de aprender de las lecciones, de amar, de conocer, de apreciar, de agradecer, de compartir, de sonreír y de no tomarnos todo tan en serio, sino de ponerle un poco de picardía a las situaciones y salirnos del drama cotidiano.

Es tan corto el transitar por esta vida que no hay tiempo para juicios, para prejuicios, para críticas, para chismes. Cada día que pasa es la oportunidad de reconciliarnos, de conmovernos, de compadecernos, de comprender y perdonar.

Aprovechemos esta temporada para honrar nuestra vida y honrar a nuestros muertos recordando y conmemorando su vida, no su muerte.

Por ello, hoy comparto el poema de Ana María Rabatte, Cuando Muera:

Si quieres hacer feliz
a alguien que quieras mucho,
díselo hoy, se muy bueno,
en vida, hermano, en vida.

Si deseas dar una flor
no esperes a que se mueran
mándalas hoy con amor,
en vida, hermano, en vida…

Si deseas decir te quiero
a la gente de tu casa,
al amigo cerca o lejos,
En vida, hermano, en vida.

No esperes a que se muera
la gente para quererla
y hacerle sentir tu afecto,
en vida, hermano, en vida…

Tú serás muy venturoso
si aprendes a hacer felices
a todos los que conozcas,
en vida, hermano, en vida.

Nunca visites panteones,
ni llenes tumbas de flores.
Llena de amor los corazones,
en vida, hermano, en vida…

El dinero rompiendo mitos

Rompiendo mitos: el dinero

Echando un vistazo al… DINERO
Por Araceli López Méndez R.Sc.P.
contactoareacelilopezmendez@gmail.com

Hay una verdad eterna e inmutable: el dinero, en sí mismo, no alimenta el cuerpo ni cura las dolencias, tampoco abriga en las noches frías. Y, sin embargo, cuando lo observamos desde una visión espiritual, descubrimos que no es un simple objeto de intercambio, sino un canal sagrado. Es una expresión concreta de la energía divina que fluye a través de nosotros, permitiéndonos manifestar nuestros deseos más puros y cumplir el propósito elevado que el Espíritu ha sembrado en nuestra alma.


Cuando recordamos que somos los creadores conscientes de nuestra abundancia —y no sus esclavos—, comenzamos a invocar, multiplicar y permitir que esta energía fluya con gracia, sabiduría y propósito.


La abundancia material no contradice la espiritualidad, sino que la complementa. El dinero no es un obstáculo, sino una herramienta. Afirmo con convicción que su presencia es parte esencial de nuestro crecimiento interior. La pobreza, lejos de ser una virtud, representa una distorsión del flujo natural del Bien Infinito que emana del Universo.


Ninguna enseñanza espiritual auténtica promueve el sufrimiento material como camino exclusivo hacia la iluminación. De hecho, toda filosofía compasiva busca erradicar la carencia, porque sabe que no es la voluntad de lo Alto. La idea de que la escasez es noble o necesaria es una ilusión que perpetúa la separación con nuestra herencia divina: la Vida Plena, el Bien Total, la Suficiencia Inagotable.


El dinero es energía en movimiento, una corriente viva del Espíritu manifestada en forma visible. Como toda energía, está llamada a circular, a renovarse, a elevarse. Tal vez llegue el día en que su forma actual evolucione, y ya no sea necesario. Pero mientras sea parte de nuestra experiencia humana, nos corresponde relacionarnos con él desde la conciencia, no desde el miedo.


No es necesario luchar por él ni rebajarnos para obtenerlo. El dinero no es enemigo ni prueba; es una bendición cuando lo utilizamos para servir al Bien, cuando fluye desde un corazón alineado con la Fuente. Cada pago que realizamos, cada ingreso que recibimos es una oportunidad para bendecir, agradecer y afirmar que esta energía se multiplica en su retorno para el mayor bien de todos.


Estancarlo, temerlo o maldecirlo es contradecir su naturaleza divina. Honrarlo es reconocer la belleza del intercambio sagrado en el que todos participamos como canales vivos de la Provisión Infinita.


Los grandes maestros de la conciencia —Jesús, Buda, San Francisco de Asís— no vivían desde la carencia, sino desde una fe tan profunda en la Fuente que jamás dudaron de Su provisión. Vivían en rendición y en certeza, sabiendo que nada les faltaría. Y, a la vez, eran conscientes de la importancia de una administración sabia: incluso Jesús tuvo un tesorero, recordándonos que espiritualidad y manejo consciente de los recursos no se excluyen, sino que se potencian.


Te invito a observar con amor tus creencias sobre el dinero. ¿Qué ideas heredadas o adquiridas han bloqueado tu flujo natural de abundancia? ¿Qué juicios o temores limitan tu capacidad de recibir con gozo y dar con gratitud?


Pregúntate con honestidad:

  • ¿Qué pensamientos me impiden experimentar la abundancia como un don divino?
  • ¿Qué historias internas me desconectan de la verdad de que soy merecedor de todo bien?


Recuerda que la Fuente no está fuera: habita en ti. Tu empleador, tu negocio, tus clientes o tu pareja no son la causa de tu provisión; son canales por donde fluye la infinita generosidad del Espíritu que vive en tu interior. Eres tú quien decide abrir o cerrar ese canal.


El uso que damos al dinero es un acto sagrado, una expresión tangible de nuestra conciencia. Dejemos atrás el viejo rol de la víctima empobrecida. Somos cocreadores del Bien, herederos de una riqueza que trasciende el oro y la materia.


En esta danza sagrada de la Vida, el dinero es solo una forma más en que el Bien se manifiesta. Al usarlo con amor, con conciencia y con gratitud, nos unimos a la sinfonía infinita de la Creación.


Afirmación: “Yo soy un canal claro y abierto de la Provisión Divina. Todo lo que necesito llega a mí de manera perfecta, en el tiempo perfecto y para el propósito perfecto. Estoy en paz con el dinero. Lo bendigo, lo multiplico, lo pongo al servicio del Amor ¡Y Así Es!”

¿Te movió algo este texto?
Recuerda que cada paso que das hacia tu autenticidad es un acto de valentía. Te invito a seguir explorando este camino interior con otra lectura increible:
👉 Salir del clóset espiritual: una decisión consciente

¡Gracias por estar aquí y por impulsarte desde el alma!

Reinventarse vencer las excusas

Cómo Reinventarse: Vence tus Excusas y Crea un Nuevo Comienzo

Echando un vistazo a reinventarse
Por Araceli López Méndez R.Sc.P.
araceli.lopez29@outlook.com

¿Quién no ha sentido alguna vez el deseo de comenzar de nuevo? Reinventarse no es una moda ni un lujo… es un llamado profundo, un impulso del alma que nos invita a expandirnos más allá de lo conocido. Pero para dar ese paso, primero tenemos que mirar de frente a nuestras propias excusas.

¿Qué nos detiene realmente? ¿Es el miedo? ¿El qué dirán? ¿No sentirnos lo suficientemente jóvenes, ricos o capaces? ¿El temor al fracaso? ¿La necesidad constante de complacer o de ser reconocidos?

Desde mi óptica, lo que más suele pesar no es lo que hicimos, sino aquello que no nos atrevimos a hacer. Porque cuando intentamos algo, incluso si no sale como esperábamos, nos queda la paz interior de haberlo intentado.

Reconstruirse no es reinventarse.
Hay una gran diferencia entre estos dos conceptos. Reconstruirse es tratar de juntar los pedazos rotos para volver a ser quien éramos antes de la tormenta. Pero reinventarse… eso es otra cosa. Es un renacer. Es permitirnos ser algo nuevo, más fiel a lo que somos por dentro. Es comenzar desde cero, con una intención clara, un corazón abierto y la mirada puesta en lo que sí queremos.

Y para hacerlo, es vital dejar de lado la palabra “hubiera”. Como dice mi hermana con sabiduría y picardía: “el hubiera es el pretérito imperfecto del tontejativo”. El pasado no se puede cambiar. Lo que sí podemos cambiar es lo que hacemos con el presente.

Hoy es el futuro de ayer.
Reinventarse comienza aquí y ahora. Es en el presente donde sembramos lo que queremos cosechar mañana. Por eso es tan importante mirar con honestidad cómo estamos viviendo este momento.

No se trata de negar el pasado. Al contrario: es útil explorarlo para sanar nuestras heridas y aprender de ellas. Pero una vez hecho eso, es momento de soltarlo y seguir.

Más allá de los límites autoimpuestos.
Cuando tomamos la firme decisión de reinventarnos, lo que fue ya no tiene poder sobre lo que viene. Es tiempo de ir más allá de nuestras dudas, miedos y auto sabotajes.

La edad, el estatus o el género no deberían definirnos ni limitarnos. Escuchemos a nuestra mente, pero, sobre todo, escuchemos al corazón. Rescatemos nuestros sueños olvidados. Hagamos esa lista de cosas que hemos postergado por años y demos un primer paso, sin importar cuán grandes o pequeños parezcan esos deseos.

Sí, a veces se asoma una voz interna que nos quiere detener. Pero ahí es donde recordamos: el foco está en la visión, no en las viejas creencias.

Reinventarse no es caos, es consciencia.
Este proceso no significa poner todo patas arriba ni arriesgar nuestra estabilidad emocional. Más bien, es una invitación a ordenarnos por dentro, a descubrir nuevas posibilidades y, a veces, a soltar lo que creíamos que nos daba seguridad.

Eso sí: salir del estado de confort puede doler… pero también puede liberar. Y no siempre se necesita una gran crisis para iniciar una reinvención. A veces, basta con un suspiro, una conversación, un «¿y si sí?».

Cada uno a su ritmo.
No todas las reinvenciones son drásticas. Algunas personas necesitan un giro total; otras, solo ajustar un par de piezas. Lo importante es reconocer el momento en el que estamos y abrirnos a la oportunidad de transformarnos.

Algunas señales o situaciones que pueden invitarte a reinventarte:

  • Un nuevo grado de autonomía
  • Mudarte a otra casa o ciudad
  • Terminar una relación (laboral o amorosa)
  • Recuperar tu salud
  • La llegada de un hijo
  • La jubilación o el retiro
  • Un abandono o una pérdida

Y también… los momentos de felicidad, plenitud o logros. Porque no solo en la crisis se crece. También se florece en la calma.

¿Y si hoy fuera ese día?
Todos los días son una oportunidad para empezar de nuevo. No necesitas que algo “grave” suceda. Solo necesitas escucharte de verdad.

“Lo que llamamos el comienzo es con frecuencia el final… Finalizar es comenzar. El fin es el punto desde donde comenzamos.”T.S. Eliot

¿Y tú, en qué parte del camino estás?
Atrévete a escucharte, a soltar lo que ya no vibra contigo y a dar ese primer paso hacia tu nueva versión. No tienes que tenerlo todo resuelto, solo necesitas dar el siguiente paso con ese propósito.
Comparte en los comentarios: ¿qué pequeña acción podrías tomar hoy para comenzar tu propia reinvención?.

Te invito a leer algunos de mis otros escritos que seguramente te van a gustar mucho.

Mujer reflexionando

Descubre Tu Propósito de vida: Proyecta Lo Mejor de Ti.

Mi nuevo website

Por Araceli López Méndez R.Sc.P.
araceli.lopez29@outlook.com

¿Y tú… qué quieres proyectar al mundo?
Imagínate que alguien te hace estas preguntas, así, sin previo aviso y con toda
la intención de hacerte pensar.

  • ¿Qué quieres proyectar de ti?
  • ¿Qué quieres que la gente sienta contigo?
  • ¿Quieres compartir tu conocimiento y sabiduría?
  • ¿Quieres servir?
  • ¿Quieres monetizar?
  • ¿Qué quieres que la gente encuentre contigo?
  • ¿Cómo te quieres identificar?

Podrías pensar que son preguntas que haría un terapeuta, o quizás un coach de vida… pero no. Estas preguntas me las hizo mi querida amiga Claudia Villegas al comenzar el proceso de creación de mi sitio web. ¡Sí, así como lo lees! No me ofreció una plantilla, ni me habló de diseños o colores… me habló del alma de mi mensaje.

Conocí a Claudia en una etapa muy significativa de mi vida profesional, en un empleo que marcó un antes y un después para mí. Desde entonces, he admirado su temple, su capacidad de aprender, reinventarse, tomar decisiones con firmeza y seguir adelante con una sonrisa y una visión clara.

Este año, para mi sorpresa, me compartió que había creado una revista digital llamada Qué te impulsa (¡nombre más perfecto no hay!) y me invitó a participar con mis blogs y anuncios de talleres. Pero ahí no paró la cosa: también se ofreció a guiarme en el mágico y un tanto misterioso mundo de los sitios web.

Confieso que yo era totalmente neófita en el tema —como dicen por ahí, no sabía ni por dónde peregrina idea empezar— pero gracias a su paciencia, entusiasmo y sabiduría, empecé no solo a entender… ¡sino a disfrutarlo! Y fue así como entré, casi sin darme cuenta, al universo de la inteligencia artificial. Un mundo nuevo para mí, lleno de posibilidades, descubrimientos y herramientas que hoy agradezco profundamente.

Y aquí es donde ocurre la magia: mientras me hacía esas preguntas aparentemente simples para mi sitio, me di cuenta de que en realidad estaba reconectando con mi propósito de vida. Desde mi visión de la Ciencia de la Mente y Espíritu, todo esto no fue casualidad, sino una expresión viva del principio de la Unidad. Porque esas preguntas también me llevan a reflexionar:

¿Qué quiero dejar en el mundo? ¿Cómo deseo servir desde lo que soy y lo que
sé? ¿Qué me impulsa?

Este año ha sido una escuela intensiva. Aunque por edad pudiera pensar que vienen tiempos más calmados, la vida se ha encargado de mostrarme —con un guiño amoroso— que no, que aún hay muchos caminos por recorrer y mucho por aprender. Claus, como le digo con cariño a Claudia, ha sido mi aliada en este nuevo tramo, abriéndome puertas hacia nuevas maneras de compartir, crecer, adaptarme e iniciar con mi website.

La IA me ha maravillado, sí… pero también me ha reafirmado una certeza inquebrantable: ninguna inteligencia, por muy artificial que sea, por muy bien alimentada y completa que este, podrá jamás superar el Misterio Sagrado
que yo llamo DIOS.

Y desde ese Misterio, agradezco la vida, los desafíos, las personas que aparecen como mensajeras… y esta nueva aventura que apenas comienza.

Afirmación: “Estoy abierta y disponible a recibir los regalos divinos que la Vida tiene preparados para mí hoy. Los acepto con gratitud, gozo y confianza… ¡Y Así Es!”

Y tú, ¿has descubierto tu propósito de vida? ¿Cómo lo hiciste? Me encantaría leerte y saber qué te impulsa a compartir tu mensaje con el mundo. Cuéntame en los comentarios.

Mira estas otras entradas, son maravillosas:

La Importancia de la Amistad Verdadera en Nuestras Vidas

Echando un vistazo al tesoro invaluable de la amistad verdadera.
Por Araceli López Méndez R.Sc.P.
araceli.lopez29@outlook.com

«Dios nos da los amigos como recompensa por la familia que nos tocó»
Frase atribuida a Wayne Dyer

Dicen que los verdaderos amigos se cuentan con los dedos de una mano, y que seguramente sobran. Sin embargo, en lo personal, me considero un ser profunda y sumamente afortunado y privilegiado. No solo me bastan los dedos de una mano, ¡necesito recurrir a la otra para poder contarlos a todos!

Reconozco que existe una clara diferencia entre «un conocido» y «un amigo». Un conocido es alguien con quien no se intima, con quien el alma no se desnuda. Quizás sea una persona pasajera, o alguien con quien compartimos encuentros casuales y gratos, pero sin una gran trascendencia en la profundidad de la vida. En cambio, los AMIGOS están en las buenas y en las malas, en la salud y en la enfermedad. Son aquellos que se atreven a decirnos las «netas», aunque duelan, y que a pesar de nuestros errores más crasos, no nos juzgan. Nos siguen aceptando con amor y compasión, siempre dispuestos a ofrecernos la mano y ayudarnos a levantarnos del suelo.

A veces, la vida nos lleva por caminos separados. Matrimonios, maternidad, mudanzas
a otro país, el desarrollo profesional… pero al igual que en la canción de Carole King,
con solo una llamada, están ahí para nosotr@s, y nosotr@s para ell@s.

Tardaría un buen rato en enumerar a cada uno de mis amigos, pero, aunque no sea 14 de febrero, deseo rendir un sincero homenaje y reconocimiento a cada una y cada uno de ellos.

Un Nuevo Regalo en el Camino de la Vida

Ahora bien, a estas alturas de mi vida, y recién cumplidas mis 67 primaveras, jamás hubiera imaginado que aún sería posible encontrar y descubrir nuevas amistades. Pero Dios, que es tan bondadoso conmigo, me ha regalado una nueva amiga. Un ser verdaderamente compasivo de quien aprendo constantemente la aceptación, el no juicio, la autenticidad, el consuelo y la sabiduría. Me refiero a Mirna LópezTrevithick, una leal Practicante de la Ciencia de la Mente y mi directora en los Centros para la Vida Espiritual Mérida.

Ella vive en Dallas y yo me divido entre México y Toronto, pero la distancia física no nos separa; al contrario, nos ha unido más. Es realmente impresionante cómo el Universo me escuchó. La conocí en una clase virtual de la maestría «Holmes Ecléctico» y, sin cruzar ni una sola palabra, deseé que fuera mi amiga. Había una luz muy especial brillando en ella. ¡Y voilà! Tiempo después, no sé cuánto, quizás unos tres o cuatro años más tarde, Mirna me contactó. Guiada por su intuición, y habiendo escuchado solo algo sobre mí, me invitó a ser parte de la «Contemplación con Corazón».

Una vez más, Dios, la Vida, el Universo o como cada uno le conozca, me consiente y me apapacha. Además de tener una familia incomparable, más allá de lo convencional, poseo la bendición y fortuna de contar con varios AMIGOS, y esta nueva amistad ha traído un gozo y un alivio diferente a mi plano de vida humana.

Gracias, gracias, gracias

Afirmo: Aquí y ahora, doy gracias infinitas por la dicha y el privilegio de conocer y experimentar la verdadera amistad. Honro a mis amigos de antes, a mis amigos de siempre, a mis nuevos amigos y a todos los que aún están por llegar. ¡Y ASÍ ES!

Y tu? cuéntanos sobre tus amigos, te queremos escuchar!

Te invito a leer las siguientes entradas, seguro te van a gustar:

La vida es un viaje

El amor

Soltando un globo para ilustrar el desapego

Ley del Desapego: Claves para Transformar tu Vida

Echando un vistazo a… LA LEY DEL DESAPEGO: Navegando la Vida con Conciencia y Libertad
Por Araceli López Méndez R.Sc.P.
araceli.lopez29@outlook.com

El desapego es quizás un tema simple de comprender más no muy fácil de practicar pues están comprometidos nuestros sentimientos más profundos.
El ser humano puede sentirse apegado a múltiples cosas, situaciones y desde luego a personas. La intensidad con la que nos adherimos a esto puede ser incluso descomunal pues nadie nos enseña a utilizar la llamada Ley del Desapego.

Deepak Chopra nos dice al respecto de esta Ley que: “Para adquirir cualquier
cosa en el universo físico, debemos renunciar a nuestro apego a ella”
Esto no
significa que renunciemos a la intención de cumplir nuestro deseo, no
renunciamos a la intención ni al deseo, renunciamos al interés por el resultado.

Trabajar en la Ley del Desapego, como en cualquier área de cambio en nuestra
vida, es un proceso único para cada persona. El tiempo que toma —ya sea corto,
largo o incluso inmediato— depende de nuestro estilo de aprendizaje, personalidad y esquema de creencias. Lo importante es que elijas el camino que resuene contigo, sin presionar ni involucrar a terceros.

Desde el conocimiento de la Ciencia de la Mente, y basándome en mi propia experiencia y la de muchos otros, lo más saludable es cultivar un «apego consciente». Esto significa comprender que cuando algo o alguien es de gran estima, podemos disfrutarlo plenamente: gozarlo, acariciarlo, observarlo, sentirlo…
y aceptar la idea de que es «nuestro», sabiendo que todo en esta vida es un préstamo y una compañía temporal. Es estar conscientes, sin que esto se convierta en obsesión, de que en algún momento llegará a su fin.

¿Cómo no sentir apego si estamos experimentando la vida humana en toda su complejidad? Es natural. Por lo tanto, cuando esa persona, cosa o situación ya no esté, transitaremos por un duelo. Habrá lágrimas, enojo, malestar, frustración, impotencia o nostalgia, y está bien sentirlo. La clave es recordar que estos estados anímicos son transitorios, cumpliendo así con la Ley del Desapego de no estancarnos en el resultado. Incluso es una valiosa oportunidad para reflexionar
cuánto tiempo dedicaremos a la pérdida. De este modo, el lapso en el que nos
enganchemos al dolor será mucho más breve, permitiéndonos liberarnos con
amabilidad y gratitud.

Si nos detenemos a pensar por un momento que la Tierra llegará a su fin, que el Sol se extinguirá, y que, por lo tanto, nosotros también desapareceremos, es porque el planeta, el astro rey y nosotros somos materia. Todo aquello que nuestros ojos pueden ver es impermanente. Recordemos que lo único verdaderamente perdurable es lo intangible: el Espíritu o la Energía.

La Libertad de Soltar y el Poder del Presente

Dado lo anterior, podemos entonces soltar y renunciar a la necesidad de forzar o controlar soluciones y resultados. Persistir en el apego es a menudo una condición inconsciente, vinculada a la errónea creencia de que somos dueños de
algo o alguien. Lo siento, pero la verdad es que no somos dueños de nada ni de nadie.

Por lo tanto, necesitamos entrenarnos en el ejercicio del Desapego de forma amorosa, respetuosa y consciente. Todo lo que se nos ha dado en esta vida es
para disfrutarlo, valorarlo y, sobre todo, para aprender. Este entendimiento nos abre a un universo de posibilidades, permitiéndonos vivir plenamente en el eterno
presente
.

Vale la pena aclarar que el desapego no solo no obstaculiza la realización de sueños y metas, sino que, por el contrario, agiliza su manifestación. Facilita que el flujo de energía se dirija a producir nuestro mayor bien.

Apego vs. Desapego: Un Camino Hacia la Plenitud

Para finalizar, es crucial tener presente la gran diferencia:

  • El apego nos conduce a: temor, inseguridad, incertidumbre,
    desconocimiento, vacío, ansiedad, esclavitud, inconsciencia.
  • El desapego, en cambio, nos lleva a sentir: confianza, seguridad,
    certeza, conocimiento, plenitud, libertad, paz, conciencia.
Afirmación: “Aquí y ahora, fijo mi atención en el desapego, convirtiéndome en un imán que genera condiciones idóneas para mi más grande expresión divina. ¡Y ASÍ ES!”

¿Qué opinas, te has enfrentado al desapego? cuéntanos cómo ha sido tu experiencia.

Te invito a explorar más reflexiones sobre el Amor Divino y la transformación interior en mis otros escritos como:

Paisaje con flores iluminadas cálidamente por un rayo de luz inspirada para el Blog de Araceli López Echando un vistazo a… LA CONSCIENCIA CRÍSTICA: un despertar desde el amor.

La consciencia crística

Por Araceli López Méndez R.Sc.P.

En esta Semana de Pascua que recién termina, deseo compartir contigo una reflexión profunda y amorosa sobre lo que significa vivir en Consciencia Crística, un estado de plenitud al que todos podemos aspirar.

¿Qué es la Consciencia Crística?
La Consciencia Crística es mucho más que un concepto espiritual: es un estado de ser. Es el reconocimiento de que somos una extensión viva del Poder Creador Universal, parte activa y co-creadora de Dios. Esta consciencia nos invita a descubrir y cumplir nuestro propósito de vida, (en el budismo se conoce como Dharma), con amor, servicio y claridad, tanto en lo individual como en lo colectivo.

Jesús, el Cristo, vino a mostrarnos este camino, no solo con palabras, sino con su ejemplo. A través de su vida, nos enseñó que todo en el universo tiene un propósito perfecto, no desde la moral humana, sino desde una comprensión espiritual más elevada.

Vivir desde la Consciencia
Cuando habitamos esta consciencia, dejamos de emitir juicios y prejuicios. En cambio, abrazamos los valores universales, cultivamos pensamientos constructivos y actuamos desde la paz interior. En este estado, nuestras decisiones ya no vienen del miedo o del ego, sino de una conexión directa con la sabiduría divina.

La Consciencia Crística es, en esencia, una armonía entre nuestro espíritu y nuestra humanidad. Es cuando nuestros hemisferios cerebrales —el racional y el creativo— trabajan en equilibrio, permitiéndonos vivir con una percepción expandida. Es lo que Jesús manifestó en vida, y lo que nos invitó a experimentar: «El que cree en mí, hará las obras que yo hago; y aún mayores…» (Juan 14:12).

El poder de transformar la realidad
Desde esta consciencia, todo lo que vivimos —la enfermedad, la escasez, el dolor— se
resignifica. Ya no lo vemos como castigo, sino como parte de un proceso de aprendizaje. Podemos entonces transformarlo en salud, abundancia, amor y comprensión. Y, sobre todo, acceder al regalo más grande: la paz interior y la conexión con el presente.

¿Cómo empezar el camino?
Este camino no requiere renuncias extremas ni sacrificios. No se trata de alejarnos de la vida, sino de vivirla con responsabilidad y autenticidad. No tenemos que rechazar el dinero, las relaciones o el gozo físico. Solo necesitamos conciencia, respeto y coherencia. Herramientas como la meditación, la oración, los decretos o afirmaciones, la visualización y la introspección son puertas que nos acercan al despertar. Nos ayudan a silenciar el ruido mental y a escuchar la voz de nuestro Cristo Interior.

Para florecer, es importante estar pendientes de nuestros pensamientos, evitando aquellos que son destructivos y que nos conducen a sentir malestar hacia los demás y hacia uno mismo. Posteriormente, erradicar el juicio, la crítica y las opiniones no pedidas, descubriendo la integridad de cada ser vivo y vinculándonos con la autenticidad. “Aquel de ustedes que esté libre de pecado, que tire la primera piedra” Juan 8:1-7. Gran lección de Jesús el Cristo.

El milagro de vivir despiertos
A medida que avanzamos en este despertar, comenzamos a ver los cambios: nos sentimos más en paz, más presentes, más conectados. Comprobamos que los milagros existen, que la vida se vuelve más liviana y amorosa. Y, poco a poco, el miedo, la incertidumbre y la duda se disuelven, dando paso a la intuición, la plenitud y la fe.

Gracias, Bendito Maestro Jesús, por mostrarnos este camino de Amor y Aceptación. Que en estos días de Pascua y siempre, podamos honrar sus enseñanzas no solo con palabras, sino con acciones conscientes y amorosas.

AFIRMO: “Estoy dispuest@ y abierto a recibir toda posibilidad de ampliar mi
consciencia hasta revelar el Cristo que yace en mi ¡Y ASÍ ES!”

Un amanecer en el campo mostrando una flor abriéndose inspirado en el blog de Araceli López Echando un vistazo a… “MORIR Y RENACER”

Morir y renacer

Por Araceli López Méndez R.Sc.P.

Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.”
— Juan 11:25

Hace algunos años, cuando el film de Mel Gibson, La Pasión de Cristo fue exhibida, decidí ir a verla con mi muy querida amiga Ana Gaby. Resulta que sólo pudimos permanecer en el cine 15 minutos pues empecé a llorar casi desde el primer latigazo que le infringen al actor central y quien representaba al gran Maestro Jesús. Empecé a experimentar una culpa inmensa y no podía dejar de llorar. Sólo le decía a mi amiga que ese sacrificio no había servido de nada pues la humanidad seguía sin entender ni aprender de las experiencias ni de la historia misma, y desde luego, considerándome una gran pecadora.

Posteriormente, tuve mi cita con mi terapeuta de Ciencia de la Mente, Lupita Sánchez del Moral, con quien apenas empezaba a trabajar. Le conté esta situación y es entonces que me explica un poco sobre los mensajes, vida y ejemplo del Maestro de Maestros. Tiempo después tomé clases con una experta en el estudio de la Biblia, D.D. Rebeka Piña, ahondando, aprendiendo y comprendiendo más sobre el tema. Adyacente a esto, me deleite con el capítulo dedicado al gran Maestro Jesús en el libro de la Ciencia de la Mente escrito por el Dr. Ernest Holmes, cuya interpretación es simplemente gloriosa.

Sin ir más allá, me avoco entonces a compartir desde mi entender, estas dos profundas
y amorosas enseñanzas de Jesús.

La muerte.- Este concepto no sólo trata del final del cuerpo físico de la persona, sino de saber que todos los días tenemos la oportunidad de cerrar los círculos, de morir al temor, al rencor, al odio, a la mentira, a la envidia, a la traición, a la codependencia, a la prepotencia, a la soberbia, al resentimiento, a la ira, a la tristeza, a la angustia, a la humillación; al juicio, al chisme, al soborno, al chantaje, a la manipulación, a la indolencia, a la víctima, a la corrupción; a cualquier sentimiento, emoción o idea que aporta malestar, que impide el fluir con la vida y que nos mantiene experimentando el infierno. Así que siempre tenemos la opción de disponernos a morir a todo aquello que nos lástima y nos hace daño como un latigazo en el alma.

Ahora, aquí viene un paso transformador que permite evolucionar y continuar, El Perdón. Por ello, cuando Jesús está agonizando en la cruz dice: – Padre perdónalos porque no saben lo que hacen –, significa que actuamos por ignorancia y por inconsciencia, pues de lo contrario, no nos atreveríamos a calificar, a juzgar, a criticar y mucho menos a sentir cualquier de las emociones o sentimientos aquí mencionados, ni en mi contra ni en la de nadie. Realmente amaríamos y aceptaríamos a los demás como a nosotros mismos.

El renacer o resucitar.- Significa que podemos volver a empezar. Es el momento de dejar atrás todo y de abrir un nuevo círculo basado en el amor. Es el turno de estar preparados para renovarnos, para renacer en alguien diferente a lo que hasta hoy hemos sido. Es regalarnos la oportunidad de vivir desde un ser resucitado en la compasión, en la comprensión, en el respeto, en la integridad. Es entender que todo en la vida es negociable excepto nuestra dignidad. Es revivir cada mañana y co-crear un día diferente practicando algo distinto a todo aquello que nos atormentaba. Es estar dispuesto a vivir el momento presente, a entender que hoy es lo único que tenemos y se acabó. El futuro ni siquiera sabemos si llegará. He aquí una de las frases más importantes y bellas que pronuncia el Maestro Jesús ya resucitado a sus apóstoles: –“¡La Paz sea con ustedes!” -. Indica que al renovarnos y renacer en la consciencia crística, estaremos en paz, dormiremos y despertaremos en paz y que, a pesar de los desafíos que se nos presenten, siempre que elijamos resucitar a lo mejor en nuestro interior, viviremos en paz.

Después de esto, he dejado de sentirme culpable o pecadora. Hoy comprendo que soy un espíritu pasando por una experiencia humana y que por ello y durante el aprendizaje, cometo y cometeré errores. No obstante, me hago cargo y responsable de mí y confío en que siempre tengo la libertad de elegir morir a lo negativo y comprendiendo que todos nuestros actos tienen consecuencias. Así que siempre puedo arrepentirme (replantear el tema), perdonarme y renacer a todo lo que yo quiera o requiera en esta experiencia única e irrepetible que es la vida.

Afirmo: AQUÍ Y AHORA MUERO A LA VÍCTIMA Y A TODO PENSAMIENTO DESTRUCTIVO. HOY DECIDO RENACER AL AMOR INCONDICIONAL Y A LA ACEPTACIÓN TOTAL HACIA MI Y MIS SEMEJANTES ¡Y ASÍ ES!